La luna estampa en el cielo
Su faz de moneda nueva.
Sobre el trigal amarillo
Hay parpadear de candelas.
Los pinos son misteriosos
En esta noche tan clara
Y hasta el labrar de los perros
Trae emoción a mi alma.
Junto al pozo, que está en ruinas,
Florece una madreselva.
En la polea gastada
Un joven gajo se enreda.
Y no se escucha un murmullo
Ni se oye un rumor de agua.
¡Parece que el ruido duerme
O que el silencio soñara!
Pasa un muchacho cargado
Con un haz de alfalfa tierna.
¡Hasta el alma se me filtra
Este buen olor a hierba!
Y es tan serena la noche
Y es tan intensa la calma,
Que se adormece mi angustia
Y se evaporan mis lágrimas.