AlbaLearning - Audiolibros y Libros - Learn Spanish

| HOME | AUDIOLIBROS | AMOR | ERÓTICA | HUMOR | INFANTIL | MISTERIO | POESÍA | NO FICCIÓN | BILINGUAL | VIDEOLIBROS | NOVEDADES |

Ambrose Bierce

JACK LONDON

"Encender una hoguera - To build a fire"

JACK LONDON
ENCENDER UNA HOGUERA Libro y Audiolibro en Español
TO BUILD A FIRE English Text
Double-click any English word!

1 [ Download mp3 ] 21:57
(Haga clic en la palabra deseada en Inglés para saber su significado y pronunciación)
ENCENDER UNA HOGUERA
TO BUILD A FIRE
Acababa de amanecer un día gris y frío, enormemente gris y frío, cuando el hombre abandonó la ruta principal del Yukón y trepó el alto terraplén por donde un sendero apenas visible y escasamente transitado se abría hacia el este entre bosques de gruesos abetos. La ladera era muy pronunciada, y al llegar a la cumbre el hombre se detuvo a cobrar aliento, disculpándose a sí mismo el descanso con el pretexto de mirar su reloj. Eran las nueve en punto. Aunque no había en el cielo una sola nube, no se veía el sol ni se vislumbraba siquiera su destello. Era un día despejado y, sin embargo, cubría la superficie de las cosas una especie de manto intangible, una melancolía sutil que oscurecía el ambiente, y se debía a la ausencia de sol. El hecho no le preocupaba. Estaba hecho a la ausencia de sol. Habían pasado ya muchos días desde que lo había visto por última vez, y sabía que habían de pasar muchos más antes de que su órbita alentadora asomara fugazmente por el horizonte para ocultarse prontamente a su vista en dirección al sur.   Day had broken cold and gray, exceedingly cold and gray, when the man turned aside from the main Yukon trail and climbed the high earth-bank, where a dim and little-travelled trail led eastward through the fat spruce timberland. It was a steep bank, and he paused for breath at the top, excusing the act to himself by looking at his watch. It was nine o'clock. There was no sun nor hint of sun, though there was not a cloud in the sky. It was a clear day, and yet there seemed an intangible pall over the face of things, a subtle gloom that made the day dark, and that was due to the absence of sun. This fact did not worry the man. He was used to the lack of sun. It had been days since he had seen the sun, and he knew that a few more days must pass before that cheerful orb, due south, would just peep above the sky-line and dip immediately from view.
Echó una mirada atrás, al camino que había recorrido. El Yukón, de una milla de anchura, yacía oculto bajo una capa de tres pies de hielo, sobre la que se habían acumulado otros tantos pies de nieve. Era un manto de un blanco inmaculado, y que formaba suaves ondulaciones. Hasta donde alcanzaba su vista se extendía la blancura ininterrumpida, a excepción de una línea oscura que partiendo de una isla cubierta de abetos se curvaba y retorcía en dirección al sur y se curvaba y retorcía de nuevo en dirección al norte, donde desaparecía tras otra isla igualmente cubierta de abetos. Esa línea oscura era el camino, la ruta principal que se prolongaba a lo largo de quinientas millas, hasta llegar al Paso de Chilcoot, a Dyea y al agua salada en dirección al sur, y en dirección al norte setenta millas hasta Dawson, mil millas hasta Nulato y mil quinientas más después, para morir en St. Michael, a orillas del Mar de Bering.   The man flung a look back along the way he had come. The Yukon lay a mile wide and hidden under three feet of ice. On top of this ice were as many feet of snow. It was all pure white, rolling in gentle undulations where the ice-jams of the freeze-up had formed. North and south, as far as his eye could see, it was unbroken white, save for a dark hair-line that curved and twisted from around the spruce-covered island to the south, and that curved and twisted away into the north, where it disappeared behind another spruce-covered island. This dark hair-line was the trail -- the main trail -- that led south five hundred miles to the Chilcoot Pass, Dyea, and salt water; and that led north seventy miles to Dawson, and still on to the north a thousand miles to Nulato, and finally to St. Michael on Bering Sea, a thousand miles and half a thousand more.
Pero todo aquello (la línea fina, prolongada y misteriosa, la ausencia del sol en el cielo, el inmenso frío y la luz extraña y sombría que dominaba todo) no le produjo al hombre ninguna impresión. No es que estuviera muy acostumbrado a ello; era un recién llegado a esas tierras, un chechaquo, y aquel era su primer invierno. Lo que le pasaba es que carecía de imaginación. Era rápido y agudo para las cosas de la vida, pero sólo para las cosas, y no para calar en los significados de las cosas. Cincuenta grados bajo cero significaban unos ochenta grados bajo el punto de congelación. El hecho se traducía en un frío desagradable, y eso era todo. No lo inducía a meditar sobre la susceptibilidad de la criatura humana a las bajas temperaturas, ni sobre la fragilidad general del hombre, capaz sólo de vivir dentro de unos límites estrechos de frío y de calor, ni lo llevaba tampoco a perderse en conjeturas acerca de la inmortalidad o de la función que cumple el ser humano en el universo. Cincuenta grados bajo cero significaban para él la quemadura del hielo que provocaba dolor, y de la que había que protegerse por medio de manoplas, orejeras, mocasines y calcetines de lana. Cincuenta grados bajo cero se reducían para él a eso... a cincuenta grados bajo cero. Que pudieran significar algo más, era una idea que no hallaba cabida en su mente.   But all this -- the mysterious, far-reaching hair-line trail, the absence of sun from the sky, the tremendous cold, and the strangeness and weirdness of it all -- made no impression on the man. It was not because he was long used to it. He was a newcomer in the land, a chechaquo, and this was his first winter. The trouble with him was that he was without imagination. He was quick and alert in the things of life, but only in the things, and not in the significances. Fifty degrees below zero meant eighty-odd degrees of frost. Such fact impressed him as being cold and uncomfortable, and that was all. It did not lead him to meditate upon his frailty as a creature of temperature, and upon man's frailty in general, able only to live within certain narrow limits of heat and cold; and from there on it did not lead him to the conjectural field of immortality and man's place in the universe. Fifty degrees below zero stood for a bite of frost that hurt and that must be guarded against by the use of mittens, ear-flaps, warm moccasins, and thick socks. Fifty degrees below zero was to him just precisely fifty degrees below zero. That there should be anything more to it than that was a thought that never entered his head.
Al volverse para continuar su camino escupió meditabundo en el suelo. Un chasquido seco, semejante a un estallido, lo sobresaltó. Escupió de nuevo. Y de nuevo crujió la saliva en el aire, antes de que pudiera llegar al suelo. El hombre sabía que a cincuenta grados bajo cero la saliva cruje al tocar la nieve, pero en este caso había crujido en el aire. Indudablemente la temperatura era aún más baja. Cuánto más baja, lo ignoraba. Pero no importaba. Se dirigía al campamento del ramal izquierdo del Arroyo Henderson, donde lo esperaban sus compañeros. Ellos habían llegado allí desde la región del Arroyo Indio, atravesando la línea divisoria, mientras él iba dando un rodeo para estudiar la posibilidad de extraer madera de las islas del Yukón la próxima primavera. Llegaría al campamento a las seis en punto; para entonces ya habría oscurecido, era cierto, pero los muchachos, que ya se hallarían allí, habrían encendido una hoguera y la cena estaría preparada y aguardándolo. En cuanto al almuerzo... palpó con la mano el bulto que sobresalía bajo la chaqueta. Lo sintió bajo la camisa, envuelto en un pañuelo, en contacto con la piel desnuda. Aquel era el único modo de evitar que se congelara. Se sonrió ante el recuerdo de aquellas galletas empapadas en grasa de cerdo que encerraban sendas lonchas de tocino frito.   As he turned to go on, he spat speculatively. There was a sharp, explosive crackle that startled him. He spat again. And again, in the air, before it could fall to the snow, the spittle crackled. He knew that at fifty below spittle crackled on the snow, but this spittle had crackled in the air. Undoubtedly it was colder than fifty below -- how much colder he did not know. But the temperature did not matter. He was bound for the old claim on the left fork of Henderson Creek, where the boys were already. They had come over across the divide from the Indian Creek country, while he had come the roundabout way to take a look at the possibilities of getting out logs in the spring from the islands in the Yukon. He would be in to camp by six o'clock; a bit after dark, it was true, but the boys would be there, a fire would be going, and a hot supper would be ready. As for lunch, he pressed his hand against the protruding bundle under his jacket. It was also under his shirt, wrapped up in a handkerchief and lying against the naked skin. It was the only way to keep the biscuits from freezing. He smiled agreeably to himself as he thought of those biscuits, each cut open and sopped in bacon grease, and each enclosing a generous slice of fried bacon.
Se introdujo entre los gruesos abetos. El sendero era apenas visible. Había caído al menos un pie de nieve desde que pasara el último trineo. Se alegró de viajar a pie y ligero de equipaje. De hecho, no llevaba más que el almuerzo envuelto en el pañuelo. Le sorprendió, sin embargo, la intensidad del frío. Sí, realmente hacía frío, se dijo, mientras se frotaba la nariz y las mejillas insensibles con la mano enfundada en una manopla. Era un hombre velludo, pero el vello de la cara no lo protegía de las bajas temperaturas, ni los altos pómulos, ni la nariz ávida que se hundía agresiva en el aire helado.   He plunged in among the big spruce trees. The trail was faint. A foot of snow had fallen since the last sled had passed over, and he was glad he was without a sled, travelling light. In fact, he carried nothing but the lunch wrapped in the handkerchief. He was surprised, however, at the cold. It certainly was cold, he concluded, as he rubbed his numb nose and cheek-bones with his mittened hand. He was a warm-whiskered man, but the hair on his face did not protect the high cheek-bones and the eager nose that thrust itself aggressively into the frosty air.
