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H.P Lovecraft en AlbaLearning

H.P. LOVECRAFT

"La bestia de la cueva - The beast in the cave"

Biografía de Howard Phillips Lovecraft en Wikipedia 
H.P.LOVECRAFT
LA BESTIA DE LA CUEVA ESPAÑOLAUDIO 
THE BEAST IN THE CAVE English text
 
OTRAS OBRAS DEL AUTOR
 
Aire frío *
Celephais
Dagón
De la oscuridad
El alquimista *
El árbol
El caos reptante *
El ceremonial
El extraño
El clérigo malvado 
El grito del muerto
En la cripta 
Ex oblivione 
La bestia de la cueva
La calle
La ciudad sin nombre
La nave blanca
La pradera verde
La torre (+videolibro)
La tumba
Lo innombrable *
Los gatos de Ulthar 
Polaris 
 
Textos Bilingües-Bilingual Texts
H.P. LOVECRAFT
 
El Ceremonial - The Festival
La ciudad sin nombre -La ciudad sin nombre
De la oscuridad - From the dark
El árbol-The tree
El clérigo malvado - The evil clergyman 
El grito del muerto - The scream of the dead
En la cripta - In the Vault 
Ex oblivione - Ex oblivione
La bestia de la cueva - The beast in the cave
La calle - The street
La ciudad sin nombre - The nameless city
La pradera verde - The green medow
La tumba - The tomb
Los gatos de ulthar - The cats of Ulthar 
Polaris-Polaris
 
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LA BESTIA DE LA CUEVA ESPAÑOL
THE BEAST IN THE CAVE English text
La horrible conclusión que había ido gradualmente imponién­dose en mi mente confundida y reacia resultaba ahora de una espantosa certeza. Estaba perdido, completa y descorazonadora­mente perdido en las vastas y laberínticas profundidades de la cueva Mammoth. Hacia donde me volviese, por más que forzase la vista no lograba distinguir nada que pudiera servirme de pista para encontrar el camino de salida. Mi intelecto ya no albergaba dudas sobre que nunca más llegaría a contemplar la bendita luz del día, ni a deambular por las amables colinas y valles del hermoso mundo exterior. La esperanza se había esfumado. Pero, condicio­nado como estaba por una vida de estudios filosóficos, obtuve no poca satisfacción de mi desapasionada postura; ya que aunque había leído suficiente acerca del salvaje frenesí que acomete a las víctimas de sucesos similares, yo no experimenté nada parecido, sino que mantuve la calma apenas descubrí que me había perdido.     The horrible conclusion which had been gradually intruding itself upon my confused and reluctant mind was now an awful certainty. I was lost, completely, hopelessly lost in the vast and labyrinthine recess of the Mammoth Cave. Turn as I might, in no direction could my straining vision seize on any object capable of serving as a guidepost to set me on the outward path. That nevermore should I behold the blessed light of day, or scan the pleasant hills and dales of the beautiful world outside, my reason could no longer entertain the slightest unbelief. Hope had departed. Yet, indoctrinated as I was by a life of philosophical study, I derived no small measure of satisfaction from my unimpassioned demeanour; for although I had frequently read of the wild frenzies into which were thrown the victims of similar situations, I experienced none of these, but stood quiet as soon as I clearly realised the loss of my bearings.
Tampoco el pensamiento de haber errado más allá del alcance de una búsqueda normal me hizo ni por un momento perder la calma. Si había de morir, reflexionaba, entonces esta caverna terrible pero majestuosa me resultaría un sepulcro tan grato como el que pudiera brindarme un camposanto; una idea que me provocaba tranquilidad antes que desesperación.    Nor did the thought that I had probably wandered beyond the utmost limits of an ordinary search cause me to abandon my composure even for a moment. If I must die, I reflected, then was this terrible yet majestic cavern as welcome a sepulchre as that which any churchyard might afford, a conception which carried with it more of tranquillity than of despair. 
