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Katherine Mansfield en AlbaLearning

KATHERINE MANSFIELD

"La mosca - The fly"

Biografía de katherine Mansfield en Wikipedia

KATHERINE MANSFIELD
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(Haga clic en la palabra deseada en Inglés para saber su significado y pronunciación)
LA MOSCA
THE FLY
-Pues sí que está usted cómodo aquí -dijo el viejo señor Woodifield con su voz de flauta. Miraba desde el fondo del gran butacón de cuero verde, junto a la mesa de su amigo el jefe, como lo haría un bebé desde su cochecito. Su conversación había terminado; ya era hora de marchar. Pero no quería irse. Desde que se había retirado, desde su… apoplejía, la mujer y las chicas lo tenían encerrado en casa todos los días de la semana excepto los martes. El martes lo vestían y lo cepillaban, y lo dejaban volver a la ciudad a pasar el día. Aunque, la verdad, la mujer y las hijas no podían imaginarse qué hacía allí. Suponían que incordiar a los amigos… Bueno, es posible. Sin embargo, nos aferramos a nuestros últimos placeres como se aferra el árbol a sus últimas hojas. De manera que ahí estaba el viejo Woodifield, fumándose un puro y observando casi con avidez al jefe, que se arrellanaba en su sillón, corpulento, rosado, cinco años mayor que él y todavía en plena forma, todavía llevando el timón. Daba gusto verlo. "Y'are very snug in here," piped old Mr. Woodifield, and he peered out of the great, green-leather armchair by his friend the boss's desk as a baby peers out of its pram. His talk was over; it was time for him to be off. But he did not want to go. Since he had retired, since his...stroke, the wife and the girls kept him boxed up in the house every day of the week except Tuesday. On Tuesday he was dressed and brushed and allowed to cut back to the City for the day. Though what he did there the wife and girls couldn't imagine. Made a nuisance of himself to his friends, they supposed....Well, perhaps so. All the same, we cling to our last pleasures as the tree clings to its last leaves. So there sat old Woodifield, smoking a cigar and staring almost greedily at the boss, who rolled in his office chair, stout, rosy, five years older than he, and still going strong, still at the helm. It did one good to see him.
Con melancolía, con admiración, la vieja voz añadió:-Se está cómodo aquí, ¡palabra que sí!   Wistfully, admiringly, the old voice added, "It's snug in here, upon my word!"
-Sí, es bastante cómodo -asintió el jefe mientras pasaba las hojas del Financial Times con un abrecartas. De hecho estaba orgulloso de su despacho; le gustaba que se lo admiraran, sobre todo si el admirador era el viejo Woodifield. Le infundía un sentimiento de satisfacción sólida y profunda estar plantado ahí en medio, bien a la vista de aquella figura frágil, de aquel anciano envuelto en una bufanda.   "Yes, it's comfortable enough," agreed the boss, and he flipped the Financial Times with a paper-knife. As a matter of fact he was proud of his room; he liked to have it admired, especially by old Woodifield. It gave him a feeling of deep, solid satisfaction to be planted there in the midst of it in full view of that frail old figure in the muffler.
 -Lo he renovado hace poco -explicó, como lo había explicado durante las últimas, ¿cuántas?, semanas-. Alfombra nueva -y señaló la alfombra de un rojo vivo con un dibujo de grandes aros blancos-. Muebles nuevos -y apuntaba con la cabeza hacia la sólida estantería y la mesa con patas como de caramelo retorcido-. ¡Calefacción eléctrica! -con ademanes casi eufóricos indicó las cinco salchichas transparentes y anacaradas que tan suavemente refulgían en la placa inclinada de cobre.   "I've had it done up lately," he explained, as he had explained for the past -- how many? -- weeks. "New carpet," and he pointed to the bright red carpet with a pattern of large white rings. "New furniture," and he nodded towards the massive bookcase and the table with legs like twisted treacle. "Electric heating!" He waved almost exultantly towards the five transparent, pearly sausages glowing so softly in the tilted copper pan.
