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O. Henry en AlbaLearning

O. HENRY

"El sueño - The dream"

Biografía de O. Henry en Wikipedia 
El sueño (Audiolibro y Libro en Español) 
The dream (English Book)
 
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El sueñoESPAÑOL
The dreamEnglish text
Murray tuvo un sueño. MURRAY dreamed a dream.
La psicología y la ciencia vacilan cuando intentan explicarnos las aventuras de nuestro propio ser inmaterial en sus andanzas por la región del sueño, "gemelo de la muerte". Este relato no quiere ser explicativo: se limitará a registrar el sueño de Murray. Una de las fases más enigmáticas de esa vigilia del sueño, es que acontecimientos que parecen abarcar meses o años, ocurren en minutos o instantes.   Both psychology and science grope when they would explain to us the strange adventures of our immaterial selves when wandering in the realm of "Death's twin brother, Sleep." This story will not attempt to be illuminative; it is no more than a record of Murray's dream. One of the most puzzling phases of that strange waking sleep is that dreams which seem to cover months or even years may take place within a few seconds or minutes.
Murray aguardaba en su celda de condenado a muerte. Un foco eléctrico en el cielo raso del comedor iluminaba su mesa. En una hoja de papel blanco una hormiga corría de un lado a otro y Murray le bloqueaba el camino con un sobre. La electrocución tendría lugar a las ocho de la noche. Murray sonrió ante la agitación del más sabio de los insectos.   Murray was waiting in his cell in the ward of the condemned. An electric arc light in the ceiling of the corridor shone brightly upon his table. On a sheet of white paper an ant crawled wildly here and there as Murray blocked its way with an envelope. The electrocution was set for eight o'clock in the evening. Murray smiled at the antics of the wisest of insects.
En el pabellón había siete condenados a muerte. Desde que estaba ahí, tres habían sido conducidos: uno, enloquecido y peleando como un lobo en una trampa; otro, no menos loco, ofrendando al cielo una hipócrita devoción; el tercero, un cobarde, se desmayó y tuvieron que amarrarlo a una tabla. Se preguntó como responderían por él su corazón, sus piernas y su cara; porque ésta era su noche. Pensó que ya casi serían las ocho.   There were seven other condemned men in the chamber. Since he had been there Murray had seen three taken out to their fate; one gone mad and fighting like a wolf caught in a trap; one, no less mad, offering up a sanctimonious lip-service to Heaven; the third, a weakling, collapsed and strapped to a board. He wondered with what credit to himself his own heart, foot, and face would meet his punishment; for this was his evening. He thought it must be nearly eight o'clock.
Del otro lado del corredor, en la celda de enfrente, estaba encerrado Bonifacio, el siciliano que había matado a su novia y a los dos agentes que fueron a arrestarlo. Muchas veces, de celda a celda, habían jugado a las damas, gritando cada uno la jugada a su contrincante invisible.   Opposite his own in the two rows of cells was the cage of Bonifacio, the Sicilian slayer of his betrothed and of two officers who came to arrest him. With him Murray had played checkers many a long hour, each calling his move to his unseen opponent across the corridor.
La gran voz retumbante, de indestructible calidad musical, llamó:   Bonifacio's great booming voice with its indestructible singing quality called out:
-Eh, señor Murray, ¿cómo se siente? ¿Bien?  

"Eh, Meestro Murray; how you feel--all-a right--yes?"

-Muy bien, Bonifacio -dijo Murray serenamente, dejando que la hormiga se posara en el sobre y depositándola con suavidad en el piso de piedra.  

"All right, Bonifacio," said Murray steadily, as he allowed the ant to crawl upon the envelope and then dumped it gently on the stone floor.

-Así me gusta, señor Murray. Hombres como nosotros tenemos que saber morir como hombres. La semana que viene es mi turno. Así me gusta. Recuerde, señor Murray, yo gané el último partido de damas. Quizás volvamos a jugar otra vez allá donde van a enviarnos.
  "Dat's good-a, Meestro Murray. Men like us, we must-a die like-a men. My time come nex'-a week. All-a right. Remember, Meestro Murray, I beat-a you dat las' game of de check. Maybe we play again some-a time. I don'-a know. Maybe we have to call-a de move damn-a loud to play de check where dey goin' send us."
La estoica broma de Bonifacio, seguida por una carcajada ensordecedora, más bien alentó a Murray; es verdad que a Bonifacio le quedaba todavía una semana de vida.  