La muerte por inanición sería mi destino; de eso estaba con­vencido. Yo sabía que algunos habían enloquecido en similares circunstancias, pero sentía que tal no sería mi fin. Mi desgracia no era fruto sino de mi propia voluntad, ya que, a escondidas del guía, me había despegado voluntariamente del grupo visi­tante y, deambulando cerca de una hora a través de las prohibi­das galerías de la cueva, me había encontrado luego incapaz de desandar los intrincados vericuetos recorridos tras abandonar a mis compañeros.   Starving would prove my ultimate fate; of this I was certain. Some, I knew, had gone mad under circumstances such as these, but I felt that this end would not be mine. My disaster was the result of no fault save my own, since unknown to the guide I had separated myself from the regular party of sightseers; and, wandering for over an hour in forbidden avenues of the cave, had found myself unable to retrace the devious windings which I had pursued since forsaking my companions. 
Mi antorcha comenzaba ya a flaquear y pronto me hallaría sumido en la negrura total y casi palpable de las entrañas de la tierra. Mientras permanecía al resplandor de la menguante y temblorosa luz, especulé ocioso sobre las circunstancias exactas en que se produciría mi cercano fin. Recordé las historias sobre la colonia de tuberculosos que, habiéndose instalado en esta gigantesca gruta buscando la salud en su temperatura uniforme y suave, su aire puro y su pacífica tranquilidad, habían, sin embargo, muerto en circunstancias extrañas y terribles. Yo había mirado los tristes restos de sus chozas destartaladas al pasar con el grupo, preguntándome qué antinatural efecto podría lograr una larga estancia en esta caverna inmensa y silenciosa sobre alguien como yo, saludable y vigoroso. Ahora, me dije tétrica­mente, había llegado la ocasión de comprobar tal respecto, a no ser que la falta de comida acelerase mi tránsito.   Already my torch had begun to expire; soon I would be enveloped by the total and almost palpable blackness of the bowels of the earth. As I stood in the waning, unsteady light, I idly wondered over the exact circumstances of my coming end. I remembered the accounts which I had heard of the colony of consumptives, who, taking their residence in this gigantic grotto to find health from the apparently salubrious air of the underground world, with its steady, uniform temperature, pure air, and peaceful quiet, had found, instead, death in strange and ghastly form. I had seen the sad remains of their ill-made cottages as I passed them by with the party, and had wondered what unnatural influence a long sojourn in this immense and silent cavern would exert upon one as healthy and vigorous as I. Now, I grimly told myself, my opportunity for settling this point had arrived, provided that want of food should not bring me too speedy a departure from this life. 
Según se esfumaban en la oscuridad los últimos e intermi­tentes resplandores de mi antorcha, resolví no dejar piedra sobre piedra, ni desdeñar cualquier posible medio de escapar; así que prorrumpí en una sucesión de gritos tremendos, a pleno pul­món, con la vana esperanza de llamar la atención del guía. Sin embargo, mientras vociferaba, tuve la sensación de que mis gri­tos resultaban un despropósito, y que mi voz, aumentando y reverberando por las innumerables paredes del negro laberinto circundante, no llegaba a otros oídos que los míos.   As the last fitful rays of my torch faded into obscurity, I resolved to leave no stone unturned, no possible means of escape neglected; so, summoning all the powers possessed by my lungs, I set up a series of loud shoutings, in the vain hope of attracting the attention of the guide by my clamour. Yet, as I called, I believed in my heart that my cries were to no purpose, and that my voice, magnified and reflected by the numberless ramparts of the black maze about me, fell upon no ears save my own. 
Sin embargo, a una, mi atención se volvió sobresaltada hacia un sonido de suaves pasos que imaginé escuchar acercándoseme sobre el suelo rocoso de la cueva.   All at once, however, my attention was fixed with a start as I fancied that I heard the sound of soft approaching steps on the rocky floor of the cavern.  