Pero no señaló al viejo Woodifield la fotografía que había sobre la mesa. Era el retrato de un muchacho serio, vestido de uniforme, que estaba de pie en uno de esos parques espectrales de estudio fotográfico, con un fondo de nubarrones tormentosos. No era nueva. Estaba ahí desde hacía más de seis años.   But he did not draw old Woodifield's attention to the photograph over the table of a grave-looking boy in uniform standing in one of those spectral photographers' parks with photographers' storm-clouds behind him. It was not new. It had been there for over six years.
-Había algo que quería decirle -dijo el viejo Woodifield, y los ojos se le nublaban al recordar-. ¿Qué era? Lo tenía en la cabeza cuando salí de casa esta mañana. -Las manos le empezaron a temblar y unas manchas rojizas aparecieron por encima de su barba.   "There was something I wanted to tell you," said old Woodifield, and his eyes grew dim remembering. "Now what was it? I had it in my mind when I started out this morning." His hands began to tremble, and patches of red showed above his beard.
 Pobre hombre, está en las últimas, pensó el jefe. Y sintiéndose bondadoso, le guiñó el ojo al viejo y dijo bromeando: -Ya sé. Tengo aquí unas gotas de algo que le sentará bien antes de salir otra vez al frío. Es una maravilla. No le haría daño ni a un niño. Extrajo una llave de la cadena de su reloj, abrió un armario en la parte baja de su escritorio y sacó una botella oscura y rechoncha. -Ésta es la medicina -exclamó-. Y el hombre de quien la adquirí me dijo en el más estricto secreto que procedía directamente de las bodegas del castillo de Windsor.   Poor old chap, he's on his last pins, thought the boss. And, feeling kindly, he winked at the old man, and said jokingly, "I tell you what. I've got a little drop of something here that'll do you good before you go out into the cold again. It's beautiful stuff. It wouldn't hurt a child." He took a key off his watch-chain, unlocked a cupboard below his desk, and drew forth a dark, squat bottle. "That's the medicine," said he. "And the man from whom I got it told me on the strict Q.T. it came from the cellars at Windor Castle."
 Al viejo Woodifield se le abrió la boca cuando lo vio. Su cara no hubiese expresado mayor asombro si el jefe hubiera sacado un conejo.   Old Woodifield's mouth fell open at the sight. He couldn't have looked more surprised if the boss had produced a rabbit.
 -¿Es whisky, no? -dijo débilmente.   "It's whisky, ain't it?" he piped feebly.
El jefe giró la botella y cariñosamente le enseñó la etiqueta. En efecto, era whisky.   The boss turned the bottle and lovingly showed him the label. Whisky it was.
 -Sabe -dijo el viejo, mirando al jefe con admiración- en casa no me dejan ni tocarlo-. Y parecía que iba a echarse a llorar.   "D'you know," said he, peering up at the boss wonderingly, "they won't let me touch it at home." And he looked as though he was going to cry.
-Ah, ahí es donde nosotros sabemos un poco más que las señoras -dijo el jefe, doblándose como un junco sobre la mesa para alcanzar dos vasos que estaban junto a la botella del agua, y sirviendo un generoso dedo en cada uno-. Bébaselo, le sentará bien. Y no le ponga agua. Sería un sacrilegio estropear algo así. ¡Ah! -Se tomó el suyo de un trago; luego se sacó el pañuelo, se secó apresuradamente los bigotes y le hizo un guiño al viejo Woodifield, que aún saboreaba el suyo.   "Ah, that's where we know a bit more than the ladies," cried the boss, swooping across for two tumblers that stood on the table with the water-bottle, and pouring a generous finger into each. "Drink it down. It'll do you good. And don't put any water with it. It's sacrilege to tamper with stuff like this. Ah!" He tossed off his, pulled out his handkerchief, hastily wiped his moustaches, and cocked an eye at old Woodifield, who was rolling his in his chaps.
