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Emilia Pardo Bazán

EMILIA PARDO BAZÁN

"Primer amor - First love"

Biografía de Emilia Pardo Bazán en Wikipedia 

EMILIA PARDO BAZÁN
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PRIMER AMOR
FIRST LOVE
¿Qué edad contaría yo a la sazón? ¿Once o doce años? Más bien serían trece, porque antes es demasiado temprano para enamorarse tan de veras; pero no me atrevo a asegurar nada, considerando que en los países meridionales madruga mucho el corazón, dado que esta víscera tenga la culpa de semejantes trastornos.
How old was I then? Eleven or twelve years? More probably thirteen, for before then is too early to be seriously in love; but I won't venture to be certain, considering that in Southern countries the heart matures early, if that organ is to blame for such perturbations.
Si no recuerdo bien el «cuándo», por lo menos puedo decir con completa exactitud el «cómo» empezó mi pasión a revelarse.  
 
If I do not remember well when, I can at least say exactly how my first love revealed itself. 
Gustábame mucho -después de que mi tía se largaba a la iglesia a hacer sus devociones vespertinas- colarme en su dormitorio y revolverle los cajones de la cómoda, que los tenía en un orden admirable. Aquellos cajones eran para mí un museo. Siempre tropezaba en ellos con alguna cosa rara, antigua, que exhalaba un olorcillo arcaico y discreto: el aroma de los abanicos de sándalo que andaban por allí perfumando la ropa blanca. Acericos de raso descolorido ya; mitones de malla, muy doblados entre papel de seda; estampitas de santos; enseres de costura; un «ridículo» de terciopelo azul bordado de canutillo: un rosario de ámbar y plata, fueron apareciendo por los rincones. Yo los curioseaba y los volvía a su sitio. Pero un día -me acuerdo lo mismo que si fuese hoy- en la esquina del cajón superior y al través de unos cuellos de rancio encaje, vi brillar un objeto dorado... Metí las manos, arrugué sin querer las puntillas, y saqué un retrato, una miniatura sobre marfil, que mediría tres pulgadas de alto, con marco de oro. 
 
I was very fond--as soon as my aunt had gone to church to perform her evening devotions--of slipping into her bedroom and rummaging her chest of drawers, which she kept in admirable order. Those drawers were to me a museum; in them I always came across something rare or antique, which exhaled an archaic and mysterious scent, the aroma of the sandalwood fans which perfumed her white linen. Pin-cushions of satin now faded; knitted mittens, carefully wrapped in tissue paper; prints of saints; sewing materials; a reticule of blue velvet embroidered with bugles, an amber and silver rosary would appear from the corners: I used to ponder over them, and return them to their place. But one day--I remember as well as if it were today--in the corner of the top drawer, and lying on some collars of old lace, I saw something gold glittering--I put in my hand, unwittingly crumpled the lace, and drew out a portrait, an ivory miniature, about three inches long, in a frame of gold. 
Me quedé como embelesado al mirarla. Un rayo de sol se filtraba por la vidriera y hería la seductora imagen, que parecía querer desprenderse del fondo oscuro y venir hacia mí. Era una criatura hermosísima, como yo no la había visto jamás sino en mis sueños de adolescente, cuando los primeros estremecimientos de la pubertad me causaban, al caer la tarde, vagas tristezas y anhelos indefinibles. Podría la dama del retrato frisar en los veinte y pico; no era una virgencita cándida, capullo a medio abrir, sino una mujer en quien ya resplandecía todo el fulgor de la belleza. Tenía la cara oval, pero no muy prolongada; los labios carnosos, entreabiertos y risueños; los ojos lánguidamente entornados, y un hoyuelo en la barba, que parecía abierto por la yema del dedo juguetón de Cupido. Su peinado era extraño y gracioso: un grupo compacto a manera de piña de bucles al lado de las sienes, y un cesto de trenzas en lo alto de la cabeza. Este peinado antiguo, que arremangaba en la nuca, descubría toda la morbidez de la fresca garganta, donde el hoyo de la barbilla se repetía más delicado y suave. En cuanto al vestido...  
 