Pegado a sus talones trotaba un perro esquimal, el clásico perro lobo de color gris y de temperamento muy semejante al de su hermano, el lobo salvaje. El animal avanzaba abrumado por el tremendo frío. Sabía que aquél no era día para viajar. Su instinto le decía más que el raciocinio al hombre a quien acompañaba. Lo cierto es que la temperatura no era de cincuenta grados, ni siquiera de poco menos de cincuenta; era de sesenta grados bajo cero, y más tarde, de setenta bajo cero. Era de setenta y cinco grados bajo cero. Teniendo en cuenta que el punto de congelación es treinta y dos sobre cero, eso significaba ciento siete grados bajo el punto de congelación. El perro no sabía nada de termómetros. Posiblemente su cerebro no tenía siquiera una conciencia clara del frío como puede tenerla el cerebro humano. Pero el animal tenía instinto. Experimentaba un temor vago y amenazador que lo subyugaba, que lo hacía arrastrarse pegado a los talones del hombre, y que lo inducía a cuestionarse todo movimiento inusitado de éste como esperando que llegara al campamento o que buscara refugio en algún lugar y encendiera una hoguera. El perro había aprendido lo que era el fuego y lo deseaba; y si no el fuego, al menos hundirse en la nieve y acurrucarse a su calor, huyendo del aire.   At the man's heels trotted a dog, a big native husky, the proper wolf-dog, gray-coated and without any visible or temperamental difference from its brother, the wild wolf. The animal was depressed by the tremendous cold. It knew that it was no time for travelling. Its instinct told it a truer tale than was told to the man by the man's judgment. In reality, it was not merely colder than fifty below zero; it was colder than sixty below, than seventy below. It was seventy-five below zero. Since the freezing-point is thirty-two above zero, it meant that one hundred and seven degrees of frost obtained. The dog did not know anything about thermometers. Possibly in its brain there was no sharp consciousness of a condition of very cold such as was in the man's brain. But the brute had its instinct. It experienced a vague but menacing apprehension that subdued it and made it slink along at the man's heels, and that made it question eagerly every unwonted movement of the man as if expecting him to go into camp or to seek shelter somewhere and build a fire. The dog had learned fire, and it wanted fire, or else to burrow under the snow and cuddle its warmth away from the air.
La humedad helada de su respiración cubría sus lanas de una fina escarcha, especialmente allí donde el morro y los bigotes blanqueaban bajo el aliento cristalizado. La barba rojiza y los bigotes del hombre estaban igualmente helados, pero de un modo más sólido; en él la escarcha se había convertido en hielo y aumentaba con cada exhalación. El hombre mascaba tabaco, y aquella mordaza helada mantenía sus labios tan rígidos que cuando escupía el jugo no podía limpiarse la barbilla. El resultado era una barba de cristal del color y la solidez del ámbar que crecía constantemente y que si cayera al suelo se rompería como el cristal en pequeños fragmentos. Pero al hombre no parecía importarle aquel apéndice a su persona. Era el castigo que los aficionados a mascar tabaco habían de sufrir en esas regiones, y él no lo ignoraba, pues había ya salido dos veces anteriormente en días de intenso frío. No tanto como en esta ocasión, eso lo sabía, pero el termómetro en Sesenta Millas había marcado en una ocasión cincuenta grados, y hasta cincuenta y cinco grados bajo cero.   The frozen moisture of its breathing had settled on its fur in a fine powder of frost, and especially were its jowls, muzzle, and eyelashes whitened by its crystalled breath. The man's red beard and mustache were likewise frosted, but more solidly, the deposit taking the form of ice and increasing with every warm, moist breath he exhaled. Also, the man was chewing tobacco, and the muzzle of ice held his lips so rigidly that he was unable to clear his chin when he expelled the juice. The result was that a crystal beard of the color and solidity of amber was increasing its length on his chin. If he fell down it would shatter itself, like glass, into brittle fragments. But he did not mind the appendage. It was the penalty all tobacco-chewers paid in that country, and he had been out before in two cold snaps. They had not been so cold as this, he knew, but by the spirit thermometer at Sixty Mile he knew they had been registered at fifty below and at fifty-five.
Anduvo varias millas entre los abetos, cruzó una ancha llanura cubierta de matorrales achaparrados y descendió un terraplén hasta llegar al cauce helado de un riachuelo. Aquel era el Arroyo Henderson. Se hallaba a diez millas de la bifurcación. Miró la hora. Eran las diez. Recorría unas cuatro millas por hora y calculó que llegaría a ese punto a las doce y media. Decidió que celebraría el hecho almorzando allí mismo.   He held on through the level stretch of woods for several miles, crossed a wide flat of niggerheads, and dropped down a bank to the frozen bed of a small stream. This was Henderson Creek, and he knew he was ten miles from the forks. He looked at his watch. It was ten o'clock. He was making four miles an hour, and he calculated that he would arrive at the forks at half-past twelve. He decided to celebrate that event by eating his lunch there.
Cuando el hombre reanudó su camino con paso inseguro, siguiendo el cauce del río, el perro se pegó de nuevo a sus talones, mostrando su desilusión con el caer del rabo entre las patas. La vieja ruta era claramente visible, pero unas doce pulgadas de nieve cubrían las huellas del último trineo. Ni un solo ser humano había recorrido en más de un mes el cauce de aquel arroyo silencioso. El hombre siguió adelante a marcha regular. No era muy dado a la meditación, y en aquel momento no se le ocurría nada en qué pensar excepto que comería en la bifurcación y que a las seis de la tarde estaría en el campamento con los compañeros. No tenía a nadie con quien hablar, y aunque lo hubiera tenido le habría sido imposible hacerlo debido a la mordaza que le inmovilizaba los labios. Así que siguió adelante mascando tabaco monótonamente y alargando poco a poco su barba de ámbar.   The dog dropped in again at his heels, with a tail drooping discouragement, as the man swung along the creek-bed. The furrow of the old sled-trail was plainly visible, but a dozen inches of snow covered the marks of the last runners. In a month no man had come up or down that silent creek. The man held steadily on. He was not much given to thinking, and just then particularly he had nothing to think about save that he would eat lunch at the forks and that at six o'clock he would be in camp with the boys. There was nobody to talk to; and, had there been, speech would have been impossible because of the ice-muzzle on his mouth. So he continued monotonously to chew tobacco and to increase the length of his amber beard.
De vez en cuando se reiteraba en su mente la idea de que hacía mucho frío y que nunca había experimentado temperaturas semejantes. Conforme avanzaba en su camino se frotaba las mejillas y la nariz con el dorso de una mano enfundada en una manopla. Lo hacía automáticamente, alternando la derecha con la izquierda. Pero en el instante en que dejaba de hacerlo, los carrillos se le entumecían, y al segundo siguiente la nariz se le quedaba insensible. Estaba seguro de que tenía heladas las mejillas; lo sabía y sentía no haberse ingeniado un antifaz como el que llevaba Bud en días de mucho frío y que le protegía casi toda la cara. Pero al fin y al cabo, tampoco era para tanto. ¿Qué importancia tenían unas mejillas entumecidas? Era un poco doloroso, es cierto, pero nada verdaderamente serio.   Once in a while the thought reiterated itself that it was very cold and that he had never experienced such cold. As he walked along he rubbed his cheek-bones and nose with the back of his mittened hand. He did this automatically, now and again changing hands. But rub as he would, the instant he stopped his cheek-bones went numb, and the following instant the end of his nose went numb. He was sure to frost his cheeks; he knew that, and experienced a pang of regret that he had not devised a nose-strap of the sort Bud wore in cold snaps. Such a strap passed across the cheeks, as well, and saved them. But it didn't matter much, after all. What were frosted cheeks? A bit painful, that was all; they were never serious.
A pesar de su poca inclinación a pensar era buen observador y reparó en los cambios que había experimentado el arroyo, en las curvas y los meandros y en las acumulaciones de troncos y ramas provocadas por el deshielo de la primavera. Tenía especial cuidado en mirar dónde ponía los pies. En cierto momento, al doblar una curva, se detuvo sobresaltado como un caballo espantado; retrocedió unos pasos y dio un rodeo para evitar el lugar donde había pisado. El arroyo, el hombre lo sabía, estaba helado hasta el fondo (era imposible que corriera el agua en aquel frío ártico), pero sabía también que había manantiales que brotaban en las laderas y corrían bajo la nieve y sobre el hielo del río. Sabía que ni el frío más intenso helaba esos manantiales, y no ignoraba el peligro que representaban. Eran auténticas trampas. Ocultaban bajo la nieve verdaderas lagunas de una profundidad que oscilaba entre tres pulgadas y tres pies de agua. En ocasiones estaban cubiertas por una fina capa de hielo de un grosor de media pulgada oculta a su vez por un manto de nieve. Otras veces alternaban las capas de agua y de hielo, de modo que si el caminante rompía la primera, continuaba rompiendo sucesivas capas con peligro de hundirse en el agua, en ocasiones hasta la cintura.   Empty as the man's mind was of thoughts, he was keenly observant, and he noticed the changes in the creek, the curves and bends and timber-jams, and always he sharply noted where he placed his feet. Once, coming around a bend, he shied abruptly, like a startled horse, curved away from the place where he had been walking, and retreated several paces back along the trail. The creek he knew was frozen clear to the bottom, -- no creek could contain water in that arctic winter, -- but he knew also that there were springs that bubbled out from the hillsides and ran along under the snow and on top the ice of the creek. He knew that the coldest snaps never froze these springs, and he knew likewise their danger. They were traps. They hid pools of water under the snow that might be three inches deep, or three feet. Sometimes a skin of ice half an inch thick covered them, and in turn was covered by the snow. Sometimes there were alternate layers of water and ice-skin, so that when one broke through he kept on breaking through for a while, sometimes wetting himself to the waist.
Por eso había retrocedido con pánico. Había notado cómo cedía el suelo bajo su pisada y había oído el crujido de una fina capa de hielo oculta bajo la nieve. Mojarse los pies en aquella temperatura era peligroso. En el mejor de los casos representaba un retraso, pues le obligaría a detenerse y a hacer una hoguera, al calor de la cual calentarse los pies y secar sus mocasines y calcetines de lana. Se detuvo a estudiar el cauce del río, y decidió que la corriente de agua venía de la derecha. Reflexionó unos instantes, sin dejar de frotarse las mejillas y la nariz, y luego dio un pequeño rodeo por la izquierda, pisando con cautela y asegurándose cuidadosamente de dónde ponía los pies. Una vez pasado el peligro se metió en la boca una nueva porción de tabaco y reemprendió su camino.   That was why he had shied in such panic. He had felt the give under his feet and heard the crackle of a snow-hidden ice-skin. And to get his feet wet in such a temperature meant trouble and danger. At the very least it meant delay, for he would be forced to stop and build a fire, and under its protection to bare his feet while he dried his socks and moccasins. He stood and studied the creek-bed and its banks, and decided that the flow of water came from the right. He reflected awhile, rubbing his nose and cheeks, then skirted to the left, stepping gingerly and testing the footing for each step. Once clear of the danger, he took a fresh chew of tobacco and swung along at his four-mile gait.
 
