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Khalil Gibran

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El profeta

De la razón y de la pasión

28 Capítulos

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Y la sacerdotisa habló de nuevo: «Háblanos de la razón y de la pasión». 

Y él respondió diciendo: 

«Vuestra alma es a menudo campo de batalla en el que vuestra razón y vuestro juicio combaten contra vuestra pasión y vuestros apetitos. 

Desearía ser yo el pacificador de vuestra alma, y convertir la discordia y el enfrentamiento de vuestros elementos en unidad y armonía. 

Mas ¿cómo podría hacerlo sin que vosotros mismos fuerais los pacificadores, los amantes de todos vuestros elementos? 

»La razón y la pasión son el timón y las velas de vuestra alma navegante. 

Si vuestras velas o vuestro timón se rompen, no podríais sino flotar e ir a la deriva, o quedar inmóviles en la inmensidad del mar. 

Porque si la razón gobierna sola es una fuerza que limita; y la pasión desgobernada es una llama que arde hasta su propia destrucción. 

Por tanto, dejad que vuestra alma exalte, alce vuestra razón hasta la altura de la pasión, para que esta pueda cantar. 

Y dejadla dirigir vuestra pasión con el razonamiento, para que aquella pueda vivir en su diaria resurrección y como el ave fénix renacer de sus propias cenizas. 

Quisiera que considerarais vuestro juicio y vuestro apetito como dos huéspedes queridos. 

En verdad que no rendiríais más honores a uno que a otro, porque quien atiende más a uno que a otro acaba perdiendo el afecto y la confianza de ambos. 

»Cuando en las colinas os sentéis a la sombra fresca de los álamos, compartiendo la paz y la tranquilidad de los campos y las praderas distantes, dejad que vuestro corazón diga en silencio: “Dios descansa en la razón”. 

Y cuando llegue la tormenta, y el huracanado viento sacuda el bosque y el trueno y el relámpago proclamen la majestad de los cielos, dejad que vuestro corazón sobrecogido diga: “Dios obra en la pasión”. 

Y puesto que vosotros sois un soplo en la esfera de Dios y una hoja en la selva de Dios, descansad en la razón y obrad en la pasión». 

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