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Armando Palacio Valdés en AlbaLearning Audiolibros y Libros Gratis

ARMANDO PALACIO VALDÉS

"El pájaro en la nieve - A bird in the snow "

Biografía de Armando Palacio Valdés en Wikipedia 

ARMANDO PALACIO VALDÉS
EL PÁJARO EN LA NIEVE Libro y Audiolibro en EspañolAUDIO 
A BIRD IN THE SNOW Engish book 
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EL PÁJARO EN LA NIEVE
A BIRD IN THE SNOW
Era ciego de nacimiento. Le habían enseñado lo único que los ciegos suelen aprender, la música; y fue en este arte muy aventajado. Su madre murió pocos años después de darle la vida; su padre, músico mayor de un regimiento, hacía un año solamente. Tenía un hermano en América que no daba cuenta de sí; sin embargo, sabía por referencias que estaba casado, que tenía dos niños muy hermosos y ocupaba buena posición. El padre indignado, mientras vivió, de la ingratitud del hijo, no quería oír su nombre; pero el ciego le guardaba todavía mucho cariño; no podía menos de recordar que aquel hermano, mayor que él, había sido su sostén en la niñez, el defensor de su debilidad contra los ataques de los demás chicos, y que siempre le hablaba con dulzura. La voz de Santiago, al entrar por la mañana en su cuarto diciendo: «¡Hola, Juanito! arriba, hombre, no duermas tanto,» sonaba en los oídos del ciego más grata y armoniosa que las teclas del piano y las cuerdas del violín. ¿Cómo se había trasformado en malo aquel corazón tan bueno? Juan no podía persuadirse de ello, y le buscaba un millón de disculpas: unas veces achacaba la falta al correo; otras se le figuraba que su hermano no quería escribir hasta que pudiera mandar mucho dinero; otras pensaba que iba a darles una sorpresa el mejor día presentándose cargado de millones en el modesto entresuelo que habitaban: pero ninguna de estas imaginaciones se atrevía a comunicar a su padre: únicamente cuando éste, exasperado, lanzaba algún amargo apóstrofe contra el hijo ausente, se atrevía a decirle: «No se desespere V., padre; Santiago es bueno; me da el corazón que ha de escribir uno de estos días.»   He was born blind, and had been taught the one thing which the blind generally learn, music ; or this art he was specially gifted. His mother died when he was little more than a child, and his father, who was the first cornetist of a military band, followed her to the grave a few years later.
He had a brother in America from whom he had never heard; still, through indirect sources he knew him to be well off, married, and the father of two fine children. To the day of his death the old musician, indignant at his son's ingratitude, would not allow his name to be mentioned in his presence ; but the blind boy's affection for his brother remained unchanged. He could not forget that this elder brother had been the support of his childhood, the defence of his weakness against the other boys, and that he had always spoken to him with kindness. The recollection of Santiago's voice as he entered his room in the morning, shouting, "Hey there, Juanito ! get up, man ; don't sleep so ! " rang in the blind boy's ears with a more pleasing harmony than could ever be drawn from the keys of a piano or the strings of a violin. Was it probable that such a kind heart had grown cold? Juan could not believe it, and was always striving to justify him. At times the fault was with the mail, or it might be that his brother did not wish to write until he could send them a good deal of money ; then again, he fancied that he meant to surprise them by presenting himself some fine day, laden with gold, in the modest entresol in which they lived. But he never dared communicate any of these fancies to his father; only when the old man, wrought to an unusual pitch of exasperation, bitterly apostrophized the absent one, he found the courage to say:  You must not despair, father. Santiago is good, and my heart tells me that we shall hear from him one of these days."
El padre se murió sin ver carta de su hijo mayor, entre un sacerdote que le exhortaba y el pobre ciego que le apretaba convulso la mano, como si tratase de retenerle a la fuerza en este mundo. Cuando quisieron sacar el cadáver de casa sostuvo una lucha frenética, espantosa, con los empleados fúnebres. Al fin se quedó solo; pero ¡qué soledad la suya! Ni padre, ni madre, ni parientes, ni amigos; hasta el sol le faltaba, el amigo de todos los seres creados. Pasó dos días metido en su cuarto, recorriéndolo de una esquina a otra como un lobo enjaulado, sin probar alimento. La criada, ayudada por una vecina compasiva, consiguió al cabo impedir aquel suicidio: volvió a comer y pasó la vida desde entonces rezando y tocando el piano.   The father died, however, without hearing from his son, between a priest, who exhorted him, and the blind boy, who clung convulsively to his hand, as if he meant to detain him in this world by main force. When the old man's body was removed from the house, the boy seemed to have lost his reason, and in a frenzy of grief he struggled with the undertaker's men. Then he was left alone. And what loneliness was his! No father, no mother, no relatives, no friends; he was even deprived of the sun- light, which is the friend of all created things. He was two whole days in his room pacing the floor like a caged wolf, without tasting food. The chamber-maid, assisted by a compassionate neighbor, succeeded in saving him from this slow process of suicide. He was prevailed upon to eat. He spent the rest of his life praying, and working at his music.
El padre, algún tiempo antes de morir, había conseguido que le diesen una plaza de organista en una de las iglesias de Madrid, retribuida con catorce reales diarios: no era bastante, como se comprende, para sostener una casa abierta, por modesta que fuese; así que, pasados los primeros quince días, nuestro ciego vendió por algunos cuartos, muy pocos por cierto, el humilde ajuar de su morada, despidió a la criada y se fue de pupilo a una casa de huéspedes pagando ocho reales; los seis restantes le bastaban para atender a las demás necesidades. Durante algunos meses vivió el ciego sin salir a la calle más que para cumplir su obligación; de casa a la iglesia, y de la iglesia a casa. La tristeza le tenía dominado y abatido de tal suerte, que apenas despegaba los labios; pasaba las horas componiendo una gran misa de requiem que contaba se tocase por la caridad del párroco en obsequio del alma de su difunto padre; y ya que no podía decirse que tenía los cinco sentidos puestos en su obra, porque carecía de uno, sí diremos que se entregaba a ella con alma y vida.   His father, shortly before his death, had obtained for him a position as organist in one of the churches of Madrid, with a salary of seventy cents a day. This was scarcely sufficient to meet the running expenses of a house, however modest; so within a fortnight Juan sold all that had constituted the furniture of his humble home, dismissed his servant, and took a room at a boarding-house, for which he paid forty cents a day ; the remaining thirty cents covered all his other expenses. He lived thus for several months without leaving his room except to fulfill his obligations. His only walks were from the house to the church, and from the church back again. His grief weighed upon him so heavily that he never opened his lips. He spent the long hours of the day composing a grand requiem Mass for the repose of his father's soul, depending upon the charity of the parish for its execution and although it would be incorrect to say that he strained his five senses, on account of his having but four, it can at least be said that he threw all the energies of his body and soul into his work.