Double-click any English word!

 
2 [ Download mp3 ] 25:00
   
En el curso de las dos horas siguientes tropezó con varias trampas semejantes. Generalmente la nieve acumulada sobre las lagunas ocultas tenía un aspecto glaseado que advertía del peligro. En una ocasión, sin embargo, estuvo a punto de sucumbir, pero se detuvo a tiempo y quiso obligar al perro a que caminara ante él. El perro no quiso adelantarse. Se resistió hasta que el hombre se vio obligado a empujarlo, y sólo entonces se adentró apresuradamente en la superficie blanca y lisa. De pronto el suelo se hundió bajo sus patas, el perro se ladeó y buscó terreno más seguro. Se había mojado las patas delanteras, y casi inmediatamente el agua adherida a ellas se había convertido en hielo. Sin perder un segundo se aplicó a lamerse las pezuñas, y luego se tendió en el suelo y comenzó a arrancar a mordiscos el hielo que se había formado entre los dedos. Así se lo dictaba su instinto. Permitir que el hielo continuara allí acumulado significaba dolor. Él no lo sabía, simplemente obedecía a un impulso misterioso que surgía de las criptas más profundas de su ser. Pero el hombre sí lo sabía, porque su juicio le había ayudado a comprenderlo, y por eso se quitó la manopla de la mano derecha y ayudó al perro a quitarse las partículas de hielo. Se asombró al darse cuenta de que no había dejado los dedos al descubierto más de un minuto y ya los tenía entumecidos. Sí, señor, hacía frío. Se volvió a enfundar la manopla a toda prisa y se golpeó la mano con fuerza contra el pecho.    In the course of the next two hours he came upon several similar traps. Usually the snow above the hidden pools had a sunken, candied appearance that advertised the danger. Once again, however, he had a close call; and once, suspecting danger, he compelled the dog to go on in front. The dog did not want to go. It hung back until the man shoved it forward, and then it went quickly across the white, unbroken surface. Suddenly it broke through, floundered to one side, and got away to firmer footing. It had wet its forefeet and legs, and almost immediately the water that clung to it turned to ice. It made quick efforts to lick the ice off its legs, then dropped down in the snow and began to bite out the ice that had formed between the toes. This was a matter of instinct. To permit the ice to remain would mean sore feet. It did not know this. It merely obeyed the mysterious prompting that arose from the deep crypts of its being. But the man knew, having achieved a judgment on the subject, and he removed the mitten from his right hand and helped tear out the ice-particles. He did not expose his fingers more than a minute, and was astonished at the swift numbness that smote them. It certainly was cold. He pulled on the mitten hastily, and beat the hand savagely across his chest.  
A las doce, la claridad era mayor, pero el sol había descendido demasiado hacia el sur en su viaje invernal, como para poder asomarse sobre el horizonte. La tierra se interponía entre él y el Arroyo Henderson, donde el hombre caminaba bajo un cielo despejado, sin proyectar sombra alguna. A las doce y media en punto llegó a la bifurcación. Estaba contento de la marcha que llevaba. Si seguía así, a las seis estaría con sus compañeros. Se desabrochó la chaqueta y la camisa y sacó el almuerzo La acción no le llevó más de un cuarto de minuto y, sin embargo, notó que la sensibilidad huía de sus dedos. No volvió a ponerse la manopla; esta vez se limitó a sacudirse los dedos contra el muslo una docena de veces. Luego se sentó sobre un tronco helado a comerse su almuerzo. El dolor que le había provocado sacudirse los dedos contra las piernas se desvaneció tan pronto que se sorprendió. No había mordido siquiera la primera galleta. Volvió a sacudir los dedos repetidamente y esta vez los enfundó en la manopla, descubriendo, en cambio, la mano izquierda. Trató de hincar los dientes en la galleta, pero la mordaza de hielo le impidió abrir la boca. Se había olvidado de hacer una hoguera para derretirla. Se rió de su descuido, y mientras se reía notó que los dedos que había dejado a la intemperie se le habían quedado entumecidos. Sintió también que las punzadas que había sentido en los pies al sentarse se hacían cada vez más tenues. Se preguntó si sería porque los pies se habían calentado o porque habían perdido sensibilidad. Trató de mover los dedos de los pies dentro de los mocasines y comprobó que los tenía entumecidos.   At twelve o'clock the day was at its brightest. Yet the sun was too far south on its winter journey to clear the horizon. The bulge of the earth intervened between it and Henderson Creek, where the man walked under a clear sky at noon and cast no shadow. At half-past twelve, to the minute, he arrived at the forks of the creek. He was pleased at the speed he had made. If he kept it up, he would certainly be with the boys by six. He unbuttoned his jacket and shirt and drew forth his lunch. The action consumed no more than a quarter of a minute, yet in that brief moment the numbness laid hold of the exposed fingers. He did not put the mitten on, but, instead, struck the fingers a dozen sharp smashes against his leg. Then he sat down on a snow-covered log to eat. The sting that followed upon the striking of his fingers against his leg ceased so quickly that he was startled. He had had no chance to take a bite of biscuit. He struck the fingers repeatedly and returned them to the mitten, baring the other hand for the purpose of eating. He tried to take a mouthful, but the ice-muzzle prevented. He had forgotten to build a fire and thaw out. He chuckled at his foolishness, and as he chuckled he noted the numbness creeping into the exposed fingers. Also, he noted that the stinging which had first come to his toes when he sat down was already passing away. He wondered whether the toes were warm or numb. He moved them inside the moccasins and decided that they were numb.
Se puso la manopla apresuradamente y se levantó. Estaba un poco asustado. Dio una serie de patadas contra el suelo, hasta que volvió a sentir las punzadas de nuevo. Sí, señor, hacía frío, pensó. Aquel hombre del Arroyo del Sulfuro había tenido razón al decir que en aquella región el frío podía ser estremecedor. ¡Y pensar que cuando se lo dijo él se había reído! No había vuelta que darle, hacía un frío de mil demonios. Paseó de arriba a abajo dando fuertes patadas en el suelo y frotándose los brazos con las manos, hasta que volvió a calentarse. Sacó entonces los fósforos y comenzó a preparar una hoguera. En el nivel más bajo de un arbusto cercano encontró un depósito de ramas acumuladas por el deshielo la primavera anterior. Estaban completamente secas y se avenían perfectamente a sus propósitos. Añadiendo ramas poco a poco a las primeras llamas logró hacer una hoguera perfecta; a su calor se derritió la mordaza de hielo y pudo comerse las galletas. De momento había logrado vencer al frío del exterior. El perro se solazó al fuego y se tendió sobre la nieve a la distancia precisa para poder calentarse sin peligro de quemarse.   He pulled the mitten on hurriedly and stood up. He was a bit frightened. He stamped up and down until the stinging returned into the feet. It certainly was cold, was his thought. That man from Sulphur Creek had spoken the truth when telling how cold it sometimes got in the country. And he had laughed at him at the time! That showed one must not be too sure of things. There was no mistake about it, it was cold. He strode up and down, stamping his feet and threshing his arms, until reassured by the returning warmth. Then he got out matches and proceeded to make a fire. From the undergrowth, where high water of the previous spring had lodged a supply of seasoned twigs, he got his fire-wood. Working carefully from a small beginning, he soon had a roaring fire, over which he thawed the ice from his face and in the protection of which he ate his biscuits. For the moment the cold of space was outwitted. The dog took satisfaction in the fire, stretching out close enough for warmth and far enough away to escape being singed.