El viejo tragó, permaneció silencioso un momento, y luego dijo débilmente:  -¡Qué fuerte!   The old man swallowed, was silent a moment, and then said faintly, "It's nutty!"
Pero lo reconfortó; subió poco a poco hasta su entumecido cerebro… y recordó.   But it warmed him; it crept into his chill old brain -- he remembered.
 -Eso era -dijo, levantándose con esfuerzo de la butaca-. Supuse que le gustaría saberlo. Las chicas estuvieron en Bélgica la semana pasada para ver la tumba del pobre Reggie, y dio la casualidad que pasaron por delante de la de su chico. Por lo visto quedan bastante cerca la una de la otra.   "That was it," he said, heaving himself out of his chair. "I thought you'd like to know. The girls were in Belgium last week having a look at poor Reggie's grave, and they happened to come across your boy's. They're quite near each other, it seems."
El viejo Woodifield hizo una pausa, pero el jefe no contestó. Sólo un ligero temblor en el párpado demostró que estaba escuchando.   Old Woodifield paused, but the boss made no reply. Only a quiver in his eyelids showed that he heard.
-Las chicas estaban encantadas de lo bien cuidado que está todo aquello -dijo la vieja voz-. Lo tienen muy bonito. No estaría mejor si estuvieran en casa. ¿Usted no ha estado nunca, verdad?   "The girls were delighted with the way the place is kept," piped the old voice. "Beautifully looked after. Couldn't be better if they were at home. You've not been across, have yer?"
 -¡No, no! -Por varias razones el jefe no había ido.   "No, no!" For various reasons the boss had not been across.
-Hay kilómetros enteros de tumbas -dijo con voz trémula el viejo Woodifield- y todo está tan bien cuidado que parece un jardín. Todas las tumbas tienen flores. Y los caminos son muy anchos. -Por su voz se notaba cuánto le gustaban los caminos anchos.   "There's miles of it," quavered old Woodifield, "and it's all as neat as a garden. Flowers growing on all the graves. Nice broad paths." It was plain from his voice how much he liked a nice broad path.
 Hubo otro silencio. Luego el anciano se animó sobremanera.   The pause came again. Then the old man brightened wonderfully.
-¿Sabe usted lo que les hicieron pagar a las chicas en el hotel por un bote de confitura? -dijo-. ¡Diez francos! A eso yo le llamo un robo. Dice Gertrude que era un bote pequeño, no más grande que una moneda de media corona. No había tomado más que una cucharada y le cobraron diez francos. Gertrude se llevó el bote para darles una lección. Hizo bien; eso es querer hacer negocio con nuestros sentimientos. Piensan que porque hemos ido allí a echar una ojeada estamos dispuestos a pagar cualquier precio por las cosas. Eso es. -Y se volvió, dirigiéndose hacia la puerta.   "D'you know what the hotel made the girls pay for a pot of jam?" he piped. "Ten francs! Robbery, I call it. It was a little pot, so Gertrude says, no bigger than a half-crown. And she hadn't taken more than a spoonful when they charged her ten francs. Gertrude brought the pot away with her to teach 'em a lesson. Quite right, too; it's trading on our feelings. They think because we're over there having a look round we're ready to pay anything. That's what it is." And he turned towards the door.
-¡Tiene razón, tiene razón! -dijo el jefe. aunque en realidad no tenía idea de sobre qué tenía razón. Dio la vuelta a su escritorio y siguiendo los pasos lentos del viejo lo acompañó hasta la puerta y se despidió de él. Woodifield se había marchado.   "Quite right, quite right!" cried the boss, though what was quite right he hadn't the least idea. He came round by his desk, followed the shuffling footsteps to the door, and saw the old fellow out. Woodifield was gone.
Durante un largo momento el jefe permaneció allí, con la mirada perdida, mientras el ordenanza de pelo canoso, que lo estaba observando, entraba y salía de su garita como un perro que espera que lo saquen a pasear.De pronto:  -No veré a nadie durante media hora, Macey -dijo el jefe-. ¿Ha entendido? A nadie en absoluto.