I was struck at first sight. A sunbeam streamed through the window and fell upon the alluring form, which seemed to wish to step out of its dark background and come towards me. It was the most lovely creature, such as I had never seen except in the dreams of my adolescence. The lady of the portrait must have been some twenty odd years; she was no simple maiden, no half-opened rosebud, but a woman in the full resplendency of her beauty. Her face was oval, but not too long, her lips full, half-open and smiling, her eyes cast a languishing side-glance, and she had a dimple on her chin as if formed by the tip of Cupid's playful finger. Her head-dress was strange but elegant; a compact group of curls plastered conewise one over the other covered her temples, and a basket of braided hair rose on the top of her head. This old-fashioned head-dress, which was trussed up from the nape of her neck, disclosed all the softness of her fresh young throat, on which the dimple of her chin was reduplicated more vaguely and delicately. As for the dress... 
Yo no acierto a resolver si nuestras abuelas eran de suyo menos recatadas de lo que son nuestras esposas, o si los confesores de antaño gastaban manga más ancha que los de hogaño. Y me inclino a creer esto último, porque hará unos sesenta años las hembras se preciaban de cristianas y devotas, y no desobedecían a su director de conciencia en cosa tan grave y patente. Lo indudable es que si en el día se presenta alguna señora con el traje de la dama del retrato, ocasiona un motín, pues desde el talle (que nacía casi en el sobaco) solo la velaban leves ondas de gasa diáfana, señalando, mejor que cubriendo, dos escándalos de nieve, por entre los cuales serpeaba un hilo de perlas, no sin descansar antes en la tersa superficie del satinado escote. Con el propio impudor se ostentaban los brazos redondos, dignos de Juno, rematados por manos esculturales... Al decir «manos» no soy exacto, porque, en rigor, solo una mano se veía, y ésa apretaba un pañuelo rico.  
 
I do not venture to consider whether our grandmothers were less modest than our wives are, or if the confessors of past times were more indulgent than those of the present; I am inclined to think the latter, for seventy years ago women prided themselves upon being Christianlike and devout, and would not have disobeyed the director of their conscience in so grave and important a matter. What is undeniable is, that if in the present day any lady were to present herself in the garb of the lady of the portrait, there would be a scandal; for from her waist (which began at her armpits) upwards, she was only veiled by light folds of diaphanous gauze, which marked out, rather than covered, two mountains of snow, between which meandered a thread of pearls. With further lack of modesty she stretched out two rounded arms worthy of Juno, ending in finely molded hands... When I say hands I am not exact, for, strictly speaking, only one hand could be seen, and that held a richly embroidered handkerchief. 
Aún hoy me asombro del fulminante efecto que la contemplación de aquella miniatura me produjo, y de cómo me quedé arrobado, suspensa la respiración, comiéndome el retrato con los ojos. Ya había yo visto aquí y acullá estampas que representaban mujeres bellas. Frecuentemente, en las Ilustraciones, en los grabados mitológicos del comedor, en los escaparates de las tiendas, sucedía que una línea gallarda, un contorno armonioso y elegante, cautivaba mis miradas precozmente artísticas; pero la miniatura encontrada en el cajón de mi tía, aparte de su gran gentileza, se me figuraba como animada de sutil aura vital; advertíase en ella que no era el capricho de un pintor, sino imagen de persona real, efectiva, de carne y hueso. El rico y jugoso tono del empaste hacía adivinar, bajo la nacarada epidermis, la sangre tibia; los labios se desviaban para lucir el esmalte de los dientes; y, completando la ilusión, corría alrededor del marco una orla de cabellos naturales castaños, ondeados y sedosos, que habían crecido en las sienes del original. Lo dicho: aquello, más que copia, era reflejo de persona viva, de la cual sólo me separaba un muro de vidrio... Puse la mano en él, lo calenté con mi aliento, y se me ocurrió que el calor de la misteriosa deidad se comunicaba a mis labios y circulaba por mis venas. 
 