Cuando el hombre terminó de comer llenó su pipa y fumó sin apresurarse. Luego se puso las manoplas, se ajustó las orejeras y comenzó a caminar siguiendo la orilla izquierda del arroyo. El perro, desilusionado, se resistía a abandonar el fuego. Aquel hombre no sabía lo que hacía. Probablemente sus antepasados ignoraban lo que era el frío, el auténtico frío, el que llega a los ciento setenta grados bajo el punto de congelación. Pero el perro sí sabía; sus antepasados lo habían experimentado y él había heredado su sabiduría. Él sabía que no era bueno ni sensato echarse al camino con aquel frío salvaje. Con ese tiempo lo mejor era acurrucarse en un agujero en la nieve y esperar a que una cortina de nubes ocultara el rostro del espacio exterior de donde procedía el frío. Pero entre el hombre y el perro no había una auténtica compenetración. El uno era siervo del otro, y las únicas caricias que había recibido eran las del látigo y los sonidos sordos y amenazadores que las precedían. Por eso el perro no hizo el menor esfuerzo por comunicar al hombre sus temores. Su suerte no le preocupaba; si se resistía a abandonar la hoguera era exclusivamente por sí mismo. Pero el hombre silbó y le habló con el lenguaje del látigo, y el perro se pegó a sus talones y lo siguió.   When the man had finished, he filled his pipe and took his comfortable time over a smoke. Then he pulled on his mittens, settled the ear-flaps of his cap firmly about his ears, and took the creek trail up the left fork. The dog was disappointed and yearned back toward the fire. This man did not know cold. Possibly all the generations of his ancestry had been ignorant of cold, of real cold, of cold one hundred and seven degrees below freezing-point. But the dog knew; all its ancestry knew, and it had inherited the knowledge. And it knew that it was not good to walk abroad in such fearful cold. It was the time to lie snug in a hole in the snow and wait for a curtain of cloud to be drawn across the face of outer space whence this cold came. On the other hand, there was no keen intimacy between the dog and the man. The one was the toil-slave of the other, and the only caresses it had ever received were the caresses of the whip-lash and of harsh and menacing throat-sounds that threatened the whip-lash. So the dog made no effort to communicate its apprehension to the man. It was not concerned in the welfare of the man; it was for its own sake that it yearned back toward the fire. But the man whistled, and spoke to it with the sound of whip-lashes, and the dog swung in at the man's heels and followed after.
El hombre se metió en la boca una nueva porción de tabaco y dio comienzo a otra barba de ámbar. Pronto su aliento húmedo le cubrió de un polvo blanco el bigote, las cejas y las pestañas. No había muchos manantiales en la orilla izquierda del Henderson, y durante media hora caminó sin hallar ninguna dificultad. Pero de pronto sucedió. En un lugar donde nada advertía del peligro, donde la blancura ininterrumpida de la nieve parecía ocultar una superficie sólida, el hombre se hundió. No fue mucho, pero antes de lograr ponerse de pie en terreno firme se había mojado hasta la rodilla.   The man took a chew of tobacco and proceeded to start a new amber beard. Also, his moist breath quickly powdered with white his mustache, eyebrows, and lashes. There did not seem to be so many springs on the left fork of the Henderson, and for half an hour the man saw no signs of any. And then it happened. At a place where there were no signs, where the soft, unbroken snow seemed to advertise solidity beneath, the man broke through. It was not deep. He wet himself halfway to the knees before he floundered out to the firm crust.
Se enfureció y maldijo en voz alta su suerte. Quería llegar al campamento a las seis en punto y aquel percance representaba una hora de retraso. Ahora tendría que encender una hoguera y esperar a que se le secaran los pies, los calcetines y los mocasines. Con aquel frío no podía hacer otra cosa, eso sí lo sabía. Trepó a lo alto del terraplén que formaba la ribera del riachuelo. En la cima, entre las ramas más bajas de varios abetos enanos, encontró un depósito de leña seca hecho de troncos y ramas principalmente, pero también de algunas ramillas de menor tamaño y de briznas de hierba del año anterior. Arrojó sobre la nieve los troncos más grandes, con objeto de que sirvieran de base para la hoguera e impidieran que se derritiera la nieve y se hundiera en ella la llama que logró obtener arrimando una cerilla a un trozo de corteza de abedul que se había sacado del bolsillo La corteza de abedul ardía con más facilidad que el papel. Tras colocar la corteza sobre la base de troncos, comenzó a alimentar la llama con las briznas de hierba seca y las ramas de menor tamaño.   He was angry, and cursed his luck aloud. He had hoped to get into camp with the boys at six o'clock, and this would delay him an hour, for he would have to build a fire and dry out his foot-gear. This was imperative at that low temperature -- he knew that much; and he turned aside to the bank, which he climbed. On top, tangled in the underbrush about the trunks of several small spruce trees, was a high-water deposit of dry fire-wood -- sticks and twigs, principally, but also larger portions of seasoned branches and fine, dry, last-year's grasses. He threw down several large pieces on top of the snow. This served for a foundation and prevented the young flame from drowning itself in the snow it otherwise would melt. The flame he got by touching a match to a small shred of birch-bark that he took from his pocket. This burned even more readily than paper. Placing it on the foundation, he fed the young flame with wisps of dry grass and with the tiniest dry twigs.
Trabajó lentamente y con cautela, sabedor del peligro que corría. Poco a poco, conforme la llama se fortalecía, fue aumentando el tamaño de las ramas que a ella añadía. Decidió ponerse en cuclillas sobre la nieve para poder sacar la madera de entre las ramas de los abetos y aplicarlas directamente al fuego. Sabía que no podía permitirse un solo fallo. A setenta y cinco grados bajo cero y con los pies mojados no se puede fracasar en el primer intento de hacer una hoguera. Con los pies secos siempre se puede correr media milla para restablecer la circulación de la sangre, pero a setenta y cinco bajo cero es totalmente imposible hacer circular la sangre por unos pies mojados. Cuanto más se corre, más se hielan los pies.   He worked slowly and carefully, keenly aware of his danger. Gradually, as the flame grew stronger, he increased the size of the twigs with which he fed it. He squatted in the snow, pulling the twigs out from their entanglement in the brush and feeding directly to the flame. He knew there must be no failure. When it is seventy-five below zero, a man must not fail in his first attempt to build a fire -- that is, if his feet are wet. If his feet are dry, and he fails, he can run along the trail for half a mile and restore his circulation. But the circulation of wet and freezing feet cannot be restored by running when it is seventy-five below. No matter how fast he runs, the wet feet will freeze the harder.
Esto el hombre lo sabía. El veterano del Arroyo del Sulfuro se lo había dicho el otoño anterior, y ahora se daba cuenta de que había tenido razón. Ya no sentía los pies. Para hacer la hoguera había tenido que quitarse las manoplas, y los dedos se le habían entumecido también. El andar a razón de cuatro millas por hora había mantenido bien regadas de sangre la superficie del tronco y las extremidades, pero en el instante en que se había detenido, su corazón había aminorado la marcha. El frío castigaba sin piedad en aquel extremo inerme de la tierra y el hombre, por hallarse en aquel lugar, era víctima del castigo en todo su rigor. La sangre de su cuerpo retrocedía ante aquella temperatura extrema. La sangre estaba viva como el perro, y como el perro quería ocultarse, ponerse al abrigo de aquel frío implacable. Mientras el hombre andaba a cuatro millas por hora obligaba a la sangre a circular hasta la superficie, pero ahora ésta, aprovechando su inacción, se retraía y se hundía en los recovecos más profundos de su cuerpo. Las extremidades fueron las primeras que notaron los efectos de su ausencia. Los pies mojados se helaron, mientras que los dedos expuestos a la intemperie perdieron sensibilidad, aunque aún no habían empezado a congelarse. La nariz y las mejillas estaban entumecidas, y la piel del cuerpo se enfriaba conforme la sangre se retiraba.   