  For a long moment the boss stayed, staring at nothing, while the grey-haired office messenger, watching him, dodged in and out of his cubby-hole like a dog that expects to be taken for a run. Then: "I'll see nobody for half an hour, Macey," said the boss. "Understand? Nobody at all."
 -Bien, señor.   "Very good, sir."
La puerta se cerró, los pasos pesados y firmes volvieron a cruzar la alfombra chillona, el fornido cuerpo se dejó caer en el sillón de muelles y echándose hacia delante, el jefe se cubrió la cara con las manos. Quería, se había propuesto, había dispuesto que iba a llorar…   The door shut, the firm heavy steps recrossed the bright carpet, the fat body plumped down in the spring chair, and leaning forward, the boss covered his face with his hands. He wanted, he intended, he had arranged to weep....
Le había causado una tremenda conmoción el comentario del viejo Woodifield sobre la sepultura del muchacho. Fue exactamente como si la tierra se hubiera abierto y lo hubiera visto allí tumbado, con las chicas de Woodifield mirándolo. Porque era extraño. Aunque habían pasado más de seis años, el jefe nunca había pensado en el muchacho excepto como un cuerpo que yacía sin cambio, sin mancha, uniformado, dormido para siempre. «¡Mi hijo!», gimió el jefe. Pero las lágrimas todavía no acudían. Antes, durante los primeros meses, incluso durante los primeros años después de su muerte, bastaba con pronunciar esas palabras para que lo invadiera una pena inmensa que sólo un violento episodio de llanto podía aliviar. El paso del tiempo, había afirmado entonces, y así lo había asegurado a todo el mundo, nunca cambiaría nada. Puede que otros hombres se recuperaran, puede que otros lograran aceptar su pérdida, pero él no. ¿Cómo iba a ser posible? Su muchacho era hijo único. Desde su nacimiento el jefe se había dedicado a levantar este negocio para él; no tenía sentido alguno si no era para el muchacho. La vida misma había llegado a no tener ningún otro sentido. ¿Cómo diablos hubiera podido trabajar como un esclavo, sacrificarse y seguir adelante durante todos aquellos años sin tener siempre presente la promesa de ver a su hijo ocupando su sillón y continuando donde él había abandonado?   It had been a terrible shock to him when old Woodifield sprang that remark upon him about the boy's grave. It was exactly as though the earth had opened and he had seen the boy lying there with Woodifield's girls staring down at him. For it was strange. Although over six years had passed away, the boss never thought of the boy except as lying unchanged, unblemished in his uniform, asleep for ever. "My son!" groaned the boss. But no tears came yet. In the past, in the first few months and even years after the boy's death, he had only to say those words to be overcome by such grief that nothing short of a violent fit of weeping could relieve him. Time, he had declared then, he had told everybody, could make no difference. Other men perhaps might recover, might live their loss down, but not he. How was it possible? His boy was an only son. Ever since his birth the boss had worked at building up this business for him; it had no other meaning if it was not for the boy. Life itself had come to have no other meaning. How on earth could he have slaved, denied himself, kept going all those years without the promise for ever before him of the boy's stepping into his shoes and carrying on where he left off?
Y esa promesa había estado tan cerca de cumplirse. El chico había estado en la oficina aprendiendo el oficio durante un año antes de la guerra. Cada mañana habían salido de casa juntos; habían regresado en el mismo tren. ¡Y qué felicitaciones había recibido por ser su padre! No era de extrañar; se desenvolvía maravillosamente. En cuanto a su popularidad con el personal, todos los empleados, hasta el viejo Macey, no se cansaban de alabarlo. Y no era en absoluto un mimado. No, él siempre con su carácter despierto y natural, con la palabra adecuada para cada persona, con aquel aire juvenil y su costumbre de decir: «¡Sencillamente espléndido!».   And that promise had been so near being fulfilled. The boy had been in the office learning the ropes for a year before the war. Every morning they had started off together; they had come back by the same train. And what congratulations he had received as the boy's father! No wonder; he had taken to it marvellously. As to his popularity with the staff, every man jack of them down to old Macey couldn't make enough of the boy. And he wasn't the least spoilt. No, he was just his bright natural self, with the right word for everybody, with that boyish look and his habit of saying, "Simply splendid!"