El cambio de ministerio le sorprendió cuando aún no la había terminado: no sé si entraron los radicales, o los conservadores, o los constitucionales; pero entraron algunos nuevos. Juan no lo supo sino tarde y con daño. El nuevo gabinete, pasados algunos días, juzgó que Juan era un organista peligroso para el orden público, y que desde lo alto del coro, en las vísperas y misas solemnes, roncando y zumbando con todos los registros del órgano, le estaba haciendo una oposición verdaderamente escandalosa. Como el ministerio entrante no estaba dispuesto, según había afirmado en el Congreso por boca de uno de sus miembros más autorizados, «a tolerar imposiciones de nadie,» procedió inmediatamente y con saludable energía a dejar cesante a Juan, buscándole un sustituto que en sus maniobras musicales ofreciese más garantías o fuese más adicto a las instituciones. Cuando le notificaron el cese, nuestro ciego no experimentó más emoción que la sorpresa; allá en el fondo casi se alegró, porque le dejaban más horas desocupadas para concluir su misa. Solamente se dio cuenta de su situación cuando al fin del mes se presentó la patrona en el cuarto a pedirle dinero; no lo tenía, porque ya no cobraba en la iglesia; fue necesario que llevase a empeñar el reloj de su padre para pagar la casa. Después se quedó otra vez tan tranquilo y siguió trabajando sin preocuparse de lo porvenir. Mas otra vez volvió la patrona a pedirle dinero, y otra vez se vio precisado a empeñar un objeto de la escasísima herencia paterna; era un anillo de diamantes. Al cabo ya no tuvo qué empeñar. Entonces, por consideración a su debilidad, le tuvieron algunos días más de cortesía, muy pocos, y después le pusieron en la calle, gloriándose mucho de dejarle libre el baúl y la ropa, ya que con ella podían cobrarse de los pocos reales que les quedaba a deber.   The ministerial crisis overtook him before his task was half finished. I do not remember who came into power, whether the Radicals, Conservatives, or Constitutionals; at any rate, there was some great change. The news reached Juan late, and to his sorrow. The new cabinet soon judged him, in his capacity as an organist, to be a dangerous citizen, and felt that from the heights of the choir, at vespers or in the solemnity of the Mass, with the swell and the roar from all the stops of the organ, he was evincing sentiments of opposition which were truly scandalous. The new ministers were ill disposed, as they declared in Congress through the lips of one of their authorized members, " to tolerate any form of imposition," so they proceeded with praiseworthy energy to place Juan on the retired list, and to find him a substitute whose musical maneuvers might offer a better guarantee, a man, in a word, who would prove more loyal to the institutions. On being officially informed of this, the blind one experienced no emotion beyond surprise. In the deep recesses of his heart he was pleased, as he was thus left more time in which to work at his Mass. The situation appeared to him in its real light only when his landlady, at the end of the month, came to him for money. He had none to give her, naturally, as his salary had been withdrawn; and he was compelled to pawn his father's watch, after which he resumed his work with perfect serenity and without a thought of the future. But the landlady came again for money at the end of an- other month, and he once more pawned a jewel of the scant paternal legacy; this was a small diamond ring. In a few months there was nothing left to pawn. So the landlady, in consideration of his helplessness, kept him two or three days beyond the time and then turned him out, with the self-congratulatory feeling of having acted generously in not claiming his trunk and clothes, from which she might have realized the few cents that he still owed her.
Buscó una nueva casa, pero no pudo alquilar piano, lo cual le causó una inmensa tristeza; ya no podía terminar su misa. Todavía fue algún tiempo a casa de un almacenista amigo y tocó el piano a ratos; no tardó, sin embargo, en observar que se le iba recibiendo cada vez con menos amabilidad, y dejó de ir por allá.   He looked for another lodging, but was unable to rent a piano, which was a sore trial to him; evidently he could not finish his Mass. He knew a shopkeeper who owned a piano and who permitted him to make use of it. But Juan soon noticed that his visits grew more and more inopportune, so he left off going.
Al poco tiempo le echaron de la nueva casa, pero esta vez quedándose con el baúl en prenda. Entonces comenzó para el ciego una época tan miserable y angustiosa, que pocos se darán cuenta cabal de los dolores, mejor aún, de los martirios que la suerte le deparó. Sin amigos, sin ropa, sin dinero, no hay duda que se pasa muy mal en el mundo; mas si a esto se agrega el no ver la luz del sol, y hallarse por lo mismo absolutamente desvalido, apenas si alcanzamos a divisar el límite del dolor y la miseria. De posada en posada, arrojada de todas poco después de haber entrado, metiéndose en la cama para que le lavasen la única camisa que tenía, el calzado roto, los pantalones con hilachas por debajo, sin cortarse el pelo y sin afeitarse, rodó Juan por Madrid no sé cuánto tiempo. Pretendió, por medio de uno de los huéspedes que tuvo, más compasivo que los demás, la plaza de pianista en un café. Al fin se la otorgaron, pero fue para despedirle a los pocos días: la música de Juan no agradaba a los parroquianos del Café de la Cebada; no tocaba jotas, ni polos, ni sevillanas, ni cosa ninguna flamenca, ni siquiera polkas; pasaba la noche interpretando sonatas de Beethoven y conciertos de Chopín: los concurrentes se desesperaban al no poder llevar el compás con las cucharillas.   Shortly, too, he was turned out of his new lodgings, only this time they kept his trunk. Then came a period of misery and anguish, of that misery of which it is hard to conceive. We know that life has few joys for the homeless and the poor, but if in addition they be blind and alone, surely they have found the limit of human suffering. Juan was tossed about from lodging to lodging, lying in bed while his only shirt was being washed, wandering through the streets of Madrid with torn shoes, his trousers worn to a fringe about his feet, his hair long, and his beard unshaven. Some compassionate fellow-lodger obtained a position for him in a cafe, from which, however, he was soon turned out, for its frequenters did not relish his music. He never played popular dances or peteneras, no fandangos, not even an occasional polka. His fingers glided over the keys in dreamy ecstasies of Beethoven arid Chopin, and the audience found some difficulty in keeping time with their spoons.