All this the man knew. The old-timer on Sulphur Creek had told him about it the previous fall, and now he was appreciating the advice. Already all sensation had gone out of his feet. To build the fire he had been forced to remove his mittens, and the fingers had quickly gone numb. His pace of four miles an hour had kept his heart pumping blood to the surface of his body and to all the extremities. But the instant he stopped, the action of the pump eased down. The cold of space smote the unprotected tip of the planet, and he, being on that unprotected tip, received the full force of the blow. The blood of his body recoiled before it. The blood was alive, like the dog, and like the dog it wanted to hide away and cover itself up from the fearful cold. So long as he walked four miles an hour, he pumped that blood, willy-nilly, to the surface; but now it ebbed away and sank down into the recesses of his body. The extremities were the first to feel its absence. His wet feet froze the faster, and his exposed fingers numbed the faster, though they had not yet begun to freeze. Nose and cheeks were already freezing, while the skin of all his body chilled as it lost its blood.
Pero el hombre estaba a salvo. El hielo sólo le afectaría los dedos de los pies y la nariz, porque el fuego comenzaba ya a cobrar fuerza. Lo alimentaba ahora con ramas del grueso de un dedo. Un minuto más y podría arrojar a él troncos del grosor de su muñeca. Entonces se quitaría los mocasines y los calcetines y mientras se secaban acercaría a las llamas los pies desnudos, no sin antes frotarlos, naturalmente, con un puñado de nieve. La hoguera era un completo éxito. Estaba salvado. Recordó el consejo del veterano del Arroyo del Sulfuro y sonrió. El anciano había enunciado con toda seriedad la ley según la cual por debajo de cincuenta grados bajo cero no se debe viajar solo por la región del Klondike. Pues bien, allí estaba él; había sufrido el accidente más temido, iba solo, y, sin embargo, se había salvado. Abuelos veteranos, pensó, eran bastante cobardes, al menos algunos de ellos. Mientras no se perdiera la cabeza no había nada que temer. Se podía viajar solo con tal de que se fuera hombre de veras. Aun así era asombrosa la velocidad a que se helaban la nariz y las mejillas. Nunca había sospechado que los dedos pudieran quedar sin vida en tan poco tiempo. Y sin vida se hallaban los suyos porque apenas podía unirlos para coger una rama y los sentía lejos, muy lejos de su cuerpo. Cuando trataba de coger una rama tenía que mirar para asegurarse con la vista de que había logrado su propósito. Entre su cerebro y las yemas de sus dedos quedaba escaso contacto.   But he was safe. Toes and nose and cheeks would be only touched by the frost, for the fire was beginning to burn with strength. He was feeding it with twigs the size of his finger. In another minute he would be able to feed it with branches the size of his wrist, and then he could remove his wet foot-gear, and, while it dried, he could keep his naked feet warm by the fire, rubbing them at first, of course, with snow. The fire was a success. He was safe. He remembered the advice of the old-timer on Sulphur Creek, and smiled. The old-timer had been very serious in laying down the law that no man must travel alone in the Klondike after fifty below. Well, here he was; he had had the accident; he was alone; and he had saved himself. Those old-timers were rather womanish, some of them, he thought. All a man had to do was to keep his head, and he was all right. Any man who was a man could travel alone. But it was surprising, the rapidity with which his cheeks and nose were freezing. And he had not thought his fingers could go lifeless in so short a time. Lifeless they were, for he could scarcely make them move together to grip a twig, and they seemed remote from his body and from him. When he touched a twig, he had to look and see whether or not he had hold of it. The wires were pretty well down between him and his finger-ends.
Pero todo aquello no importaba gran cosa. Allí estaba la hoguera crujiendo y chisporroteando y prometiendo vida con cada llama retozona. Trató de quitarse los mocasines. Estaban cubiertos de hielo. Los gruesos calcetines alemanes se habían convertido en láminas de hierro que llegaban hasta media pantorrilla. Los cordones de los mocasines eran cables de acero anudados y enredados en extraña confabulación. Durante unos momentos trató de deshacer los nudos con los dedos; luego, dándose cuenta de la inutilidad del esfuerzo, sacó su cuchillo.   All of which counted for little. There was the fire, snapping and crackling and promising life with every dancing flame. He started to untie his moccasins. They were coated with ice; the thick German socks were like sheaths of iron halfway to the knees; and the moccasin strings were like rods of steel all twisted and knotted as by some conflagration. For a moment he tugged with his numb fingers, then, realizing the folly of it, he drew his sheath-knife.
Pero antes de que pudiera cortar los cordones ocurrió la tragedia. Fue culpa suya o, mejor dicho, consecuencia de su error. No debió hacer la hoguera bajo las ramas del abeto. Debió hacerla en un claro. Pero le había resultado más sencillo recoger el material de entre las ramas y arrojarlo directamente al fuego. El árbol bajo el que se hallaba estaba cubierto de nieve. El viento no había soplado en varias semanas y las ramas estaban excesivamente cargadas. Cada brizna de hierba, cada rama que cogía, comunicaba al árbol una leve agitación, imperceptible a su entender, pero suficiente para provocar el desastre. En lo más alto del árbol una rama volcó su carga de nieve sobre las ramas inferiores, y el impacto multiplicó el proceso hasta acumularse toda la nieve del árbol sobre las ramas más bajas. La nieve creció como en una avalancha y cayó sin previo aviso sobre el hombre y sobre la hoguera. El fuego se apagó. Donde pocos momentos antes había crepitado, no quedaba más que un desordenado montón de nieve fresca.   But before he could cut the strings, it happened. It was his own fault or, rather, his mistake. He should not have built the fire under the spruce tree. He should have built it in the open. But it had been easier to pull the twigs from the brush and drop them directly on the fire. Now the tree under which he had done this carried a weight of snow on its boughs. No wind had blown for weeks, and each bough was fully freighted. Each time he had pulled a twig he had communicated a slight agitation to the tree -- an imperceptible agitation, so far as he was concerned, but an agitation sufficient to bring about the disaster. High up in the tree one bough capsized its load of snow. This fell on the boughs beneath, capsizing them. This process continued, spreading out and involving the whole tree. It grew like an avalanche, and it descended without warning upon the man and the fire, and the fire was blotted out! Where it had burned was a mantle of fresh and disordered snow.
El hombre quedó estupefacto. Fue como si hubiera oído su sentencia de muerte. Durante unos instantes se quedó sentado mirando hacia el lugar donde segundos antes ardiera un alegre fuego. Después se tranquilizó. Quizá el veterano del Arroyo del Sulfuro había tenido razón. Si tuviera un compañero de viaje, ahora no correría peligro. Su compañero podía haber encendido el fuego. Pero de este modo sólo él podía encender otra hoguera y esta segunda vez un fallo sería mortal. Aun si lo lograba, lo más seguro era que perdería para siempre parte de los dedos de los pies. Debía tenerlos congelados ya, y aún tardaría en encender un fuego.   The man was shocked. It was as though he had just heard his own sentence of death. For a moment he sat and stared at the spot where the fire had been. Then he grew very calm. Perhaps the old-timer on Sulphur Creek was right. If he had only had a trail-mate he would have been in no danger now. The trail-mate could have built the fire. Well, it was up to him to build the fire over again, and this second time there must be no failure. Even if he succeeded, he would most likely lose some toes. His feet must be badly frozen by now, and there would be some time before the second fire was ready.
 