 Pero todo eso había terminado, como si nunca hubiera existido. Había llegado el día en que Macey le había entregado el telegrama con el que todo su mundo se había venido abajo. «Sentimos profundamente informarle que…» Y había abandonado la oficina destrozado, con su vida en ruinas.   But all that was over and done with as though it never had been. The day had come when Macey had handed him the telegram that brought the whole place crashing about his head. "Deeply regret to inform you..." And he had left the office a broken man, with his life in ruins.
Hacía seis años, seis años… ¡Qué rápido pasaba el tiempo! Parecía que había sido ayer. El jefe retiró las manos de la cara; se sentía confuso. Algo parecía que no funcionaba. No estaba sintiéndose como quería sentirse. Decidió levantarse y mirar la foto del chico. Pero no era una de sus fotografías favoritas; la expresión no era natural. Era fría, casi severa. El chico nunca había sido así.   Six years ago, six years....How quickly time passed! It might have happened yesterday. The boss took his hands from his face; he was puzzled. Something seemed to be wrong with him. He wasn't feeling as he wanted to feel. He decided to get up and have a look at the boy's photograph. But it wasn't a favourite photograph of his; the expression was unnatural. It was cold, even stern-looking. The boy had never looked like that.
En aquel momento el jefe se dio cuenta de que una mosca se había caído en el gran tintero y estaba intentando infructuosamente, pero con desesperación, salir de él. ¡Socorro, socorro!, decían aquellas patas mientras forcejeaban. Pero los lados del tintero estaban mojados y resbaladizos; volvió a caerse y empezó a nadar. El jefe tomó una pluma, extrajo la mosca de la tinta y la depositó con una sacudida en un pedazo de papel secante. Durante una fracción de segundo se quedó quieta sobre la mancha oscura que rezumaba a su alrededor. Después las patas delanteras se agitaron, se afianzaron y, levantando su cuerpecillo empapado, empezó la inmensa tarea de limpiarse la tinta de las alas. Por encima y por debajo, por encima y por debajo pasaba la pata por el ala, como lo hace la piedra de afilar por la guadaña. Luego hubo una pausa mientras la mosca, aparentemente de puntillas, intentaba abrir primero un ala y luego la otra. Por fin lo consiguió, se sentó y empezó, como un diminuto gato, a limpiarse la cara. Ahora uno podía imaginarse que las patitas delanteras se restregaban con facilidad, alegremente. El horrible peligro había pasado; había escapado; estaba preparada de nuevo para la vida.   At that moment the boss noticed that a fly had fallen into his broad inkpot, and was trying feebly but deperately to clamber out again. Help! help! said those struggling legs. But the sides of the inkpot were wet and slippery; it fell back again and began to swim. The boss took up a pen, picked the fly out of the ink, and shook it on to a piece of blotting-paper. For a fraction of a second it lay still on the dark patch that oozed round it. Then the front legs waved, took hold, and, pulling its small, sodden body up, it began the immense task of cleaning the ink from its wings. Over and under, over and under, went a leg along a wing, as the stone goes over and under the scythe. Then there was a pause, while the fly, seeming to stand on the tips of its toes, tried to expand first one wing and then the other. It succeeded at last, and, sitting down, it began, like a minute cat, to clean its face. Now one could imagine that the little front legs rubbed against each other lightly, joyfully. The horrible danger was over; it had escaped; 1t was ready for life again.