Even today I am astonished at the startling effect which the contemplation of that miniature produced upon me, and how I remained in ecstasy, scarcely breathing, devouring the portrait with my eyes. I had already seen here and there prints representing beautiful women. It often happened that in the illustrated papers, in the mythological engravings of our dining-room, or in a shop-window, that a beautiful face, or a harmonious and graceful figure attracted my precociously artistic gaze. But the miniature encountered in my aunt's drawer, apart from its great beauty, appeared to me as if animated by a subtle and vital breath; you could see it was not the caprice of a painter, but the image of a real and actual person of flesh and blood. The warm and rich tone of the tints made you surmise that the blood was tepid beneath that mother-of-pearl skin. The lips were slightly parted to disclose the enameled teeth; and to complete the illusion there ran round the frame a border of natural hair, chestnut in color, wavy and silky, which had grown on the temples of the original. As I have said, it was more than a copy, it was the reflection of a living person from whom I was only separated by a wall of glass... I seized it, breathed upon it, and it seemed to me that the warmth of the mysterious deity communicated itself to my lips and circulated through my veins. 
Estando en esto, sentí pisadas en el corredor. Era mi tía que regresaba de sus rezos. Oí su tos asmática y el arrastrar de sus pies gotosos. Tuve tiempo no más que de dejar la miniatura en el cajón, cerrarlo, y arrimarme a la vidriera, adoptando una actitud indiferente y nada sospechosa.  
 
At this moment I heard footsteps in the corridor. It was my aunt returning from her prayers. I heard her asthmatic cough, and the dragging of her gouty feet. I had only just time to put the miniature into the drawer, shut it, and approach the window, adopting an innocent and indifferent attitude. 
Entró mi tía sonándose recio, porque el frío de la iglesia le había recrudecido el catarro, ya crónico. Al verme se animaron sus ribeteados ojillos, y, dándome un amistoso bofetoncito con la seca palma, me preguntó si le había revuelto los cajones, según costumbre. 
 
My aunt entered noisily, for the cold of the church had exasperated her catarrh, now chronic. Upon seeing me, her wrinkled eyes brightened, and giving me a friendly tap with her withered hand, she asked me if I had been turning over her drawers as usual. 
Después, sonriéndose con picardía: 
 
Then, with a chuckle: 
-Aguarda, aguarda -añadió-, voy a darte algo... que te chuparás los dedos. 
 
"Wait a bit, wait a bit," she added, "I have something for you, something you will like." 
Y sacó de su vasta faltriquera un cucurucho, y del cucurucho, tres o cuatro bolitas de goma adheridas, como aplastadas, que me infundieron asco. 
 
And she pulled out of her vast pocket a paper bag, and out of the bag three or four gum lozenges, sticking together in a cake, which gave me a feeling of nausea. 
La estampa de mi tía no convidaba a que uno abriese la boca y se zampase el confite: muchos años, la dentadura traspillada, los ojos enternecidos más de los justo, unos asomos de bigote o cerdas sobre la hundida boca, la raya de tres dedos de ancho, unas canas sucias revoloteando sobre las sienes amarillas, un pescuezo flácido y lívido como el moco del pavo cuando está de buen humor... Vamos que yo no tomaba las bolitas, ¡ea! Un sentimiento de indignación, una protesta varonil se alzó en mí, y declaré con energía: 
 
My aunt's appearance did not invite one to open one's mouth and devour these sweets: the course of years, her loss of teeth, her eyes dimmed to an unusual degree, the sprouting of a mustache or bristles on her sunken-in mouth, which was three inches wide, dull gray locks fluttering above her sallow temples, a neck flaccid and livid as the crest of the turkey when in a good temper.--In short, I did not take the lozenges. Ugh! A feeling of indignation, a manly protest rose in me, and I said forcibly: 
-No quiero, no quiero. 
 
"I do not want it, I don't want it." 
-¿No quieres? ¡Gran milagro! ¡Tú que eres más goloso que la gata!  
 