Otra vez volvió a rodar el mísero por los sitios más hediondos de la capital. Algún alma caritativa, que por casualidad se enteraba de su estado, socorríale indirectamente, porque Juan se estremecía a la idea de pedir limosna. Comía lo preciso para no morirse de hambre en alguna taberna de los barrios bajos, y dormía por cuatro cuartos entre mendigos y malhechores en un desván destinado a este fin. En cierta ocasión le robaron, mientras dormía, los pantalones, y le dejaron otros de dril remendados. Era en el mes de Noviembre.   So out he went again through the byways of the capital. Every now and then some charitable soul, accidentally brought in contact with his misery, assisted him indirectly, for Juan shuddered at the thought of begging. He took his meals in some tavern or other in the lowest quarter of Madrid, ate just enough to keep from starving, and for two cents he was allowed to sleep in a hovel between beggars and evil-doers. Once they stole his trousers while he was asleep, and left him a pair of cotton ones in their stead. This was in November.
El pobre Juan, que siempre había guardado en el pensamiento la quimera de la venida de su hermano, ahogado ahora por la desgracia, comenzó a alimentarla con afán. Hizo que le escribiesen a la Habana, sin poner señas a la carta porque no las sabía; procuró informarse si le habían visto, aunque sin resultado; y todos los días se pasaba algunas horas pidiendo a Dios de rodillas que le trajese en su auxilio. Los únicos momentos felices del desdichado eran los que pasaba en oración en el ángulo de alguna iglesia solitaria: oculto detrás de un pilar, aspirando los acres olores de la cera y la humedad, escuchando el chisporroteo de los cirios y el leve rumor de las plegarias de los pocos fieles distribuidos por las naves del templo, su alma inocente dejaba este mundo, que tan cruelmente le trataba, y volaba a comunicarse con Dios y su Madre Santísima. Tenía la devoción de la Virgen profundamente arraigada en el corazón desde la infancia: como apenas había conocido a su madre, buscó por instinto en la de Dios la protección tierna y amorosa que sólo la mujer puede dispensar al niño; había compuesto en honor suyo algunos himnos y plegarias, y no se dormía jamás sin besar devotamente el escapulario del Carmen que llevaba al cuello.   Poor Juan, who had always cherished the thought of his brother's return, now in the depths of his misery nursed his chimera with re- doubled faith. He had a letter written and sent to Havana. As he had no idea how his brother could be reached, the letter bore no direction. He made all manner of inquiries, but to no effect, and he spent long hours on his knees, hoping that Heaven might send Santiago to his rescue. His only happy moments were those spent in prayer, as he knelt behind a pillar in the far-off corner of some solitary church, breathing the acrid odors of dampness and melting wax, listening to the flickering sputter of the tapers and the faint murmur rising from the lips of the faithful in the nave of the temple. His innocent soul then soared above the cruelties of life and communed with God and the Holy Mother. From his early childhood devotion to the Virgin had been deeply rooted in his heart. As he had never known his mother, he instinctively turned to the mother of God for that tender and loving protection which only a woman can give a child. He had composed a number of hymns and canticles in her honor, and he never fell asleep without pressing his lips to the image of the Carmen, which he wore on his neck.
Llegó un día, no obstante, en que el cielo y la tierra le desampararon. Arrojado de todas partes, sin tener un pedazo de pan que llevarse a la boca, ni ropa con que preservarse del frío, comprendió el cuitado con terror que se acercaba el instante de pedir limosna. Trabose una lucha desesperada en el fondo de su espíritu; el dolor y la vergüenza disputaron palmo a palmo el terreno a la necesidad; las tinieblas que le rodeaban hacían aún más angustiosa esta batalla. Al cabo, como era de esperar, venció el hambre. Después de pasar muchas horas sollozando y pidiendo fuerzas a Dios para soportar su desdicha, resolviose a implorar la caridad; pero todavía quiso el infeliz disfrazar la humillación, y decidió cantar por las calles de noche solamente. Poseía una voz regular, y conocía a la perfección el arte del canto; mas tropezó con la dificultad de no tener medio de acompañarse. Al fin, otro desgraciado, que no lo era tanto como él, le facilitó una guitarra vieja y rota, y después de arreglarla del mejor modo que pudo, y después de derramar abundantes lágrimas, salió cierta noche de Diciembre a la calle. El corazón le latía fuertemente; las piernas le temblaban; cuando quiso cantar en una de las calles más céntricas, no pudo; el dolor y la vergüenza habían formado un nudo en su garganta. Arrimose a la pared de una casa, descansó algunos instantes, y repuesto un tanto, empezó a cantar la romanza de tenor del primer acto de La Favorita. Llamó desde luego la atención de los transeúntes un ciego que no cantaba peteneras o malagueñas, y muchos hicieron círculo en torno suyo, y no pocos, al observar la maestría con que iba venciendo las dificultades de la obra, se comunicaron en voz bajo su sorpresa y dejaron algunos cuartos en el sombrero, que había colgado del brazo. Terminada la romanza, empezó el aria del cuarto acto de La Africana. Pero se había reunido demasiada gente a su alrededor, y la autoridad temió que esto fuese causa de algún desorden, pues era cosa averiguada para los agentes de orden público que las personas que se reúnen en la calle a escuchar a un ciego demuestran por este hecho instintos peligrosos de rebelión, cierta hostilidad contra las instituciones, una actitud, en fin, incompatible con el orden social y la seguridad del Estado. Por lo cual un guardia cogió a Juan enérgicamente por el brazo y le dijo:   There came a day, however, when heaven and earth forsook him. Driven from his last shelter, without a crust to save him from starvation, or a cloak to protect him from the cold, he realized with terror that the time had come when he would have to beg. A great struggle took place in his soul. Shame and suffering made a desperate