La noche era oscura y todos dormían, cuando ella se fue.
También ahora la noche es oscura, y la llamo: "Vuelve, tesoro mío, el mundo está dormido; si vienes un momento, mientras las estrellas se miran largamente, nadie se dará cuenta".
Los árboles reverdecían y la primavera era joven, cuando ella se fue.
Ahora todo ha florecido abundantemente, y la llamo: "Vuelve, tesoro mío. Los niños cogen y esparcen flores a manos llenas en la locura de sus juegos interminables. Si vienes a coger una sola florecilla, ¿quién protestará?"
Los que entonces jugaban, siguen jugando todavía. ¡Qué generosa es la vida! Yo escucho su bullicio y te llamo: "Vuelve, tesoro mío, el corazón de tu madre rebosa amor, y si vienes a robarle un solo besito, nadie más se lo reclamará”. |