"You don't want it? What a wonder! You who are greedier than a cat!" 
-Ya no soy ningún chiquillo -exclamé creciéndome, empinándome en la punta de los pies- y no me gustan las golosinas. 
 
"I am not a little boy," I exclaimed, drawing myself up, and standing on tiptoes; "I don't care for sweets." 
La tía me miró entre bondadosa e irónica, y al fin, cediendo a la gracia que le hice, soltó el trapo, con lo cual se desfiguró y puso patente la espantable anatomía de sus quijadas. Reíase de tan buena gana, que se besaban barba y nariz, ocultando los labios, y se le señalaban dos arrugas, o mejor, dos zanjas hondas, y más de una docena de pliegues en mejillas y párpados. Al mismo tiempo, la cabeza y el vientre se le columpiaban con las sacudidas de la risa, hasta que al fin vino la tos a interrumpir las carcajadas, y entre risas y tos, involuntariamente, la vieja me regó la cara con un rocío de saliva... Humillado y lleno de repugnancia, huí a escape y no paré hasta el cuarto de mi madre, donde me lavé con agua y jabón, y me di a pensar en la dama del retrato.  
 
My aunt looked at me half good-humoredly and half ironically, and at last, giving way to the feeling of amusement I caused her, burst out laughing, by which she disfigured herself, and exposed the horrible anatomy of her jaws. She laughed so heartily that her chin and nose met, hiding her lips, and emphasizing two wrinkles, or rather two deep furrows, and more than a dozen lines on her cheeks and eyelids; at the same time her head and body shook with the laughter, until at last her cough began to interrupt the bursts, and between laughing and coughing the old lady involuntarily spluttered all over my face. Humiliated, and full of disgust, I escaped rapidly thence to my mother's room, where I washed myself with soap and water, and began to muse on the lady of the portrait. 
Y desde aquel punto y hora ya no acerté a separar mi pensamiento de ella. Salir la tía y escurrirme yo hacia su aposento, entreabrir el cajón, sacar la miniatura y embobarme contemplándola, todo era uno. A fuerza de mirarla, figurábaseme que sus ojos entornados, al través de la -voluptuosa penumbra de las pestañas, se fijaban en los míos, y que su blanco pecho respiraba afanosamente. Me llegó a dar vergüenza besarla, imaginando que se enojaba de mi osadía, y solo la apretaba contra el corazón o arrimaba a ella el rostro. Todas mis acciones y pensamientos se referían a la dama; tenía con ella extraños refinamientos y delicadezas nimias. Antes de entrar en el cuarto de mi tía y abrir el codiciado cajón, me lavaba, me peinaba, me componía, como vi después que suele hacerse para acudir a las citas amorosas.  
 
And from that day and hour I could not keep my thoughts from her. As soon as my aunt went out, to slip into her room, open the drawer, bring out the miniature, and lose myself in contemplation, was the work of a minute. By dint of looking at it, I fancied that her languishing eyes, through the voluptuous veiling, of her eyelashes, were fixed in mine, and that her white bosom heaved. I became ashamed to kiss her, imagining she would be annoyed at my audacity, and only pressed her to my heart or held her against my cheek. All my actions and thoughts referred to the lady; I behaved towards her with the most extraordinary refinement and super-delicacy. Before entering my aunt's room and opening the longed-for drawer, I washed, combed my hair, and tidied myself, as I have seen since is usually done before repairing to a love appointment. 
Me sucedía a menudo encontrar en la calle a otros niños de mi edad, muy armados ya de su cacho de novia, que ufanos me enseñaban cartitas, retratos y flores, preguntándome si yo no escogería también «mi niña» con quien cartearme. Un sentimiento de pudor inexplicable me ataba la lengua, y solo les contestaba con enigmática y orgullosa sonrisa. Cuando me pedían parecer acerca de la belleza de sus damiselillas, me encogía de hombros y las calificaba desdeñosamente de feas y fachas.  
 