stand against necessity. The profound darkness which surrounded him increased the anguish of the strife; but hunger conquered in the end. He prayed for strength with sobs, and resigned himself to his fate. Still, wishing to disguise his humiliation, he determined to sing in the streets, at night only. His voice was good, and he had a rare knowledge of the art of singing. It occurred to him that he had no means of accompaniment. But he soon found another unfortunate, perhaps a trifle less wretched than himself, who lent him an old and broken guitar. He mended it as best he could, and with a voice hoarse with tears he went out into the street on a frosty December night. His heart beat violently; his knees trembled under him. When he tried to sing in one of the central thoroughfares, he found he could not utter a sound. Suffering and shame seemed to have tied a knot in his throat. He groped about until he had found a wall to lean against. There he stood for awhile, and when he felt a little calmer he began the tenor's aria from the first act of " Favorita".  A blind singer who sang neither couplets nor popular songs soon excited some curiosity among the passers-by, and in a few minutes a crowd had gathered around him. There was a murmur of surprise and admiration at the art with which he overcame the difficulties of the composition, and many a copper was dropped in the hat that dangled from his arm. After this he sang the aria of the fourth act of " Africana". But too many had stopped to listen, and the authorities began to fear that this might be a cause of disturbance; for it is a well established fact with officials of the police force that people who congregate in the streets to hear a blind man sing are always prompted by motives of rebellion, it means a peculiar hostility to the institutions; in a word, an attitude thoroughly incompatible with the peace of society and the security of the State. Accordingly, a policeman caught Juan energetically by the arm and said,
—A ver; retírese V. a su casa inmediatamente, y no se pare V. en ninguna calle.   " Here, here! go straight home now, and don't let me catch you stopping at any more street corners."
—Pero yo no hago daño a nadie.   " I 'm doing no harm! "
—Está V. impidiendo el tránsito. Adelante, adelante, si no quiere V. ir a la prevención.   " You are blocking the thoroughfare. Come, move on, move on, if you don't want to go to the lock-up."
Es realmente consolador el ver con qué esmero procura la autoridad gubernativa que las vías públicas se hallen siempre limpias de ciegos que canten. Y yo creo, por más que haya quien sostenga lo contrario, que si pudiese igualmente tenerlas limpias de ladrones y asesinos, no dejaría de hacerlo con gusto.   It is really encouraging to see how careful our authorities are in clearing the streets of blind singers ; and I really believe, in spite of all that has been said to the contrary, that if they could keep them equally free from thieves and murderers, they would do so with pleasure.
Retirose a su zahurda el pobre Juan, pesaroso, porque tenía buen corazón, de haber comprometido por un instante la paz intestina y dado pie para una intervención del poder ejecutivo. Había ganado cinco reales y un perro grande. Con este dinero comió al día siguiente, y pagó el alquiler del miserable colchón de paja en que durmió. Por la noche tornó a salir y a cantar trozos de ópera y piezas de canto: vuelta a reunirse la gente en torno suyo y vuelta a intervenir la autoridad gritándole con energía:—Adelante, adelante.   Juan went back to his hovel with a heavy heart, for he was by nature shrinking and timid, and was grieved at having disturbed the peace and given rise to the interference of the executive power. He had made twenty-seven cents. With this he bought something to eat on the following day, and paid rent for the little pile of straw on which he slept. The next night he went out again and sang a few more operatic arias; but the people again crowded around him, and once more a policeman felt himself called upon to interfere, shouting at him to move on.
¡Pero si iba adelante no ganaba un cuarto, porque los transeúntes no podían escucharle! Sin embargo, Juan marchaba, marchaba siempre porque le estremecía, más que la muerte, la idea de infringir los mandatos de la autoridad, y turbar, aunque fuese momentáneamente, el orden de su país.   But how could he? If he kept moving on, he would not make a cent. He could not expect the people to follow him. Juan moved on, however, on and on, because he was timid, and the mere thought of infringing the laws, of disturbing even momentarily the peace of his native land, was worse than death to him.
Cada noche se iban reduciendo más sus ganancias. Por un lado la necesidad de seguir siempre adelante, y por otro la falta de novedad, que en España se paga siempre muy cara, le iban privando todos los días de algunos céntimos. Con los que traía para casa al retirarse apenas podía introducir en el estómago algo para no morirse de hambre. Su situación era ya desesperada. Sólo un punto luminoso seguía viendo tenazmente el desgraciado entre las tinieblas de su congojoso estado: este punto luminoso era la llegada de su hermano Santiago. Todas las noches, al salir de casa con la guitarra colgada del cuello, se le ocurría el mismo pensamiento:—«Si Santiago estuviese en Madrid y me oyese cantar, me conocería por la voz.» Y esta esperanza, mejor dicho, esta quimera, era lo único que le daba fuerzas para soportar la vida.   So his earnings rapidly decreased. The necessity of moving on, on the one hand, and the fact that his performances had lost the charm of novelty, which in Spain always commands its price, daily deprived him of a few coppers. With what he brought home at night he could scarcely buy enough food to keep him alive. The situation was desperate. The poor boy saw but one luminous point in the clouded horizon of his life, and that was his brother's return to Madrid. Every night as he left his hovel with his guitar swinging from his shoulder he thought, "If Santiago should be in Madrid and hear me sing, he would know me by my voice." And this hope, or rather this chimera, alone gave him the strength to endure life.