Bonifacio's hardened philosophy, followed closely by his deafening, musical peal of laughter, warmed rather than chilled Murray's numbed heart. Yet, Bonifacio had until next week to live.
Los encarcelados oyeron el ruido seco de los cerrojos al abrirse la puerta en el extremo del corredor. Tres hombres avanzaron hasta la celda de Murray y la abrieron. Dos eran guardias; el otro era Len -no, eso era antes- ahora era el reverendo Leonard Winston, amigo y vecino de sus años de miseria.   The cell-dwellers heard the familiar, loud click of the steel bolts as the door at the end of the corridor was opened. Three men came to Murray's cell and unlocked it. Two were prison guards; the other was "Len"--no; that was in the old days; now the Reverend Leonard Winston, a friend and neighbor from their barefoot days.
-Logré que me dejaran reemplazar al capellán de la cárcel -dijo, al estrechar la mano de Murray. En la mano izquierda tenía una pequeña biblia entreabierta. Murray sonrió levemente y arregló unos libros y una lapicera en la mesa. Hubiera querido hablar, pero no sabía que decir.   "I got them to let me take the prison chaplain's place," he said, as he gave Murray's hand one short, strong grip. In his left hand he held a small Bible, with his forefinger marking a page. Murray smiled slightly and arranged two or three books and some penholders orderly on his small table. He would have spoken, but no appropriate words seemed to present themselves to his mind.
Los presos llamaban a este pabellón de 7 metros de longitud y casi 3 de ancho, Calle del Limbo. El guardia habitual de la Calle del Limbo, un hombre inmenso, rudo y bondadoso, sacó del bolsillo un porrón de whisky, y se lo ofreció a Murray diciendo:   The prisoners had christened this cellhouse, eighty feet long, twenty-eight feet wide, Limbo Lane. The regular guard of Limbo Lane, an immense, rough, kindly man, drew a pint bottle of whiskey from his pocket and offered it to Murray, saying:
-Es costumbre, usted sabe. Todos lo toman para darse ánimo. No hay peligro de que se envicien.   "It's the regular thing, you know. All has it who feel like they need a bracer. No danger of it becoming a habit with 'em, you see."
Murray bebió de la botella.   Murray drank deep into the bottle.
-¡Buen chico! -dijo el guardia-. Un buen calmante y todo irá suave como la seda.   "That's the boy!" said the guard. "Just a little nerve tonic, and everything goes smooth as silk."
Salieron al corredor y los siete condenados lo supieron. La Calle del Limbo es un mundo fuera del mundo; había aprendido que cuando uno era privado de alguno de los sentidos lo reemplaza con otro. Todos los condenados sabían que eran casi las ocho y que Murray iría a la silla a las ocho. Hay también, en las muchas calles del Limbo, una aristocracia del crimen. El hombre que mata abiertamente, en la pasión de la pelea, menosprecia a la rata humana, a la araña, y a la serpiente.   They stepped into the corridor, and each one of the doomed seven knew. Limbo Lane is a world on the outside of the world; but it had learned, when deprived of one or more of the five senses, to make another sense supply the deficiency. Each one knew that it was nearly eight, and that Murray was to go to the chair at eight. There is also in the many Limbo Lanes an aristocracy of crime. The man who kills in the open, who beats his enemy or pursuer down, flushed by the primitive emotions and the ardor of combat, holds in contempt the human rat, the spider, and the snake.
Por eso, de los siete, solo tres saludaron abiertamente a Murray cuando se alejó por el corredor entre los guardias: Bonifacio, Marvin, que al intentar una evasión había matado a un guardia, y Bassett, el ladrón del tren, que tuvo que matar porque un inspector no quiso levantar las manos cuando él le ordenó que lo hiciera. Los otros cuatro guardaban humilde silencio en sus celdas, sin duda sintiendo el ostracismo social en la sociedad de la calle del Limbo de una forma más aguda que cuando recordaban sus ofensas a la ley.   So, of the seven condemned only three called their farewells to Murray as he marched down the corridor between the two guards--Bonifacio, Marvin, who had killed a guard while trying to escape from the prison, and Bassett, the train-robber, who was driven to it because the express-messenger wouldn't raise his hands when ordered to do so. The remaining four smoldered, silent, in their cells, no doubt feeling their social ostracism in Limbo Lane society more keenly than they did the memory of their less picturesque offences against the law.