¿Era inminente mí salvación? ¿No habían sido entonces todos mis horribles temores otra cosa que nade­rías, y el guía, habiéndose percatado de mi inexplicable ausen­cia, había seguido mi rastro, buscándome a través de este labe­rinto calcáreo. Mientras aquellas preguntas felices brotaban en mi interior, estuve a punto de reanudar mis gritos para acelerar mi descubrimiento; pero en un instante mi alegría se trocó en horror al volver a escuchar, ya que mis siempre agudos oídos, ahora afinados aún más por el completo silencio de la cueva, dieron a mi entumecido entendimiento la inesperada y espan­tosa certeza de que aquellas pisadas no sonaban como las de un ser humano. En la quietud ultraterrena de esa subterránea región, la aparición del guía con su calzado hubiera resultado como una serie de golpes claros e incisivos. Aquellos sonidos eran blandos y sigilosos, como los que podrían producir las zarpas almohadi­lladas de un felino. Además, a veces, escuchando cuidadosa­mente, me parecía distinguir el paso no de dos, sino de cuatro pies.     Was my deliverance about to be accomplished so soon? Had, then, all my horrible apprehensions been for naught, and was the guide, having marked my unwarranted absence from the party, following my course and seeking me out in this limestone labyrinth? Whilst these joyful queries arose in my brain, I was on the point of renewing my cries, in order that my discovery might come the sooner, when in an instant my delight was turned to horror as I listened; for my ever acute ear, now sharpened in even greater degree by the complete silence of the cave, bore to my benumbed understanding the unexpected and dreadful knowledge that these footfalls were not like those of any mortal man. In the unearthly stillness of this subterranean region, the tread of the booted guide would have sounded like a series of sharp and incisive blows. These impacts were soft, and stealthy, as of the paws of some feline. Besides, when I listened carefully, I seemed to trace the falls of four instead of two feet.
Ahora ya estaba convencido de que mis gritos habían des­pertado y atraído a alguna bestia salvaje, quizás un puma extra­viado por accidente en el interior de la cueva. Quizás, refle­xioné, el Todopoderoso me había designado una muerte más rápida y misericordiosa que el hambre. Aunque el instinto de conservación, nunca apagado por completo, se conmovió en mi ser y, a pesar de que evitar el peligro que se acercaba podía depararme un final más largo e inclemente, me dispuse, sin embargo, a vender la vida lo más cara posible. Por extraño que pueda parecer, mi mente no concebía otra intención en el visitante que la de una clara hostilidad. En consecuencia, permanecí inmóvil, esperando que la bestia desconocida, a falta de un sonido que la guiase, perdiese mi dirección y pasase de largo. Pero esa espe­ranza iba a revelarse infundada, ya que aquellas extrañas pisadas avanzaban implacables; sin duda, el animal me olfateaba y, en una atmósfera tan absolutamente limpia de cualquier influencia contaminante como resulta la de una cueva, podía sin duda seguirme hasta gran distancia.   I was now convinced that I had by my own cries aroused and attracted some wild beast, perhaps a mountain lion which had accidentally strayed within the cave. Perhaps, I considered, the Almighty had chosen for me a swifter and more merciful death than that of hunger; yet the instinct of self-preservation, never wholly dormant, was stirred in my breast, and though escape from the on-coming peril might but spare me for a sterner and more lingering end, I determined nevertheless to part with my life at as high a price as I could command. Strange as it may seem, my mind conceived of no intent on the part of the visitor save that of hostility. Accordingly, I became very quiet, in the hope that the unknown beast would, in the absence of a guiding sound, lose its direction as had I, and thus pass me by. But this hope was not destined for realisation, for the strange footfalls steadily advanced, the animal evidently having obtained my scent, which in an atmosphere so absolutely free from all distracting influences as is that of the cave, could doubtless be followed at great distance.