I often happened to meet in the street other boys of my age, very proud of their slip of a sweetheart, who would exultingly show me love-letters, photographs, and flowers, and who asked me if I hadn't a sweetheart with whom to correspond. A feeling of inexplicable bashfulness tied my tongue, and I only replied with an enigmatic and haughty smile. And when they questioned me as to what I thought of the beauty of their little maidens, I would shrug my shoulders and disdainfully call them ugly mugs. 
Ocurrió cierto domingo que fui a jugar a casa de unas primitas mías, muy graciosas en verdad, y que la mayor no llegaba a los quince. Estábamos muy entretenidos en ver un estereóscopo, y de pronto una de las chiquillas, la menor, doce primaveras a lo sumo, disimuladamente me cogió la mano, y, conmovidísima, colorada como una fresa, me dijo al oído: 
 
One Sunday I went to play in the house of some little girl-cousins, really very pretty, the eldest of whom was not yet fifteen. We were amusing ourselves looking into a stereoscope, when suddenly one of the little girls, the youngest, who counted twelve summers at most, secretly seized my hand, and in some confusion and blushing as red as a brazier, whispered in my ear: 
-Toma. 
 
"Take this." 
Al propio tiempo sentí en la palma de la mano una cosa blanda y fresca, y vi que era un capullo de rosa, con su verde follaje. La chiquilla se apartaba sonriendo y echándome una mirada de soslayo; pero yo, con un puritanismo digno del casto José, grité a mi vez:  
 
At the same time I felt in the palm of my hand something soft and fresh, and saw that it was a rosebud with its green foliage. The little girl ran away smiling and casting a side-glance at me; but I, with a Puritanism worthy of Joseph, cried out in my turn: 
-¡Toma! 
 
"Take this!" 
Y le arrojé el capullo a la nariz, desaire que la tuvo toda la tarde llorosa y de morros conmigo, y que aún a estas fechas, que se ha casado y tiene tres hijos, probablemente no me ha perdonado.  
 
And I threw the rosebud at her nose, a rebuff which made her tearful and pettish with me the whole afternoon, and for which she has not pardoned me even now, though she is married and has three children. 
Siéndome cortas para admirar el mágico retrato las dos o tres horas que entre mañana y tarde se pasaba mi tía en la iglesia, me resolví, por fin, a guardarme la miniatura en el bolsillo, y anduve todo el día escondiéndome de la gente lo mismo que si hubiese cometido un crimen. 
 
The two or three hours which my aunt spent morning and evening together at church being too short for my admiration of the entrancing portrait, I resolved at last to keep the miniature in my pocket, and went about all day hiding myself from people just as if I had committed some crime. 
Se me antojaba que el retrato, desde el fondo de su cárcel de tela, veía todas mis acciones, y llegué al ridículo extremo de que si quería rascarme una pulga, atarme un calcetín o cualquier otra cosa menos conforme con el idealismo de mi amor purísimo, sacaba primero la miniatura, la depositaba en sitio seguro y después me juzgaba libre de hacer lo que más me conviniese. 
 
I fancied that the portrait from the depth of its prison of cloth could see all my actions, and I arrived at such a ridiculous extremity, that if I wanted to scratch myself, pull up my sock, or do anything else not in keeping with the idealism of my chaste love, I first drew out the miniature, put it in a safe place, and then considered myself free to do whatever I wanted. 
En fin, desde que hube consumado el robo, no cabía en mí; de noche lo escondía bajo la almohada y me dormía en actitud de defenderlo; el retrato quedaba vuelto hacia la pared, yo hacia la parte de afuera, y despertaba mil veces con temor de que viniesen a arrebatarme mi tesoro. Por fin lo saqué de debajo de la almohada y lo deslicé entre la camisa y la carne, sobre la tetilla izquierda, donde al día siguiente se podían ver impresos los cincelados adornos del marco.  
 