Murray se maravillaba de su propia serenidad y casi indiferencia. En el cuarto de las ejecuciones había unos veinte hombres, entre empleados de la cárcel, periodistas y curiosos que...   Murray wondered at his own calmness and nearly indifference. In the execution room were about twenty men, a congregation made up of prison officers, newspaper reporters, and lookers-on who had succeeded.
Aquí, en la mitad de una frase, la mano de la muerte interrumpió el relato de la última historia de O. Henry. Él había planeado que ésta fuera diferente de las demás suyas, el comienzo de una nueva serie con un estilo que no había experimentado con anterioridad. "Quiero mostrar al público" dijo, "que puedo escribir algo nuevo, - una historia sin argot, una historia dramática cuya trama se desarrollará de manera tal que el resultado será lo más cercano a mi idea de lo que es escribir". Antes de comenzar a escribir el presente relato esbozó brevemente como iba a desarrollar la trama. Murray, el criminal acusado y condenado por el brutal asesinato de su amada - un asesinato incitado por un ataque de celos - en un primer momento se enfrenta a la muerte con calma, y según todas las apariencias, indiferente a su destino. A medida que se acerca a la silla eléctrica lo invade una ola de sentimientos de repulsión. que le dejan aturdido, estupefacto, atónito. Toda la escena en la habitación de la muerte, - los testigos, los espectadores, los preparativos para ejecución - se convierten en irreales para él. Pensó que un terrible error se estaba cometiendo. ¿Por qué lo están atando a la silla? ¿Qué ha hecho? ¿Qué crimen ha cometido? En el momento en los que las correas están siendo ajustadas una visión le viene a la mente. Sueña un sueño. Él ve una pequeña casa de campo, brillante, iluminada por el sol, situada en un campo de flores. Una mujer y un niño están ahí. Él habla con ellos y se da cuenta de que son su esposa, su hijo y su casa. De modo que es un error. Espantosamente alguien ha cometido un terrible error. La acusación, el juicio, la sentencia, la condena a muerte en la silla eléctrica... es todo un sueño. Abraza a su esposa y besa al niño. Si, aquí está la felicidad. Fue un sueño. Entonces, a una señal, el oficial de la prisión dió la corriente a la silla eléctrica.   Here, in the very middle of a sentence, the hand of Death interrupted the telling of O. Henry's last story. He had planned to make this story different from his others, the beginning of a new series in a style he had not previously attempted. "I want to show the public," he said, "that I can write something new--new for me, I mean--a story without slang, a straightforward dramatic plot treated in a way that will come nearer my idea of real story-writing." Before starting to write the present story, he outlined briefly how he intended to develop it: Murray, the criminal accused and convicted of the brutal murder of his sweetheart--a murder prompted by jealous rage--at first faces the death penalty, calm, and, to all outward appearances, indifferent to his fate. As he nears the electric chair he is overcome by a revulsion of feeling. He is left dazed, stupefied, stunned. The entire scene in the death-chamber--the witnesses, the spectators, the preparations for execution--become unreal to him. The thought flashes through his brain that a terrible mistake is being made. Why is he being strapped to the chair? What has he done? What crime has he committed? In the few moments while the straps are being adjusted a vision comes to him. He dreams a dream. He sees a little country cottage, bright, sun-lit, nestling in a bower of flowers. A woman is there, and a little child. He speaks with them and finds that they are his wife, his child--and the cottage their home. So, after all, it is a mistake. Some one has frightfully, irretrievably blundered. The accusation, the trial, the conviction, the sentence to death in the electric chair--all a dream. He takes his wife in his arms and kisses the child. Yes, here is happiness. It was a dream. Then--at a sign from the prison warden the fatal current is turned on.
Murray había soñado el sueño equivocado.   Murray had dreamed the wrong dream.
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