Double-click any English word!

 
3 [ Download mp3 ] 24:41
   
Estos fueron sus pensamientos, pero no se sentó a meditar sobre ellos. Mientras merodeaban por su mente no dejó de afanarse en su tarea. Hizo una nueva base para la hoguera, esta vez en campo abierto, donde ningún árbol traidor pudiera sofocarla. Reunió luego un haz de ramillas e hierbas secas acumuladas por el deshielo. No podía cogerlas con los dedos, pero sí podía levantarlas con ambas manos, en montón. De esta forma cogía muchas ramas podridas y un musgo verde que podría perjudicar al fuego, pero no podía hacerlo mejor. Trabajó metódicamente; incluso dejó en reserva un montón de ramas más gruesas para utilizarlas como combustible una vez que el fuego hubiera cobrado fuerza. Y mientras trabajaba, el perro lo miraba con la ansiedad reflejándose en los ojos, porque lo consideraba el encargado de proporcionarle fuego, y el fuego tardaba en llegar.   Such were his thoughts, but he did not sit and think them. He was busy all the time they were passing through his mind. He made a new foundation for a fire, this time in the open, where no treacherous tree could blot it out. Next, he gathered dry grasses and tiny twigs from the high-water flotsam. He could not bring his fingers together to pull them out, but he was able to gather them by the handful. In this way he got many rotten twigs and bits of green moss that were undesirable, but it was the best he could do. He worked methodically, even collecting an armful of the larger branches to be used later when the fire gathered strength. And all the while the dog sat and watched him, a certain yearning wistfulness in its eyes, for it looked upon him as the fire-provider, and the fire was slow in coming.
Cuando todo estuvo listo, el hombre buscó en su bolsillo un segundo trozo de corteza de abedul. Sabía que estaba allí, y aunque no podía sentirla con los dedos la oía crujir, mientras revolvía en sus bolsillos. Por mucho que lo intentó no pudo hacerse con ella. Y, mientras tanto, no se apartaba de su mente la idea de que cada segundo que pasaba los pies se le helaban más y más. Comenzó a invadirlo el pánico, pero supo luchar contra él y conservar la calma. Se puso las manoplas con los dientes y blandió los brazos en el aire para sacudirlos después con fuerza contra los costados. Lo hizo primero sentado, luego de pie, mientras el perro lo contemplaba sentado sobre la nieve con su cola peluda de lobo enroscada en torno a las patas para calentarlas, y las agudas orejas lupinas proyectadas hacia el frente. Y el hombre, mientras sacudía y agitaba en el aire los brazos y las manos, sintió una enorme envidia por aquella criatura, caliente y segura bajo su cobertura natural.   When all was ready, the man reached in his pocket for a second piece of birch-bark. He knew the bark was there, and, though he could not feel it with his fingers, he could hear its crisp rustling as he fumbled for it. Try as he would, he could not clutch hold of it. And all the time, in his consciousness, was the knowledge that each instant his feet were freezing. This thought tended to put him in a panic, but he fought against it and kept calm. He pulled on his mittens with his teeth, and threshed his arms back and forth, beating his hands with all his might against his sides. He did this sitting down, and he stood up to do it; and all the while the dog sat in the snow, its wolf-brush of a tail curled around warmly over its forefeet, its sharp wolf-ears pricked forward intently as it watched the man. And the man, as he beat and threshed with his arms and hands, felt a great surge of envy as he regarded the creature that was warm and secure in its natural covering.
Al poco tiempo sintió la primera señal lejana de un asomo de sensación en sus dedos helados. El suave cosquilleo inicial se fue haciendo cada vez más fuerte hasta convertirse en un dolor agudo, insoportable, pero que él recibió con indecible satisfacción. Se quitó la manopla de la mano derecha y se dispuso a buscar la astilla. Los dedos expuestos comenzaban de nuevo a perder sensibilidad. Luego sacó un manojo de fósforos de sulfuro. Pero el tremendo frío había entumecido ya totalmente sus dedos. Mientras se esforzaba por separar una cerilla de las otras, el paquete entero cayó al suelo Trató de recogerlo, pero no pudo. Los dedos muertos no podían ni tocar ni coger. Ejecutaba cada acción con una inmensa cautela. Apartó de su mente la idea de que los pies, la nariz y las mejillas se le helaban a enorme velocidad, y se entregó en cuerpo y alma a la tarea de recoger del suelo las cerillas. Decidió utilizar la vista en lugar del tacto, y en el momento en que vio dos de sus dedos debidamente colocados uno a cada lado del paquete, los cerró, o mejor dicho quiso cerrarlos, pero la comunicación estaba ya totalmente cortada y los dedos no obedecieron. Se puso la manopla derecha y se sacudió la mano salvajemente sobre la rodilla. Luego, utilizando ambas manos, recogió el paquete de fósforos entre un puñado de nieve y se lo colocó en el regazo. Pero con esto no había conseguido nada.   After a time he was aware of the first faraway signals of sensation in his beaten fingers. The faint tingling grew stronger till it evolved into a stinging ache that was excruciating, but which the man hailed with satisfaction. He stripped the mitten from his right hand and fetched forth the birch-bark. The exposed fingers were quickly going numb again. Next he brought out his bunch of sulphur matches. But the tremendous cold had already driven the life out of his fingers. In his effort to separate one match from the others, the whole bunch fell in the snow. He tried to pick it out of the snow, but failed. The dead fingers could neither touch nor clutch. He was very careful. He drove the thought of his freezing feet, and nose, and cheeks, out of his mind, devoting his whole soul to the matches. He watched, using the sense of vision in place of that of touch, and when he saw his fingers on each side the bunch, he closed them -- that is, he willed to close them, for the wires were down, and the fingers did not obey. He pulled the mitten on the right hand, and beat it fiercely against his knee. Then, with both mittened hands, he scooped the bunch of matches, along with much snow, into his lap. Yet he was no better off.
Tras una larga manipulación logró aprisionar el paquete entre las dos manos enguantadas, y de esta manera lo levantó hasta su boca. El hielo que sellaba sus labios crujió cuando con un enorme esfuerzo consiguió separarlos. Contrajo la mandíbula, elevó el labio superior y trató de separar una cerilla con los dientes. Al fin lo logró, y la dejó caer sobre las rodillas. Seguía sin conseguir nada. No podía recogerla. Al fin se le ocurrió una idea. La levantó entre los dientes y la frotó contra el muslo. Veinte veces repitió la operación, hasta que logró encender el fósforo. Sosteniéndolo aún entre los dientes lo acercó a la corteza de abedul, pero el vapor de azufre le llegó a los pulmones y le causó una tos espasmódica. El fósforo cayó sobre la nieve y se apagó.   After some manipulation he managed to get the bunch between the heels of his mittened hands. In this fashion he carried it to his mouth. The ice crackled and snapped when by a violent effort he opened his mouth. He drew the lower jaw in, curled the upper lip out of the way, and scraped the bunch with his upper teeth in order to separate a match. He succeeded in getting one, which he dropped on his lap. He was no better off. He could not pick it up. Then he devised a way. He picked it up in his teeth and scratched it on his leg. Twenty times he scratched before he succeeded in lighting it. As it flamed he held it with his teeth to the birch-bark. But the burning brimstone went up his nostrils and into his lungs, causing him to cough spasmodically. The match fell into the snow and went out.
El veterano del Arroyo del Sulfuro tenía razón, pensó el hombre en el momento de resignada desesperación que siguió al incidente. A menos de cincuenta grados bajo cero se debe viajar siempre con un compañero. Dio unas cuantas palmadas, pero no notó en las manos la menor sensación. Se quitó las manoplas con los dientes y cogió el paquete entero de fósforos con la base de las manos. Como aún no tenía helados los músculos de los brazos pudo ejercer presión sobre el paquete. Luego frotó los fósforos contra la pierna. De pronto estalló la llama. ¡Sesenta fósforos de azufre ardiendo al mismo tiempo! No soplaba ni la brisa más ligera que pudiera apagarlos. Ladeó la cabeza para escapar a los vapores y aplicó la llama a la corteza de abedul. Mientras lo hacía notó una extraña sensación en la mano. La carne se le quemaba. A su olfato llegó el olor y allá dentro, bajo la superficie, lo sintió. La sensación se fue intensificando hasta convertirse en un dolor agudo. Y aún así lo soportó manteniendo torpemente la llama contra la corteza que no se encendía porque sus manos se interponían, absorbiendo la mayor parte del fuego.   The old-timer on Sulphur Creek was right, he thought in the moment of controlled despair that ensued: after fifty below, a man should travel with a partner. He beat his hands, but failed in exciting any sensation. Suddenly he bared both hands, removing the mittens with his teeth. He caught the whole bunch between the heels of his hands. His arm-muscles not being frozen enabled him to press the hand-heels tightly against the matches. Then he scratched the bunch along his leg. It flared into flame, seventy sulphur matches at once! There was no wind to blow them out. He kept his head to one side to escape the strangling fumes, and held the blazing bunch to the birch-bark. As he so held it, he became aware of sensation in his hand. His flesh was burning. He could smell it. Deep down below the surface he could feel it. The sensation developed into pain that grew acute. And still he endured it, holding the flame of the matches clumsily to the bark that would not light readily because his own burning hands were in the way, absorbing most of the flame.