Llegó otro día, no obstante, en que la angustia y el dolor no conocieron límites. En la noche anterior no había ganado más que seis cuartos. ¡Había estado tan fría! Como que amaneció Madrid envuelto en una sábana de nieve de media cuarta de espesor. Y todo el día siguió nevando sin cesar un instante, lo cual les tenía sin cuidado a la mayoría de la gente, y fue motivo de regocijo para muchos aficionados a la estética. Los poetas que gozaban de una posición desahogada, muy particularmente, pasaron gran parte del día mirando caer los copos al través de los cristales de su gabinete, y meditando lindos e ingeniosos símiles de esos que hacen gritar al público en el teatro «¡bravo, bravo!» u obligan a exclamar cuando se leen en un tomo de versos: «¡qué talento tiene este joven!»   However, there came again a day in which his anguish knew no limit. On the preceding night he had earned only six coppers. It had been so cold! This was Christmas Eve. When the morning dawned upon the world, it found Madrid wrapped in a sheet of snow six inches thick. It snowed steadily all day long, which was a matter of little consequence to the majority of people, and was even a cause of much rejoicing among aesthetes generally. Those poets in particular who enjoy what is called easy circumstances spent the greater part of the day watching the flakes through the plate-glass of their study windows, meditating upon and elaborating those graceful and ingenious similes that cause the audiences at the theatre to shout, " Bravo, bravo ! " or those who read their verses to exclaim, " What a genius that young fellow is ! "
Juan no había tomado más alimento que una taza de café de ínfima clase y un panecillo. No pudo entretener el hambre contemplando la hermosura de la nieve, en primer lugar, porque no tenía vista; y en segundo, porque aunque la tuviese, era difícil que al través de la reja de vidrio empañada y sucia de su desván pudiera verla. Pasó el día acurrucado sobre el colchón, recordando los días de la infancia y acariciando la dulce manía de la vuelta de su hermano. Al llegar la noche, apretado por la necesidad, desfallecido, bajó a la calle a implorar una limosna. Ya no tenía guitarra; la había vendido por tres pesetas en un momento parecido de apuro.   Juan's breakfast had been a crust of stale bread and a cup of watery coffee. He could not divert his hunger by contemplating the beauty of the snow, in the first place, because he was blind, and in the second, because, even had he not been blind, he would have had some difficulty in seeing it through the patched and filthy panes of his hovel. He spent the day huddled in a corner on his straw mattress, evoking scenes of his childhood and caressing the sweet dream of his brother's return. At nightfall he grew very faint, but necessity drove him into the streets to beg. His guitar was gone. He had sold it for sixty cents on a day of similar hardship.
La nieve caía con la misma constancia, puede decirse con el mismo encarnizamiento. Las piernas le temblaban al pobre ciego lo mismo que el día primero en que salió a cantar; pero esta vez no era de vergüenza, sino de hambre. Avanzó como pudo por las calles, enfangándose hasta más arriba del tobillo: su oído le decía que no cruzaba apenas ningún transeúnte; los coches no hacían ruido, y estuvo expuesto a ser atropellado por uno. En una de las calles céntricas se puso al fin a cantar el primer pedazo de ópera que acudió a sus labios: la voz salía débil y enronquecida de la garganta; nadie se acercaba a él ni siquiera por curiosidad. «Vamos a otra parte,» se dijo, y bajó por la Carrera de San Jerónimo, caminando torpemente sobre la nieve, cubierto ya de un blanco cendal y con los pies chapoteando agua. El frío se le iba metiendo por los huesos; el hambre le producía un fuerte dolor en el estómago. Llegó un momento en que el frío y el dolor le apretaron tanto, que se sintió casi desvanecido, creyó morir, y elevando el espíritu a la Virgen del Carmen, su protectora, exclamó con voz acongojada: «¡Madre mía, socórreme!» Y después de pronunciar estas palabras, se sintió un poco mejor y marchó, o más propiamente, se arrastró hasta la plaza de las Cortes: allí se arrimó a la columna de un farol y, todavía bajo la impresión del socorro de la Virgen, comenzó a cantar el Ave Maria, de Gounod, una melodía a la cual siempre había tenido mucha afición. Pero nadie se acercaba tampoco. Los habitantes de la villa estaban todos recogidos en los cafés y teatros, o bien en sus hogares haciendo bailar a sus hijos sobre las rodillas al amor de la lumbre. Seguía cayendo la nieve pausada y copiosamente, decidida a prestar asunto al día siguiente a todos los revisteros de periódicos para encantar a sus aficionados con una docena de frases delicadas. Los transeúntes que casualmente cruzaban lo hacían apresuradamente, arrebujados en sus capas y tapándose con el paraguas. Los faroles se habían puesto el gorro blanco de dormir, y dejaban escapar melancólica claridad. No se oía ruido alguno si no era el rumor vago y lejano de los coches, y el caer incesante de los copos como un crujido levísimo y prolongado de sedería. Sólo la voz de Juan vibraba en el silencio de la noche saludando a la Madre de los Desamparados. Y su canto, más que himno de salutación, parecía un grito de congoja algunas veces; otras, un gemido triste y resignado que helaba el corazón más que el frío de la nieve.   The snow fell with the same persistence. His legs trembled as they had when he sang for the first time, but now it was from hunger rather than shame. He groped about as best he could, with great lumps of mud above his ankles. The silence told him that there was scarcely a soul on the street. The carriages rolled noiselessly along, and he once came near being run over. In one of the central thoroughfares he began to sing the first thing that came to his lips. His voice was weak and hoarse. Nobody stopped to listen. "Let us try another street," thought he ; and he went down the Avenue of San Jeronimo, walking awkwardly in the snow, with a white coating on his shoulders and water squirting from his shoes. The cold had begun to penetrate into his very bones, and hunger gave him a violent pain. For a moment with the cold and the pain came a feeling of faintness which made him think that he was about to die, and lifting his spirit to the Virgin of the Carmen, his protectress, he exclaimed in his anguish, '' Mother, have pity!'' And after pronouncing these words he felt relieved and walked, or rather dragged himself, to the Plaza de las Cortes. There he grasped a lamp-post, and under the impression of the Virgin's protection sang Gounod's " Ave Maria." Still nobody stopped to hear him. The people of Madrid were at the theatres, at the cafes, or at home, dancing their little ones on their knees in the glow of the hearth, in the warmth of their love. The snow continued to fall steadily, copiously, with the evident purpose of furnishing a topic for the local column of the morning paper, where it would be described in a thousand delicate phrases. The occasional passersby hurried along muffled up to their ears under their umbrellas. The lamp-posts had put on their white night-caps, from under which escaped thin rays of dismal light. The silence was broken only by the vague and distant rumble of carriages and by the light fall of the snow-flakes, that sounded like the faint and continuous rustle of silk. The voice of Juan alone vibrated in the tillness of the night, imploring the mother of the unprotected ; and his chant seemed a cry of anguish rather than a hymn of praise, a moan of sadness and resignation falling dreary and chill, like snow upon the heart.