In fact, since I had accomplished the theft, there was no limit to my vagaries. At night I hid it under the pillow, and slept in an attitude of defense; the portrait remained near the wall, I outside, and I awoke a thousand times, fearing somebody would come to bereave me of my treasure. At last I drew it from beneath the pillow and slipped it between my nightshirt and left breast, on which the following day could be seen the imprint of the chasing of the frame. 
El contacto de la cara miniatura me produjo sueños deliciosos. La dama del retrato, no en efigie, sino en su natural tamaño y proporciones, viva, airosa, afable, gallarda, venía hacia mí para conducirme a su palacio, en un carruaje de blandos almohadones. Con dulce autoridad me hacía sentar a sus pies en un cojín y me pasaba la torneada mano por la cabeza, acariciándome la frente, los ojos y el revuelto pelo. Yo le leía en un gran misal, o tocaba el laúd, y ella se dignaba sonreírse agradeciéndome el placer que le causaban mis canciones y lecturas. En fin: las reminiscencias románticas me bullían en el cerebro, y ya era paje, ya trovador.  
 
The contact of the dear miniature gave me delicious dreams. The lady of the portrait, not in effigy, but in her natural size and proportions, alive, graceful, affable, beautiful, would come towards me to conduct me to her palace by a rapid and flying train. With sweet authority she would make me sit on a stool at her feet, and would pass her beautifully molded hand over my head, caressing my brow, my eyes, and loose curls. I read to her out of a big missal, or played the lute, and she deigned to smile, thanking me for the pleasure which my reading and songs gave her. At last romantic reminiscences overflowed in my brain, and sometimes I was a page, and sometimes a troubadour. 
Con todas estas imaginaciones, el caso es que fui adelgazando de un modo notable, y lo observaron con gran inquietud mis padres y mi tía. 
 
With all these fanciful ideas, the fact is that I began to grow thin quite perceptibly, which was observed with great disquietude in my parents and my aunt. 
-En esa difícil y crítica edad del desarrollo, todo es alarmante -dijo mi padre, que solía leer libros de Medicina y estudiaba con recelo las ojeras oscuras, los ojos apagados, la boca contraída y pálida, y, sobre todo, la completa falta de apetito que se apoderaba de mí.  
 
"In this dangerous and critical age of development, everything is alarming," said my father, who used to read books of medicine, and anxiously studied my dark eyelids, my dull eyes, my contracted and pale lips, and above all, the complete lack of appetite which had taken possession of me. 
-Juega, chiquillo; come, chiquillo -solían decirme. 
 
"Play, boy; eat, boy," he would say to me.
Y yo les contestaba con abatimiento:  
 
And I replied to him, dejectedly: 
-No tengo ganas.  
 
"I don't feel inclined." 
Empezaron a discurrirme distracciones. Me ofrecieron llevarme al teatro; me suspendieron los estudios y diéronme a beber leche recién ordeñada y espumosa. Después me echaron por el cogote y la espalda duchas de agua fría, para fortificar mis nervios; y noté que mi padre, en la mesa, o por las mañanas cuando iba a su alcoba a darle los buenos días, me miraba fijamente un rato y a veces sus manos se escurrían por mi espinazo abajo, palpando y tentando mis vértebras. Yo bajaba hipócritamente los ojos, resuelto a dejarme morir antes que confesar el delito. En librándome de la cariñosa fiscalización de la familia, ya estaba con mi dama del retrato. Por fin, para mejor acercarme a ella acordé suprimir el frío cristal: vacilé al ir a ponerlo en obra. Al cabo pudo más el amor que el vago miedo que semejante profanación me inspiraba, y con gran destreza logré arrancar el vidrio y dejar patente la plancha de marfil. Al apoyar en la pintura mis labios y percibir la tenue fragancia de la orla de cabellos, se me figuró con más evidencia que era persona viviente la que estrechaban mis manos trémulas. Un desvanecimiento se apoderó de mí, y quedé en el sofá como privado de sentido, apretando la miniatura.  
 