Al fin, cuando no pudo aguantar más, abrió las manos de golpe. Los fósforos cayeron chisporroteando sobre la nieve, pero la corteza de abedul estaba encendida. Comenzó a acumular sobre la llama ramas y briznas de hierba. No podía seleccionar, porque la única forma de transportar el combustible era utilizando la base de las manos. A las ramas iban adheridos fragmentos de madera podrida y de un musgo verde que arrancó como pudo con los dientes. Cuidó la llama con mimo y con torpeza. Esa llama significaba la vida, y no podía perecer. La sangre se retiró de la superficie de su cuerpo, y el hombre comenzó a tiritar y a moverse desarticuladamente. Un montoncillo de musgo verde cayó sobre la llama. Trató de apartarlo, pero el temblor de los dedos desbarató el núcleo de la hoguera. Las ramillas se disgregaron. Quiso reunirlas de nuevo, pero a pesar del enorme esfuerzo que hizo por conseguirlo, el temblor de sus manos se impuso y las ramas se disgregaron sin remedio. Cada una de ellas elevó en el aire una pequeña columna de humo y se apagó. El hombre, el encargado de proporcionar el fuego, había fracasado. Mientras miraba apáticamente en torno suyo, su mirada recayó en el perro, que sentado frente a él, al otro lado de los restos de la hoguera, se movía con impaciencia, levantando primero una pata, luego la otra, y pasando de una a otra el peso de su cuerpo.   At last, when he could endure no more, he jerked his hands apart. The blazing matches fell sizzling into the snow, but the birch-bark was alight. He began laying dry grasses and the tiniest twigs on the flame. He could not pick and choose, for he had to lift the fuel between the heels of his hands. Small pieces of rotten wood and green moss clung to the twigs, and he bit them off as well as he could with his teeth. He cherished the flame carefully and awkwardly. It meant life, and it must not perish. The withdrawal of blood from the surface of his body now made him begin to shiver, and he grew more awkward. A large piece of green moss fell squarely on the little fire. He tried to poke it out with his fingers, but his shivering frame made him poke too far, and he disrupted the nucleus of the little fire, the burning grasses and tiny twigs separating and scattering. He tried to poke them together again, but in spite of the tenseness of the effort, his shivering got away with him, and the twigs were hopelessly scattered. Each twig gushed a puff of smoke and went out. The fire-provider had failed. As he looked apathetically about him, his eyes chanced on the dog, sitting across the ruins of the fire from him, in the snow, making restless, hunching movements, slightly lifting one forefoot and then the other, shifting its weight back and forth on them with wistful eagerness.
Al ver al animal se le ocurrió una idea descabellada. Recordó haber oído la historia de un hombre que, sorprendido por una tormenta de nieve, había matado a un novillo, lo había abierto en canal y había logrado sobrevivir introduciéndose en su cuerpo. Mataría al perro e introduciría sus manos en el cuerpo caliente, hasta que la insensibilidad desapareciera. Después encendería otra hoguera. Llamó al perro, pero el tono atemorizado de su voz asustó al animal, que nunca lo había oído hablar de forma semejante. Algo extraño ocurría, y su naturaleza desconfiada olfateaba el peligro. No sabía de qué se trataba, pero en algún lugar de su cerebro el temor se despertó. Agachó las orejas y redobló sus movimientos inquietos, pero no acudió a la llamada. El hombre se puso de rodillas y se acercó a él. Su postura inusitada despertó aún mayores sospechas en el perro, que se hizo a un lado atemorizado.   The sight of the dog put a wild idea into his head. He remembered the tale of the man, caught in a blizzard, who killed a steer and crawled inside the carcass, and so was saved. He would kill the dog and bury his hands in the warm body until the numbness went out of them. Then he could build another fire. He spoke to the dog, calling it to him; but in his voice was a strange note of fear that frightened the animal, who had never known the man to speak in such way before. Something was the matter, and its suspicious nature sensed danger -- it knew not what danger, but somewhere, somehow, in its brain arose an apprehension of the man. It flattened its ears down at the sound of the man's voice, and its restless, hunching movements and the liftings and shiftings of its forefeet became more pronounced; but it would not come to the man. He got on his hands and knees and crawled toward the dog. This unusual posture again excited suspicion, and the animal sidled mincingly away.
El hombre se sentó en la nieve unos momentos y luchó por conservar la calma. Luego se puso las manoplas con los dientes y se levantó. Tuvo que mirar al suelo primero para asegurarse de que se había levantado, porque la ausencia de sensibilidad en los pies le había hecho perder contacto con la tierra. Al verle en posición erecta, el perro dejó de dudar, y cuando el hombre volvió a hablarle en tono autoritario con el sonido del látigo en la voz, volvió a su servilismo acostumbrado y lo obedeció. En el momento en que llegaba a su lado, el hombre perdió el control. Extendió los brazos hacia él y comprobó con auténtica sorpresa que las manos no se cerraban, que no podía doblar los dedos ni notaba la menor sensación. Había olvidado que estaban ya helados y que el proceso se agravaba por momentos. Aun así, todo sucedió con tal rapidez que antes de que el perro pudiera escapar lo había aferrado entre los brazos. Se sentó en la nieve y lo mantuvo aferrado contra su cuerpo, mientras el perro se debatía por desasirse.   The man sat up in the snow for a moment and struggled for calmness. Then he pulled on his mittens, by means of his teeth, and got upon his feet. He glanced down at first in order to assure himself that he was really standing up, for the absence of sensation in his feet left him unrelated to the earth. His erect position in itself started to drive the webs of suspicion from the dog's mind; and when he spoke peremptorily, with the sound of whip-lashes in his voice, the dog rendered its customary allegiance and came to him. As it came within reaching distance, the man lost his control. His arms flashed out to the dog, and he experienced genuine surprise when he discovered that his hands could not clutch, that there was neither bend nor feeling in the fingers. He had forgotten for the moment that they were frozen and that they were freezing more and more. All this happened quickly, and before the animal could get away, he encircled its body with his arms. He sat down in the snow, and in this fashion held the dog, while it snarled and whined and struggled.
Aquello era lo único que podía hacer. Apretarlo contra sí y esperar. Se dio cuenta de que ni siquiera podía matarlo. Le era completamente imposible. Con las manos heladas no podía ni empuñar el cuchillo ni asfixiar al animal. Al fin lo soltó y el perro escapó con el rabo entre las patas, sin dejar de gruñir. Se detuvo a unos cuarenta pies de distancia, y desde allí estudió al hombre con curiosidad, con las orejas enhiestas y proyectadas hacia el frente. El hombre se buscó las manos con la mirada y las halló colgando de los extremos de sus brazos. Le pareció extraño tener que utilizar la vista para encontrarlas. Volvió a blandir los brazos en el aire golpeándose las manos enguantadas contra los costados. Los agitó durante cinco minutos con violencia inusitada, y de este modo logró que el corazón lanzara a la superficie de su cuerpo la sangre suficiente para que dejara de tiritar. Pero seguía sin sentir las manos. Tenía la impresión de que le colgaban como peso muerto al final de los brazos, pero cuando quería localizar esa impresión, no la encontraba.   But it was all he could do, hold its body encircled in his arms and sit there. He realized that he could not kill the dog. There was no way to do it. With his helpess hands he could neither draw nor hold his sheath-knife nor throttle the animal. He released it, and it plunged wildly away, with tail between its legs, and still snarling. It halted forty feet away and surveyed him curiously, with ears sharply pricked forward. The man looked down at his hands in order to locate them, and found them hanging on the ends of his arms. It struck him as curious that one should have to use his eyes in order to find out where his hands were. He began threshing his arms back and forth, beating the mittened hands against his sides. He did this for five minutes, violently, and his heart pumped enough blood up to the surface to put a stop to his shivering. But no sensation was aroused in the hands. He had an impression that they hung like weights on the ends of his arms, but when he tried to run the impression down, he could not find it.
Comenzó a invadirle el miedo a la muerte, un miedo sordo y tenebroso. El temor se agudizó cuando cayó en la cuenta de que ya no se trataba de perder unos cuantos dedos de las manos o los pies, que ahora constituía un asunto de vida o muerte en el que llevaba todas las de perder. La idea le produjo pánico; se volvió y echó a correr sobre el cauce helado del arroyo, siguiendo la vieja ruta ya casi invisible. El perro trotaba a su lado, a la misma altura que él. Corrió ciegamente sin propósito ni fin, con un miedo que no había sentido anteriormente en su vida. Mientras corría desesperado entre la nieve comenzó a ver las cosas de nuevo: las riberas del arroyo, los depósitos de ramas, los álamos desnudos, el cielo... Correr le hizo sentirse mejor. Ya no tiritaba. Era posible que si seguía corriendo los pies se le descongelaran y hasta, quizá, si corría lo suficiente, podría llegar al campamento. Indudablemente perdería varios dedos de las manos y los pies y parte de la cara, pero sus compañeros se encargarían de cuidarlo y salvarían el resto. Mientras acariciaba este pensamiento le asaltó una nueva idea. Pensó de pronto que nunca llegaría al campamento, que se hallaba demasiado lejos, que el hielo se había adueñado de él y pronto sería un cuerpo rígido, muerto. Se negó a dar paso franco a este nuevo pensamiento, y lo confinó a los lugares más recónditos de su mente, desde donde siguió pugnando por hacerse oír, mientras el hombre se esforzaba en pensar en otras cosas.   A certain fear of death, dull and oppressive, came to him. This fear quickly became poignant as he realized that it was no longer a mere matter of freezing his fingers and toes, or of losing his hands and feet, but that it was a matter of life and death with the chances against him. This threw him into a panic, and he turned and ran up the creek-bed along the old, dim trail. The dog joined in behind and kept up with him. He ran blindly, without intention, in fear such as he had never known in his life. Slowly, as he ploughed and floundered through the snow, he began to see things again, -- the banks of the creek, the old timber-jams, the leafless aspens, and the sky. The running made him feel better. He did not shiver. Maybe, if he ran on, his feet would thaw out; and, anyway, if he ran far enough, he would reach camp and the boys. Without doubt he would lose some fingers and toes and some of his face; but the boys would take care of him, and save the rest of him when he got there. And at the same time there was another thought in his mind that said he would never get to the camp and the boys; that it was too many miles away, that the freezing had too great a start on him, and that he would soon be stiff and dead. This thought he kept in the background and refused to consider. Sometimes it pushed itself forward and demanded to be heard, but he thrust it back and strove to think of other things.