En vano clamó el ciego largo rato pidiendo favor al cielo; en vano repitió el dulce nombre de María un sinnúmero de veces, acomodándolo a los diversos tonos de la melodía. El cielo y la Virgen estaban lejos, al parecer, y no le oyeron; los vecinos de la plaza estaban cerca, pero no quisieron oírle. Nadie bajó a recogerlo; ningún balcón se abrió siquiera para dejar caer sobre él una moneda de cobre. Los transeúntes, como si viniesen perseguidos de cerca por la pulmonía, no osaban detenerse.   And his cry for pity was in vain. In vain he repeated the sweet name of Mary, adjusting it to the modulations of every melody. Heaven and the Virgin were far away, it seemed, and could not hear him. The neighbors of the plaza were near at hand, but they did not choose to hear. Nobody came down to take him in from the cold; no window was thrown open to drop him a copper. The passers-by, pursued, as it were, by the fleet steps of pneumonia, scarcely dared stop.
Al fin ya no pudo cantar más: la voz expiraba en la garganta; las piernas se le doblaban; iba perdiendo la sensibilidad en las manos. Dio algunos pasos y se sentó en la acera al pie de la verja que rodea el jardín. Apoyó los codos en las rodillas y metió la cabeza entre las manos. Y pensó vagamente en que había llegado el último instante de su vida; y volvió a rezar fervorosamente implorando la misericordia divina.   Juan's voice at last died in his throat ; he could sing no more. His legs trembled under him ; his hands lost their sense of touch. He took a few steps, then sank on the sidewalk at the foot of the grating that surrounds the square. He sat with his elbows on his knees and buried his head in his hands. He felt vaguely that it was the last moment of his life, and he again prayed, imploring the divine pity.
Al cabo de un rato percibió que un transeúnte se paraba delante de él y se sintió cogido por el brazo. Levantó la cabeza, y sospechando que sería lo de siempre, preguntó tímidamente:   At the end of a few minutes he was conscious of being shaken by the arm, and knew that a man was standing before him. He raised his head, and taking for granted it was the old story about moving on, inquired timidly,
—¿Es V. algún guardia?   " Are you an officer? "
—No soy ningún guardia—repuso el transeúnte,—pero levántese V.   " No ; I am no officer. What is the matter with you? Get up."
—Apenas puedo, caballero.   " I don't believe I can, sir."
—¿Tiene V. mucho frío?   "Are you very cold?"
—Sí, señor... y además no he comido hoy.   "Yes, sir; but it is n't exactly that, I haven't had anything to eat today."
—Entonces, yo le ayudaré... vamos... ¡arriba!   "I will help you, then. Come up with you."
El caballero cogió a Juan por los brazos y le puso en pie; era un hombre vigoroso.   The man took Juan by both arms and stood him on his feet. He seemed very strong.
—Ahora apóyese V. bien en mí y vamos a ver si hallamos un coche.   "Now lean on me, and let us see if we can find a cab."
—¿Pero dónde me lleva V.?   "But where are you going to take me? "
—A ningún sitio malo ¿tiene V. miedo?   "Nowhere where you wouldn't want to go. Are you afraid?"
—¡Ah! no: el corazón me dice que es V. una persona caritativa.   "No; I feel in my heart that you will help me."
—Vamos andando... a ver si llegamos pronto a casa para que V. se seque y tome algo caliente.   "Come along, then. Let 's see how soon I can get you something hot to drink."
—Dios se lo pagará a V. caballero... la Virgen se lo pagará... Creí que iba a morirme en ese sitio.   "God will reward you for this, sir ; the Virgin will reward you. I thought I was going to die there, against that grating."
—Nada de morirse... no hable V. de eso ya. Lo que importa ahora es dar pronto con un simón... Vamos adelante... ¿qué es eso; tropieza V.?   "Don't talk about dying, man. The question now is to find a cab ; if we can only move along fast enough What is the matter ? Are you stumbling ? "
—Sí, señor; creo que he dado contra la columna de un farol... ¡Como soy ciego!   "Yes, sir. I think I struck a lamp-post. You see as I am blind
—¿Es V. ciego?—preguntó vivamente el desconocido.   "Are you blind?" asked the stranger, anxiously.
—Sí, señor.   "Yes, sir."
—¿Desde cuándo?   "Since when?"
—Desde que nací.   " I was born blind."
Juan sintió estremecerse el brazo de su protector; y siguieron caminando en silencio. Al cabo éste se detuvo un instante y le preguntó con voz alterada.   Juan felt his companion's arm tremble in his, and they walked along in silence. Suddenly the man stopped and asked in a voice husky with emotion.
—¿Cómo se llama V.?   "What is your name ? "
—Juan.   "Juan"
—¿Juan qué?   "Juan what?"
—Juan Martínez.   "Juan Martinez."
—Su padre de V. Manuel, ¿verdad? músico mayor del tercero de artillería ¿no es cierto?   "And your father was Manuel Martinez, wasn't he, musician of the third artillery band? "
—Sí, señor.   "Yes, sir"
En el mismo instante el ciego se sintió apretado fuertemente por unos brazos vigorosos que casi le asfixiaron y escuchó en su oído una voz temblorosa que exclamó:   The blind one felt the tight clasp of two powful arms that almost smothered him, and heard a trembling voice exclaim,
—¡Dios mío, qué horror y qué felicidad! Soy un criminal, soy tu hermano Santiago.   " My God, how horrible, and how happy ! I am a criminal, Juan ! I am your brother Santiago! "
Y los dos hermanos quedaron abrazados y sollozando algunos minutos en medio de la calle. La nieve caía sobre ellos dulcemente.   And the two brothers stood sobbing together in the middle of the street. The snow fell on them lightly.