Por consiguiente, viendo que debía armarme para defen­derme de un extraño e invisible ataque en la oscuridad, tanteé en busca de los mayores de entre los fragmentos de roca disper­sos por doquier en el suelo de la caverna circundante y, empu­ñando uno en cada mano, listos para ser usados, esperé resig­nado los inevitables sucesos. Mientras, el odioso paso de garras se acercaba. La conducta de esa criatura era realmente extraña. Casi todo el tiempo, los movimientos parecían propios de un cuadrúpedo, moviéndose con una curiosa descoordinación entre miembros delanteros y traseros; y, sin embargo, durante algunos pocos y cortos intervalos, me pareció que caminaba sobre dos patas tan sólo. Me pregunté qué clase de animal tenía delante; debía tratarse, suponía, de alguna infortunada bestia que había pagado la curiosidad de indagar a las puertas de la temible gruta con una reclusión de por vida en esas interminables profundida­des. Sin duda, se alimentaba de peces ciegos, murciélagos y ratas de la cueva, así como de los peces comunes que nadan en los manantiales del río Verde, el cual comunica por vías ocultas con las aguas de la caverna. Llené mi terrible espera haciendo grotes­cas conjeturas sobre los efectos que una vida cavernaria pudieran haber causado sobre la estructura física de la bestia, recordando las espantosas apariencias que la tradición local achacaba a los tuberculosos muertos tras una larga residencia en la cueva. Entonces, con un sobresalto, recordé que, aun en el caso de lograr matar a mi antagonista, nunca llegaría a contemplar su apariencia, dado que mi antorcha se había extinguido hacía tiempo y no tenía encima ni una cerilla. La tensión mental se volvía ahora espantosa. Mi imaginación desbocada conjuraba formas odiosas y temibles en la siniestra oscuridad circundante, que parecían ya casi presionarme. Las espantosas pisadas se acer­caban, cerca, más cerca. Creo que debí lanzar un grito, aunque de haber sido en verdad tan timorato como para hacerlo, mi voz apenas debió responderme. Estaba petrificado, clavado al sitio. Dudaba de que mi brazo derecho me respondiera lo bastante como para disparar sobre el ser llegado el momento crucial. El inexorable, pat, pat, de pisada está al alcance de la mano, ya muy cerca. Podía oír el trabajoso resuello del animal, y, aterrorizado como estaba, aún llegué a comprender que venía de muy lejos y estaba por tanto fatigado. Repentinamente se rompió el malefi­cio. Mi brazo derecho, guiado por mi siempre fiable oído, lanzó con todas sus fuerzas el pedazo de caliza, de bordes agudos, que sostenía, impulsándolo hacia el lugar de la oscuridad de donde provenían resuello y pisadas; y, por increíble que parezca, estuvo a punto de alcanzar su objetivo, ya que escuché brincar al ser, yendo a cierta distancia y pareciendo detenerse allí.     Seeing therefore that I must be armed for defense against an uncanny and unseen attack in the dark, I groped about me the largest of the fragments of rock which were strewn upon all parts of the floor of the cavern in the vicinity, and grasping one in each hand for immediate use, awaited with resignation the inevitable result. Meanwhile the hideous pattering of the paws drew near. Certainly, the conduct of the creature was exceedingly strange. Most of the time, the tread seemed to be that of a quadruped, walking with a singular lack of unison betwixt hind and fore feet, yet at brief and infrequent intervals I fancied that but two feet were engaged in the process of locomotion. I wondered what species of animal was to confront me; it must, I thought, be some unfortunate beast who had paid for its curiosity to investigate one of the entrances of the fearful grotto with a life-long confinement in its interminable recesses. It doubtless obtained as food the eyeless fish, bats and rats of the cave, as well as some of the ordinary fish that are wafted in at every freshet of Green River, which communicates in some occult manner with the waters of the cave. I occupied my terrible vigil with grotesque conjectures of what alteration cave life might have wrought in the physical structure of the beast, remembering the awful appearances ascribed by local tradition to the consumptives who had died after long residence in the cave. Then I remembered with a start that, even should I succeed in felling my antagonist, I should never behold its form, as my torch had long since been extinct, and I was entirely unprovided with matches. The tension on my brain now became frightful. My disordered fancy conjured up hideous and fearsome shapes from the sinister darkness that surrounded me, and that actually seemed to press upon my body. Nearer, nearer, the dreadful footfalls approached. It