Le extrañó poder correr con aquellos pies tan helados que ni los sentía cuando los ponía en el suelo y cargaba sobre ellos el peso de su cuerpo. Le parecía deslizarse sobre la superficie sin tocar siquiera la tierra. En alguna parte había visto un Mercurio alado, y en aquel momento se preguntó qué sentiría Mercurio al volar sobre la tierra.   It struck him as curious that he could run at all on feet so frozen that he could not feel them when they struck the earth and took the weight of his body. He seemed to himself to skim along above the surface, and to have no connection with the earth. Somewhere he had once seen a winged Mercury, and he wondered if Mercury felt as he felt when skimming over the earth.
Su teoría acerca de correr hasta llegar al campamento tenía un solo fallo: su cuerpo carecía de la resistencia necesaria. Varias veces tropezó y se tambaleó, y al fin, en una ocasión, cayó al suelo. Trató de incorporarse, pero le fue imposible. Decidió sentarse y descansar; cuando lograra poder levantarse andaría en vez de correr, y de este modo llegaría a su destino. Mientras esperaba a recuperar el aliento notó que lo invadía una sensación de calor y bienestar. Ya no tiritaba, y hasta le pareció sentir en el pecho una especie de calorcillo agradable. Y, sin embargo, cuando se tocaba la nariz y las mejillas no experimentaba ninguna sensación. A pesar de haber corrido del modo en que lo había hecho, no había logrado que se deshelaran, como tampoco las manos ni los pies. De pronto se le ocurrió que el hielo debía ir ganando terreno en su cuerpo. Trató de olvidarse de ello, de pensar en otra cosa. La idea despertaba en él auténtico pánico, y tenía miedo al pánico. Pero el pensamiento iba cobrando terreno, afirmándose y persistiendo hasta que el hombre conjuró la visión de un cuerpo totalmente helado. No pudo soportarlo y comenzó a correr de nuevo.   His theory of running until he reached camp and the boys had one flaw in it: he lacked the endurance. Several times he stumbled, and finally he tottered, crumpled up, and fell. When he tried to rise, he failed. He must sit and rest, he decided, and next time he would merely walk and keep on going. As he sat and regained his breath, he noted that he was feeling quite warm and comfortable. He was not shivering, and it even seemed that a warm glow had come to his chest and trunk. And yet, when he touched his nose or cheeks, there was no sensation. Running would not thaw them out. Nor would it thaw out his hands and feet. Then the thought came to him that the frozen portions of his body must be extending. He tried to keep this thought down, to forget it, to think of something else; he was aware of the panicky feeling that it caused, and he was afraid of the panic. But the thought asserted itself, and persisted, until it produced a vision of his body totally frozen. This was too much, and he made another wild run along the trail. Once he slowed down to a walk, but the thought of the freezing extending itself made him run again.
Y siempre que corría, el perro lo seguía, pegado a sus talones. Cuando el hombre se cayó por segunda vez, el animal se detuvo, reposó el rabo sobre las patas delanteras y se sentó a mirarlo con fijeza extraña. El calor y la seguridad de que disfrutaba enojaron al hombre de tal modo que lo insultó hasta que el animal agachó las orejas con gesto contemporizador. Esta vez el temblor invadió al hombre con mayor rapidez. Perdía la batalla contra el hielo, que atacaba por todos los flancos a la vez. El temor lo hizo correr de nuevo, pero no pudo sostenerse en pie más de un centenar de pies. Tropezó y cayó de bruces sobre la nieve. Aquella fue la última vez que sintió el pánico. Cuando recuperó el aliento y se dominó, comenzó a pensar en recibir la muerte con dignidad. La idea, sin embargo, no se le presentó de entrada en estos términos. Pensó primero que había perdido el tiempo al correr como corre la gallina con la cabeza cortada (aquel fue el símil que primero se le ocurrió). Si tenía que morir de frío, al menos lo haría con cierta decencia. Y con esa paz recién estrenada llegaron los primeros síntomas de sopor. ¡Qué buena idea, pensó, morir durante el sueño! Como si le hubieran dado anestesia. El frío no era tan terrible como la gente creía. Había peores formas de morir.   And all the time the dog ran with him, at his heels. When he fell down a second time, it curled its tail over its forefeet and sat in front of him, facing him, curiously eager and intent. The warmth and security of the animal angered him, and he cursed it till it flattened down its ears appeasingly. This time the shivering came more quickly upon the man. He was losing in his battle with the frost. It was creeping into his body from all sides. The thought of it drove him on, but he ran no more than a hundred feet, when he staggered and pitched headlong. It was his last panic. When he had recovered his breath and control, he sat up and entertained in his mind the conception of meeting death with dignity. However, the conception did not come to him in such terms. His idea of it was that he had been making a fool of himself, running around like a chicken with its head cut off -- such was the simile that occurred to him. Well, he was bound to freeze anyway, and he might as well take it decently. With this new-found peace of mind came the first glimmerings of drowsiness. A good idea, he thought, to sleep off to death. It was like taking an anaesthetic. Freezing was not so bad as people thought. There were lots worse ways to die.
Se imaginó el momento en que los compañeros lo encontrarían al día siguiente. Se vio avanzando junto a ellos en busca de su propio cuerpo. Surgía con sus compañeros de una revuelta del camino y hallaba su cadáver sobre la nieve. Ya no era parte de sí mismo... Había escapado de su envoltura carnal y junto con sus amigos se miraba a sí mismo muerto sobre el hielo. Sí, la verdad es que hacía frío, pensó. Cuando volviera a su país le contaría a su familia y a sus conocidos lo que era aquello. Recordó luego al anciano del Arroyo del Sulfuro. Lo veía claramente con los ojos de la imaginación, cómodamente sentado al calor del fuego, mientras fumaba su pipa.   He pictured the boys finding his body next day. Suddenly he found himself with them, coming along the trail and looking for himself. And, still with them, he came around a turn in the trail and found himself lying in the snow. He did not belong with himself any more, for even then he was out of himself, standing with the boys and looking at himself in the snow. It certainly was cold, was his thought. When he got back to the States he could tell the folks what real cold was. He drifted on from this to a vision of the old-timer on Sulphur Creek. He could see him quite clearly, warm and comfortable, and smoking a pipe.
-Tenías razón, viejo zorro, tenías razón -susurró quedamente el hombre al veterano del Arroyo del Sulfuro.   "You were right, old hoss; you were right," the man mumbled to the old-timer of Sulphur Creek.
Y después se hundió en lo que le pareció el sueño más tranquilo y reparador que había disfrutado jamás. Sentado frente a él esperaba el perro. El breve día llegó a su fin con un crepúsculo lento y prolongado. Nada indicaba que se preparara una hoguera. Nunca había visto el perro sentarse un hombre así sobre la nieve sin aplicarse antes a la tarea de encender un fuego. Conforme el crepúsculo se fue apagando, fue dominándolo el ansia de calor, y mientras alzaba las patas una tras otra, comenzó a gruñir suavemente al tiempo que agachaba las orejas en espera del castigo del hombre. Pero el hombre no se movió. Más tarde el perro gruñó más fuerte, y aún más tarde se acercó al hombre, hasta que olfateó la muerte. Se irguió de un salto y retrocedió. Durante unos segundos permaneció inmóvil, aullando bajo las estrellas que brillaban, brincaban y bailaban en el cielo gélido. Luego se volvió y avanzó por la ruta a un trote ligero, hacia un campamento que él conocía, donde estaban los otros proveedores-de-alimento y proveedores-de-fuego   Then the man drowsed off into what seemed to him the most comfortable and satisfying sleep he had ever known. The dog sat facing him and waiting. The brief day drew to a close in a long, slow twilight. There were no signs of a fire to be made, and, besides, never in the dog's experience had it known a man to sit like that in the snow and make no fire. As the twilight drew on, its eager yearning for the fire mastered it, and with a great lifting and shifting of forefeet, it whined softly, then flattened its ears down in anticipation of being chidden by the man. But the man remained silent. Later, the dog whined loudly. And still later it crept close to the man and caught the scent of death. This made the animal bristle and back away. A little longer it delayed, howling under the stars that leaped and danced and shone brightly in the cold sky. Then it turned and trotted up the trail in the direction of the camp it knew, where were the other food-providers and fire-providers.
Inicio
ENCENDER UNA HOGUERA Libro y Audiolibro en Español
TO BUILD A FIRE English Text
 
ALBALEARNING HOME
TEXTOS PARALELOS-PARALLEL TEXTS
ALBALEARNING HOME
JACK LONDON
CATÁLOGO GENERAL DE AUDIOLIBROS Y LIBROS
AUTORES RECOMENDADOS
Don Quijote - Novelas Ejemplares - Auidiolibro y Libro Gratis en AlbaLearning William Shakespeare - IV Centenario - Audiolibro y Libro Gratis en AlbaLearning Especial de Rubén Darío en AlbaLearning - Centenario Especial de José Echegaray en AlbaLearning - Centenario II Centenario de José Zorrilla Centenario de Santa Teresa de Jesús - Audiolibros y Libros Gratis en AlbaLearning
 
ESPECIALES
OBRAS RECOMENDADAS

Inicio

Esta web utiliza cookies para poder darles una mejor atención y servicio. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.

¿Cómo descargar los audiolibros?

Síganos en:

Síganos en Facebook - Síganos en Twitter - Síganos en Youtube

Deje un mensaje:

Guestbook (Deje su mensaje - Leave your message) Guest-book

Visítenos también en:

Blog  

Podcast Audiolibros

©2017 AlbaLearning (All rights reserved)