They began to talk of distractions, offered to take me to the theater; stopped my studies, and gave me foaming new milk to drink. Afterwards they poured cold water over my head and back to fortify my nerves; and I noticed that my father at table or in the morning when I went to his bedroom to bid him good morning, would gaze at me fixedly for some little time, and would sometimes pass his hand down my spine, feeling the vertebrae. I hypocritically lowered my eyes, resolved to die rather than confess my crime. As soon as I was free from the affectionate solicitude of my family, I found myself alone with my lady of the portrait. At last, to get nearer to her, I thought I would do away with the cold crystal. I trembled upon putting this into execution; but at last my love prevailed over the vague fear with which such a profanation filled me, and with skillful cunning I succeeded in pulling away the glass and exposing the ivory plate. As I pressed my lips to the painting I could scent the slight fragrance of the border of hair, I imagined to myself even more realistically that it was a living person whom I was grasping with my trembling hands. A feeling of faintness overpowered me, and I fell unconscious on the sofa, tightly holding the miniature. 
Cuando recobré el conocimiento vi a mi padre, a mi madre, a mi tía, todos inclinados hacia mí con sumo interés. Leí en sus caras el asombro y el susto. Mi padre me pulsaba, meneaba la cabeza y murmuraba:  
 
When I came to my senses I saw my father, my mother, and my aunt, all bending anxiously over me; I read their terror and alarm in their faces; my father was feeling my pulse, shaking his head, and murmuring: 
-Este pulso parece un hilito, una cosa que se va.  
 
"His pulse is nothing but a flutter, you can scarcely feel it." 
Mi tía, con sus dedos ganchudos, se esforzaba en quitarme el retrato, y yo, maquinalmente, lo escondía y aseguraba mejor. 
 
My aunt, with her claw-like fingers, was trying to take the portrait from me, and I was mechanically hiding it and grasping it more firmly. 
-Pero, chiquillo.... ¡suelta, que lo echas a perder! -exclamaba ella-. ¿No ves que lo estás borrando? Si no te riño, hombre... Yo te lo enseñaré cuantas veces quieras; pero no lo estropees. Suelta, que le haces daño.  
 
"But, my dear boy...let go, you are spoiling it!" she exclaimed. "Don't you see you are smudging it? I am not scolding you, my dear...I will show it to you as often as you like, but don't destroy it; let go, you are injuring it."  
-Dejáselo -suplicaba mi madre-, el niño está malito. 
 
"Let him have it," begged my mother, "the boy is not well." 
-¡Pues no faltaba más!-contestó la solterona-. ¡Dejarlo! ¿Y quién hace otro como ese... ni quién me vuelve a mí los tiempos aquellos? ¡Hoy en día nadie pinta miniaturas!... Eso se acabó... Y yo también me acabé y no soy lo que ahí aparece!  
 
"Of all things to ask!" replied the old maid. "Let him have it! And who will paint another like this--or make me as I was then? Today nobody paints miniatures--it is a thing of the past, and I also am a thing of the past, and I am not what is represented there!" 
Mis ojos se dilataban de horror; mis manos aflojaban la pintura. No sé cómo pude articular:  
 
My eyes dilated with horror; my fingers released their hold on the picture. I don't know how I was able to articulate: 
-Usted... El retrato.... es usted...  
 
"You...the portrait...is you?" 
-¿No te parezco tan guapa, chiquillo? ¡Bah! Veintiséis años son más bonitos que..., que.... que no sé cuántos, porque no llevo la cuenta; nadie ha de robármelos. 
 
"Don't you think I am as pretty now, boy? Bah! one is better looking at twenty-three than at...than at...I don't know what, for I have forgotten how old I am!" 
Doblé la cabeza, y acaso me desmayaría otra vez. Lo cierto es que mi padre me llevó en brazos a la cama y me hizo tragar unas cucharadas de oporto. 
 
My head drooped and I almost fainted again; anyway, my father lifted me in his arms on to the bed, and made me swallow some tablespoonfuls of port. 
Convalecí presto y no quise entrar más en el cuarto de mi tía. 
 
I recovered very quickly, and never wished to enter my aunt's room again. 
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