seemed that I must give vent to a piercing scream, yet had I been sufficiently irresolute to attempt such a thing, my voice could scarce have responded. I was petrified, rooted to the spot. I doubted if my right arm would allow me to hurl its missile at the oncoming thing when the crucial moment should arrive. Now the steady pat, pat, of the steps was close at hand; now very close. I could hear the laboured breathing of the animal, and terror-struck as I was, I realised that it must have come from a considerable distance, and was correspondingly fatigued. Suddenly the spell broke. My right hand, guided by my ever trustworthy sense of hearing, threw with full force the sharp-angled bit of limestone which it contained, toward that point in the darkness from which emanated the breathing and pattering, and, wonderful to relate, it nearly reached its goal, for I heard the thing jump, landing at a distance away, where it seemed to pause.
Reajustando el tiro, lancé el segundo proyectil, esta vez con mejores resultados, ya que lleno de alegría oí cómo la criatura caía de una forma que sonaba a desplome, quedando sin lugar a dudas tendida e inmóvil. Casi desbordado por el tremendo ali­vio consiguiente, me recosté tambaleándome contra la pared. El resuello proseguía, pesado, boqueando inhalaciones y exhalacio­nes; así que comprendí que no había hecho otra cosa que herir a la criatura. Y cualquier deseo de examinar al ser se esfumó. Por fin, algo semejante al miedo ultraterreno y supersticioso se alojó en mi cerebro y no me aproximé al cuerpo, ni seguí cogiendo piedras para rematarlo. En vez de eso, eché a correr tan rápido como pude y, tanto como me lo permitía mi frenético estado, por donde había llegado. Bruscamente escuché un sonido o, mejor, una sucesión regular de sonidos. AI instante siguiente se habían convertido en un golpeteo claro y metálico. Ahora no había duda. Era el guía. Y entonces grité, chillé, vociferé, incluso aullé de alegría contemplando en los techos abovedados la lumi­nosidad débil y resplandeciente que yo sabía era el reflejo del brillo de una antorcha aproximándose. Corrí al encuentro del resplandor y, antes de comprender del todo lo que hacía, estaba a los pies del guía, abrazándole las botas, balbuceando a pesar de mi reserva ostentosa de una forma que resultaba de lo más insensata y estúpida, barbotando mi terrible historia y, a la vez, aturullando a mi oyente con mis demostraciones de gratitud. El guía había notado mi ausencia cuando el grupo volvió a la entrada de la cueva y, llevado por su intuitivo sentido de la orientación, había procedido a realizar una exploración exhaus­tiva de los pasadizos frente a los que me viera por última vez, localizando mi paradero tras una búsqueda de unas cuatro horas.   Having readjusted my aim, I discharged my second missile, this time most effectively, for with a flood of joy I listened as the creature fell in what sounded like a complete collapse and evidently remained prone and unmoving. Almost overpowered by the great relief which rushed over me, I reeled back against the wall. The breathing continued, in heavy, gasping inhalations and expirations, whence I realised that I had no more than wounded the creature. And now all desire to examine the thing ceased. At last something allied to groundless, superstitious fear had entered my brain, and I did not approach the body, nor did I continue to cast stones at it in order to complete the extinction of its life. Instead, I ran at full speed in what was, as nearly as I could estimate in my frenzied condition, the direction from which I had come. Suddenly I heard a sound or rather, a regular succession of sounds. In another instant they had resolved themselves into a series of sharp, metallic clicks. This time there was no doubt. It was the guide. And then I shouted, yelled, screamed, even shrieked with joy as I beheld in the vaulted arches above the faint and glimmering effulgence which I knew to be the reflected light of an approaching torch. I ran to meet the flare, and before I could completely understand what had occurred, was lying upon the ground at the feet of the guide, embracing his boots and gibbering. despite my boasted reserve, in a most meaningless and idiotic manner, pouring out my terrible story, and at the same time overwhelming my auditor with protestations of gratitude. At length, I awoke to something like my normal consciousness. The guide had noted my absence upon the arrival of the party at the entrance of the cave, and had, from his own intuitive sense of direction, proceeded to make a thorough canvass of by-passages just ahead of where he had last spoken to me, locating my whereabouts after a quest of about four hours.