Pero justo entonces el jefe tuvo una idea. Hundió otra vez la pluma en el tintero, apoyó su gruesa muñeca en el secante y mientras la mosca probaba sus alas, una enorme gota cayó sobre ella. ¿Cómo reaccionaría? ¡Buena pregunta! La pobre criatura parecía estar absolutamente acobardada, paralizada, temiendo moverse por lo que pudiera acontecer después. Pero entonces, como dolorida, se arrastró hacia delante. Las patas delanteras se agitaron, se afianzaron y, esta vez más lentamente, reanudó la tarea desde el principio.   But just then the boss had an idea. He plunged his pen back into the ink, leaned his thick wrist on the blotting-paper, and as the fly tried its wings down came a great heavy blot. What would it make of that? What indeed! The little beggar seemed absolutely cowed, stunned, and afraid to move because of what would happen next. But then, as if painfully, it dragged itself forward. The front legs waved, caught hold, and, more slowly this time, the task began from the beginning.
Es un diablillo valiente -pensó el jefe- y sintió verdadera admiración por el coraje de la mosca. Así era como se debían de acometer los asuntos; ésa era la actitud. Nunca te dejes vencer; sólo era cuestión de… Pero una vez más la mosca había terminado su laboriosa tarea y al jefe casi le faltó tiempo para recargar la pluma, y descargar otra vez la gota oscura de lleno sobre el recién aseado cuerpo. ¿Qué pasaría esta vez? Siguió un doloroso instante de incertidumbre. Pero ¡atención!, las patitas delanteras volvían a moverse; el jefe sintió una oleada de alivio. Se inclinó sobre la mosca y le dijo con ternura: «Ah, astuta cabroncita». Incluso se le ocurrió la brillante idea de soplar sobre ella para ayudarla en el proceso de secado. Pero a pesar de todo, ahora había algo de tímido y débil en sus esfuerzos, y el jefe decidió que ésta tendría que ser la última vez, mientras hundía la pluma hasta lo más profundo del tintero.   He's a plucky little devil, thought the boss, and he felt a real admiration for the fly's courage. That was the way to tackle things; that was the right spirit. Never say die; it was only a question of...But the fly had again finished its laborious task, and the boss had just time to refill his pen, to shake fair and square on the new-cleaned body yet another dark drop. What about it this time? A painful moment of suspense followed. But behold, the front legs were again waving; the boss felt a rush of relief. He leaned over the fly and said to it tenderly, "You artful little b..." And he actually had the brilliant notion of breathing on it to help the drying process. All the same, there was something timid and weak about its efforts now, and the boss decided that this time should be the last, as he dipped the pen deep into the inkpot.
Lo fue. La última gota cayó en el empapado secante y la extenuada mosca quedó tendida en ella y no se movió. Las patas traseras estaban pegadas al cuerpo; las delanteras no se veían.   It was. The last blot fell on the soaked blotting-paper, and the draggled fly lay in it and did not stir. The back legs were stuck to the body; the front legs were not to be seen.
-Vamos -dijo el jefe-. ¡Espabila! -Y la removió con la pluma, pero en vano. No pasó nada, ni pasaría. La mosca estaba muerta.   "Come on," said the boss. "Look sharp!" And he stirred it with his pen -- in vain. Nothing happened or was likely to happen. The fly was dead.
El jefe levantó el cadáver con la punta del abrecartas y lo arrojó a la papelera. Pero lo invadió un sentimiento de desdicha tan agobiante que verdaderamente se asustó. Se inclinó hacia delante y tocó el timbre para llamar a Macey.   The boss lifted the corpse on the end of the paper-knife and flung it into the waste-paper basket. But such a grinding feeling of wretchedness seized him that he felt positively frightened. He started forward and pressed the bell for Macey.
-Tráigame un secante limpio -dijo con severidad- y dese prisa. -Y mientras el viejo perro se alejaba con un paso silencioso, empezó a preguntarse en qué había estado pensando antes. ¿Qué era? Era… Sacó el pañuelo y se lo pasó por delante del cuello de la camisa. Aunque le fuera la vida en ello no se podía acordar.   "Bring me some fresh blotting-paper," he said sternly,"and look sharp about it." And while the old dog padded away he fell to wondering what it was he had been thinking about before. What was it? It was...He took out his handkerchief and passed it inside his collar. For the life of him he could not remember.
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