Un cuento maravilloso para los niños pequeños
"La maravilla es la base de la adoración." — Carlyle
Cada año, en la noche antes de Navidad, llega Papá Noel.
Viaja en un trineo tirado por pequeños renos con campanillas en sus arneses.
¡Tlin, tlin, suenan las campanillas, y trot-trot, van los renitos llevando a Papá Noel por el mundo!
Papá Noel se viste de piel de la cabeza a los pies. Sus polainas son de piel, su abrigo es de piel, y lleva un gorro también de piel calado hasta las orejas, porque los vientos del invierno son heladores.
¡U-u-u-u, cantan los vientos, tlin, tlin, suenan las campanas, y trot-trot, van los renitos cuando Papá Noel recorre el mundo!
La barba de Papá Noel es tan blanca como la nieve, sus mejillas tan rojas como manzanas, y sus ojos tan brillantes como las estrellas titilantes que miran desde el cielo para verlo pasar.
¡Titilín, titilín, brillan las estrellas, u-u-u-u, cantan los vientos, tlin, tlin, suenan las campanas, y trot-trot, van los renitos cuando Papá Noel recorre el mundo!
Papá Noel es viejo, tan viejo como las colinas, pero fuerte como un gigante, y en su espalda lleva un saco lleno de juguetes. Tiene muñecas y tambores, pelotas y trompos, carritos y trineos, juegos de té con rosas azules pintadas, y trompetas de rayas rojas y blancas; todos ellos para los niños pequeños. Tan pronto como los niños se duermen en la víspera de Navidad, Papá Noel llega para llenar sus calcetines con cosas buenas y darles hermosos regalos. Él sabe exactamente lo que cada niño desea, y ríe de alegría mientras se aleja.
¡Jo, jo, jo! ríe Papá Noel, titilín, titilín, brillan las estrellas, u-u-u-u, cantan los vientos, tlin, tlin, suenan las campanas, y trot-trot, van los renitos cuando Papá Noel recorre el mundo.
Los niños nunca lo ven llegar. ¡No, jamás! Si escucha aunque sea una risa o un susurro en la casa, se queda afuera hasta que todo está en silencio.
Una vez un niño que no quería irse a la cama en la noche antes de Navidad dijo: "Me quedaré despierto y veré a Papá Noel". Colgó su calcetín en la chimenea, se sentó en la gran mecedora de su madre y esperó, y miró, y esperó; pero lo único que vio fue un pequeño ratón gris, aunque permaneció despierto hasta que todos, menos su madre, estuvieron en la cama, y ya no pudo mantener los ojos abiertos ni un minuto más. Lo último que vio al quedarse dormido fue el calcetín colgado justo donde lo había puesto, vacío todavía; pero,¿podéis creerlo?, cuando despertó a la mañana siguiente estaba lleno de golosinas de la punta al talón; ¡y justo frente a la chimenea había un carrito con ruedas rojas! "¡Oh, oh! ¡Papá Noel ha estado aquí!", dijo el niño, y aplaudió con sus manos, porque estaba feliz como nunca.
Todo el mundo es feliz cuando llega Papá Noel. ¡Trot-trot, van los renitos, tlin, tlin, suenan las campanas, u-u-u-u, cantan los vientos, titilín, titilín, brillan las estrellas, y jo, jo, ríe Papá Noel, mientras recorre el mundo para llenar los calcetines de los niños y traerles hermosos regalos!