Cuando me lo hubo contado, yo, envalentonado por la luz de su antorcha y por su compañía, comencé a pensar en la extraña bestia a la que había herido unos metros más atrás, en la oscuridad, y sugerí que fuéramos a ver, con ayuda del hacha, qué clase de criatura había yo abatido. Así que me volví sobre mis pasos, esta vez con un valor que nacía del estar acompa­ñado, hasta el escenario de mi terrible experiencia. Pronto des­cubrimos un cuerpo blanco en el suelo, más blanco aún que la propia caliza resplandeciente. Avanzando con precaución, pro­rrumpimos en simultáneas exclamaciones de asombro, ya que de todos los monstruos antinaturales que pudiéramos haber contemplado en nuestra vida, éste resultaba con mucho el más extraño. Parecía ser un mono antropoide de grandes dimensio­nes, escapado quizás de algún circo ambulante. Su pelaje era blanco como la nieve, debido sin duda a la acción decolorante de una larga existencia en los recintos negros como la tinta de la cueva, pero asimismo aquel pelo era sorprendentemente ralo, faltando por doquier, excepto en la cabeza, donde era tan largo y abundante que caía sobre sus hombros en profusión conside­rable. El rostro permanecía oculto, ya que la criatura estaba boca abajo. El ángulo de los miembros era también muy singular, explicando empero la alteración de uso que yo antes notara y por la cual la bestia empleaba unas veces cuatro zarpas para des­plazarse y otras sólo dos. Las manos o pies no eran prensiles, algo que atribuí a su larga estancia en la cueva que, como antes dije, parecía probada por aquella blancura completa y casi ultra­terrena tan característica de toda su anatomía. No parecía dota­da de cola.   By the time he had related this to me, I, emboldened by his torch and his company, began to reflect upon the strange beast which I had wounded but a short distance back in the darkness, and suggested that we ascertain, by the flashlight's aid, what manner of creature was my victim. Accordingly I retraced my steps, this time with a courage born of companionship, to the scene of my terrible experience. Soon we descried a white object upon the floor, an object whiter even than the gleaming limestone itself. Cautiously advancing, we gave vent to a simultaneous ejaculation of wonderment, for of all the unnatural monsters either of us had in our lifetimes beheld, this was in surpassing degree the strangest. It appeared to be an anthropoid ape of large proportions, escaped, perhaps, from some itinerant menagerie. Its hair was snow-white, a thing due no doubt to the bleaching action of a long existence within the inky confines of the cave, but it was also surprisingly thin, being indeed largely absent save on the head, where it was of such length and abundance that it fell over the shoulders in considerable profusion. The face was turned away from us, as the creature lay almost directly upon it. The inclination of the limbs was very singular, explaining, however, the alternation in their use which I had before noted, whereby the beast used sometimes all four, and on other occasions but two for its progress. From the tips of the fingers or toes, long rat-like claws extended. The hands or feet were not prehensile, a fact that I ascribed to that long residence in the cave which, as I before mentioned, seemed evident from the all-pervading and almost unearthly whiteness so characteristic of the whole anatomy. No tail seemed to be present.