Santiago se desprendió bruscamente de los brazos de su hermano y comenzó a gritar salpicando sus palabras con fuertes interjecciones:   Suddenly Santiago tore himself from his brother's embrace, and began to shout, intermingling his words with interjections,
—¡Un coche, un coche! ¿no hay un coche por ahí?... ¡maldita sea mi suerte! Vamos, Juanillo, haz un esfuerzo; llegaremos pronto al puesto... ¿Pero señor, dónde se meten los coches...? Ni uno sólo cruza por aquí... Allá lejos veo uno... ¡gracias a Dios!... ¡Se aleja el maldito!... Aquí está otro... éste ya es mío. A ver cochero... cinco duros si V. nos lleva volando al hotel número diez de la Castellana...   " A cab ! A cab ! Is n't there a cab anywhere around? Curse my luck ! Come, Juanillo, try ; make an effort, my boy ; we are not so very far. But where in the name of sense are all the cabs? Not one has passed us. Ah, I see one coming, thank God! No; the brute is going in the other direction. Here is another. This one is mine. Hello there, driver! Five dollars if you take us flying to Number 13 Castellana."
Y cogiendo a su hermano en brazos como si fuera un chico lo metió en el coche y detrás se introdujo él. El cochero arreó a la bestia y el carruaje se deslizó velozmente y sin ruido sobre la nieve. Mientras caminaban, Santiago teniendo siempre abrazado al pobre ciego, le contó rápidamente su vida. No había estado en Cuba, sino en Costa Rica, donde juntó una respetable fortuna; pero había pasado muchos años en el campo, sin comunicación apenas con Europa; escribió tres o cuatro veces por medio de los barcos que traficaban con Inglaterra y no obtuvo respuesta. Y siempre pensando en tornar a España al año siguiente, dejó de hacer averiguaciones proponiéndose darles una agradable sorpresa. Después se casó y este acontecimiento retardó mucho su vuelta. Pero hacía cuatro meses que estaba en Madrid, donde supo por el registro parroquial que su padre había muerto; de Juan le dieron noticias vagas y contradictorias: unos le dijeron que se había muerto también; otros que reducido a la última miseria, había ido por el mundo cantando y tocando la guitarra. Fueron inútiles cuantas gestiones hizo para averiguar su paradero. Afortunadamente la Providencia se encargó de llevarlo a sus brazos. Santiago reía unas veces, lloraba otras mostrando siempre el carácter franco, generoso y jovial de cuando niño.   And taking his brother in his arms as though he had been a mere child, he put him in the cab and jumped in after him. The driver whipped his horse, and off they went, gliding swiftly and noiselessly over the snow. In the mean time Santiago, with his arms still around Juan, told him something of his life. He had been in Costa Rica, not Cuba, and had accumulated a respectable fortune. He had spent many years in the country, beyond mail service and far from any point of communication with Europe. He had written several letters to his father, and had managed to get these on some steamer trading with England, but had never received any answer. In the hope of returning shortly to Spain, he had made no inquiries. He had been in Madrid for four months. He learned from the parish record that his father was dead; but all he could discover concerning Juan was vague and contradictory. Some believed that he had died, while others said that, reduced to the last stages of misery, he went through the streets singing and playing on the guitar. All his efforts to find him had been fruitless; but fortunately Providence had thrown him into his arms. Santiago laughed and cried alternately, showing himself to be the same frank, open-hearted, jovial soul that Juan had loved so in his childhood.
Paró el coche al fin. Un criado vino a abrir la portezuela. Llevaron a Juan casi en volandas hasta su casa. Al entrar percibió una temperatura tibia, el aroma de bienestar que esparce la riqueza: los pies se le hundían en mullida alfombra; por orden de Santiago dos criados le despojaron inmediatamente de sus harapos empapados de agua y le pusieron ropa limpia y de abrigo. En seguida le sirvieron en el mismo gabinete, donde ardía un fuego delicioso, una taza de caldo confortador y después algunas viandas, aunque con la debida cautela, por la flojedad en que debía hallarse su estómago: subieron además de la bodega el vino más exquisito y añejo. Santiago no dejaba de moverse, dictando las órdenes oportunas, acercándose a cada instante al ciego para preguntarle con ansiedad:   The cab finally came to a stop. A man-servant opened the door, and Juan was fairly lifted into the house. When the door closed behind him, he breathed a warm atmosphere full of that peculiar aroma of comfort which wealth seems to exhale. His feet sank in the soft carpet. Two servants relieved him of his dripping clothes and brought him clean linen and a warm dressing-gown. In the same room, before a crackling wood fire, he was served a comforting bowl of hot broth, followed by something more substantial, which he was made to take very slowly and with all the precautions which his critical condition required. Then a bottle of old wine was brought up from the cellar. Santiago was too restless to sit still. He came and went, giving orders, interrupting himself every minute to say,
—¿Cómo te encuentras ahora, Juan?—¿Estás bien?—¿Quieres otro vino?—¿Necesitas más ropa?   " How do you feel now, Juan ? Are you warm enough? Perhaps you don't care for this wine."
Terminada la refacción se quedaron ambos algunos momentos al lado de la chimenea. Santiago preguntó a un criado si la señora y los niños estaban ya acostados y habiéndole respondido afirmativamente, dijo a su hermano rebosando de alegría:   When the meal was over, the two brothers sat silently side by side before the fire. Santiago then inquired of one of the servants if the Senora and the children had already retired. On learning that they had, he said to Juan, beaming with delight,
—¿Tú no tocas el piano?   " Can you play on the piano ? "
—Sí.   "Yes"
—Pues vamos a dar un susto a mi mujer y a mis hijos. Ven al salón.   "Come into the parlor, then. Let us give them a surprise."
Y le condujo hasta sentarle delante del piano. Después levantó la tapa para que se oyera mejor, abrió con cuidado las puertas y ejecutó todas las maniobras conducentes a producir una sorpresa en la casa; pero todo ello con tal esmero, andando sobre la punta de los pies, hablando en falsete y haciendo tantas y tan graciosas muecas, que Juan al notarlo no pudo menos de reírse exclamando: ¡Siempre el mismo Santiago!   He accordingly led him into an adjoining room and seated him at the piano. He raised the top so as to obtain the greatest possible vibration, threw open the doors, and went through all the manoeuvres peculiar to a surprise, tiptoeing, whispering, speaking in a falsetto, and so much absurd pantomime that Juan could not help laughing as he realized how little his brother had changed.
—Ahora toca Juanillo, toca con todas tus fuerzas.   "Now, Juanillo, play something startling, and play it loud, with all your might."