La respiración se había vuelto ahora sumamente débil, y el guía había empuñado su pistola con la evidente intención de rematar a la criatura, cuando un inesperado sonido lanzado por esta última le hizo abatir el arma sin usarla. Aquel sonido era de naturaleza difícil de explicar. No era como los tonos normales que emiten las especies de simios conocidas, y me pregunté si aquella cualidad antinatural no sería el fruto de una larga estan­cia en silencio total, roto al fin por la sensación provocada por la llegada de luz, algo que la bestia no había visto desde su llegada a la cueva. El sonido, que de lejos puede definirse como una especie de profundo charloteo, proseguía débilmente.   The respiration had now grown very feeble, and the guide had drawn his pistol with the evident intent of despatching the creature, when a sudden sound emitted by the latter caused the weapon to fall unused. The sound was of a nature difficult to describe. It was not like the normal note of any known species of simian, and I wonder if this unnatural quality were not the result of a long continued and complete silence, broken by the sensations produced by the advent of the light, a thing which the beast could not have seen since its first entrance into the cave. The sound, which I might feebly attempt to classify as a kind of deep-tone chattering, was faintly continued.
De repente, un fugaz espasmo de energía pareció estremecer el cuerpo de la bestia. Las zarpas se movieron convulsivamente y los miembros se contrajeron. Con un espasmo, el cuerpo blanco rodó hasta que el rostro giró en nuestra dirección. Por un ins­tante me vi tan abrumado por lo que mostraban aquellos ojos, que no vi nada más. Eran negros, esos ojos; profundos, tremen­damente negros, contrastando espantosamente con la nívea blancura de cabello y carnes. Como en otros moradores de cavernas, estaba profundamente hundidos en las órbitas y care­cían completamente de iris. Mirando más detenidamente, vi que se encontraban en un rostro que era menos prognato que el de cualquier mono normal e infinitamente más peludo. La nariz era bastante distinta. Mientras observábamos la extraña visión que teníamos ante los ojos, los gruesos labios se abrieron y brotaron algunos sonidos, tras lo cual el ser se relajó y murió.   All at once a fleeting spasm of energy seemed to pass through the frame of the beast. The paws went through a convulsive motion, and the limbs contracted. With a jerk, the white body rolled over so that its face was turned in our direction. For a moment I was so struck with horror at the eyes thus revealed that I noted nothing else. They were black, those eyes, deep jetty black, in hideous contrast to the snow-white hair and flesh. Like those of other cave denizens, they were deeply sunken in their orbits, and were entirely destitute of iris. As I looked more closely, I saw that they were set in a face less prognathous than that of the average ape, and infinitely less hairy. The nose was quite distinct. As we gazed upon the uncanny sight presented to our vision, the thick lips opened, and several sounds issued from them, after which the thing relaxed in death.
El guía se aferró a la manga de la chaqueta, temblando con tanta violencia que la luz se estremeció espasmódicamente, proyec­tando sombras extrañas y móviles sobre los muros de alrededor.   The guide clutched my coat sleeve and trembled so violently that the light shook fitfully, casting weird moving shadows on the walls. 
Yo no hice gesto, sino que permanecí envaradamente quieto, los ojos espantados fijos sobre el suelo de delante.   I made no motion, but stood rigidly still, my horrified eyes fixed upon the floor ahead. 
Y entonces se disipó el miedo, suplantado por asombro, espanto, comprensión y reverencia, ya que los sonidos lanzados por la figura herida que yacía sobre el suelo calcáreo nos habían susurrado la terrible verdad. La criatura que yo había matado, la extraña bestia de la inexplorada caverna, era o había sido en tiempos, ¡¡¡un HOMBRE!!!   The fear left, and wonder, awe, compassion, and reverence succeeded in its place, for the sounds uttered by the stricken figure that lay stretched out on the limestone had told us the awesome truth. The creature I had killed, the strange beast of the unfathomed cave, was, or had at one time been a MAN!!! 
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