El ciego comenzó a ejecutar una marcha guerrera. El silencioso hotel se estremeció de pronto, como una caja de música cuando se la da cuerda. Las notas se atropellaban al salir del piano, pero siempre con ritmo belicoso. Santiago exclamaba de vez en cuando:   The blind boy struck up a military march. A quiver ran through the silent house like that which stirs a music-box while it is being wound up. The notes poured from the piano, hurrying, jostling one another, but never losing their triumphant rhythm. Every now and then Santiago exclaimed,
—¡Más fuerte, Juanillo, más fuerte!   " Louder, Juanillo ! Louder ! "
Y el ciego golpeaba el teclado, cada vez con mayor brío.   And the blind boy struck the notes with all his spirit and might.
—Ya veo a mi mujer detrás de las cortinas... ¡adelante, Juanillo, adelante!... Está la pobre en camisa... ji... ji... me hago como que no la veo... se va a creer que estoy loco... ¡ji ji!... ¡adelante, Juanillo, adelante!   "I see my wife peeping in from behind the curtains. Go on, Juanillo. She is in her night-gown, he, he! I am pretending not to see her. I have no doubt she thinks I am crazy, he, he ! Go on, Juanillo."
Juan obedecía a su hermano, aunque sin gusto ya, porque deseaba conocer a su cuñada y besar a sus sobrinos.   Juan obeyed, although he thought the jest had been carried far enough. He wanted to know his sister-in-law and kiss his nephews.
—Ahora veo a mi hija Manolita, que también sale en camisa... ¡Calle, también se ha despertado Paquito!... ¡No te he dicho que todos iban a recibir un susto!... Pero se van a constipar si andan de ese modo más tiempo... No toques más Juan, no toques más.   "Now I can just see Manolita. Hello! Paquito is up too. Did n't I tell you we should surprise them? But I am afraid they will take cold. Stop a minute, Juanito! "
Cesó el estrépito infernal.   And the infernal clamor was silenced.
—Vamos, Adela, Manolita, Paquito, abrigaos un poco y venid a dar un abrazo a mi hermano Juan. Este es Juan de quien tanto os he hablado, a quien acabo de encontrar en la calle a punto de morirse helado entre la nieve... ¡Vamos, vestíos pronto!   "Come, Adela, Manolita, and Paquito, get on your things and come in to see your uncle Juan. This is Juanillo, of whom you have heard me speak so often. I have just found him in the street almost frozen to death. Come, hurry and dress, all of you."
La noble familia de Santiago vino inmediatamente a abrazar al pobre ciego. La voz de la esposa era dulce y armoniosa: Juan creía escuchar la de la Virgen: notó que lloraba cuando su marido relató de qué modo le había encontrado. Y todavía quiso añadir más cuidados a los de Santiago: mandó traer un calorífero y ella misma se lo puso debajo de los pies; después le envolvió las piernas en una manta y le puso en la cabeza una gorra de terciopelo. Los niños revoloteaban en torno de la butaca, acariciándole y dejándose acariciar de su tío. Todos escucharon en silencio y embargados por la emoción, el breve relato que de sus desgracias les hizo. Santiago se golpeaba la cabeza: su esposa lloraba: los chicos atónitos le decían estrechándole la mano: ¿No volverás a tener hambre ni salir a la calle sin paraguas, verdad tiíto?... yo no quiero, Manolita no quiere tampoco... ni papá, ni mamá.   The whole family was soon ready, and rushed in to embrace the blind boy. The wife's voice was soft and harmonious. To Juan it sounded like the voice of the Virgin. He discovered, too, that she was weeping silently at the thought of all his sufferings. She ordered a foot-wanner to be brought in. She wrapped his legs in a cloak and put a soft cushion behind his head. The children stood around his chair, caressing him, and all listened with tears to the accounts of his past misery. Santiago struck his forehead; the children stroked his hands, saying, "You will never be hungry again, will you, uncle ? Or go out without a cloak and an umbrella? I don't want you to, neither does Manolita, nor mamma, nor papa."
—¡A que no le das tu cama, Paquito!—dijo Santiago, pasando a la alegría inmediatamente.   " I wager you will not give him your bed, Paquito," said Santiago, trying to conceal his tears under his affected merriment.
—¡Si no quepe en ella, papá! En la sala hay otra muy grande, muy grande, muy grande...   "My bed won't fit him, papa ! But he can have the bed in the guests' chamber. It is a great bed, uncle, a big, big bed! "
—No quiero cama ahora,—interrumpió Juan... ¡me encuentro tan bien aquí!   "I don't believe I care to go to bed," said Juan. "Not just now at any rate, I am so comfortable here."
—¿Te duele el estómago como antes?—preguntó Manolita abrazándole y besándole.   "That pain has gone, hasn't it, uncle?" whispered Manolita, kissing and stroking his hand.
—No, hija mía, no, ¡bendita seas!... no me duele nada... soy muy feliz... lo único que tengo es sueño... se me cierran los ojos sin poderlo remediar...   "No, dear, no, God bless you! Nothing pains me now. I am happy, very happy! Only I feel sleepy, so sleepy that I can hardly raise my eyelids."
—Pues por nosotros no dejes de dormir, Juan,—dijo Santiago.   "Never mind us; sleep if you feel like it," said Santiago.
—Sí, tiíto, duerme, duerme—dijeron a un tiempo Manolita y Paquito echándole los brazos al cuello y cubriéndole de caricias...   "Yes, uncle, sleep," said at a time Manolita and Paquito throwing their arms around his neck and covering him with caresses.
Y se durmió en efecto. Y despertó en el cielo.   And Juan fell asleep, but he wakened in another world.
Al amanecer del día siguiente, un agente de orden público tropezó con su cadáver entre la nieve. El médico de la casa de socorro certificó que había muerto por la congelación de la sangre.   The next morning, at dawn, two policemen stumbled against a corpse in the snow. The doctor of the charity hospital pronounced it a case of congealing of the blood.
—Mira, Jiménez—dijo un guardia de los que le habían llevado a su compañero.   As one of the officers turned him over, face upward, "Look, Jimenez," said he;
—¡Parece que se está riendo!   " he seems to be laughing."
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